Este era el final del hilo. Necesitaba decirle a alguien que se habia enamorado. Preferia perdonarme a no poder decirlo.

– Ya, ?y tu a el?

– Tambien.

– ?Y que sentiste?

– Que todo lo que me esta ocurriendo es lo mejor del mundo.

– ?Todo? Ahora si que tenemos un problema-dije, aunque ella parecio no oirme.

– Pero no he vuelto a verle, ni se donde encontrarle. ?Por que me hace esto?

Hasta este momento Sandra me habia preocupado, ahora me asustaba. Y sobre todo ahora la encontraba un poco ajena, se alejaba de mi y de nuestros objetivos. Le dije que probablemente cuando le volviera a ver recuperaria la razon y se daria cuenta de que todo habia sido un espejismo. Le dije que pronto encontraria un hombre que la quisiera de verdad. Y le dije que quiza despues de lo que habia vivido en estos ultimos tiempos podria ver al padre de su hijo con otros ojos. Le dije que la Anguila no le convenia aunque se llamase Alberto y la hubiese besado. Le dije que el se habria aprovechado de que estuviese sola y necesitada de amor. Pero Sandra no me oia.

?Cuales serian los verdaderos sentimientos de Alberto hacia Sandra? Por poca sangre que tuviera en las venas podria haberse enamorado de ella. Solo un idiota no se enamoraria de esta alma calida y grande, de su mirada transparente, de su sinceridad y su fuerza. Era infinitamente mejor que todos nosotros, y el hecho de que la Anguila pudiera estar tan dentro de ella era preocupante, porque del amor es muy dificil defenderse. Habia conseguido atrapar aun mas a Sandra en la tela de arana. Si Sandra se quedaba en el grupo porque se habia enamorado de uno de ellos seria muy dificil sacarla de alli.

Me marche mas acongojado que nunca despues de este encuentro y con mas sentimiento de culpa que nunca porque si yo no me hubiese comportado como un cretino, Sandra no se habria encontrado tan desvalida y no se habria echado en los brazos de nadie.

Sandra

Creo que, como yo de ellos, Fred y Karin fueron recelando poco a poco de mi, dominados por la duda de si no estarian paranoicos. Yo jugaba a comportarme de la forma mas ingenua de que era capaz. Jugaba a ser como antes de conocerlos y de saber quienes eran. Trataba de que se sintieran confundidos. ?Que tenia yo que ver con su mundo de pesadilla? Me habian encontrado en la playa, estaba embarazada (?que madre pondria en peligro a su propio hijo?) y me habia marchado a vivir con ellos porque necesitaba dinero urgentemente y porque estaba sola. Estas eran razones suficientes para que no viesen con claridad que los habia descubierto. Al fin y al cabo nuestra relacion habia comenzado por pura casualidad, por un encuentro fortuito en la playa. Y por eso no me di cuenta de que el veneno de la sospecha habia entrado de verdad en sus cabezas hasta que regrese de mi ultima entrevista con Julian.

Cuando llegue, anunciada por el ruido de la moto, en la planta baja Fred como siempre veia la television y Karin leia una de sus novelas de amor. Fue al levantar la vista de las paginas cuando su expresion se me hizo extrana, pero como aun no sabia nada, me quede alli un rato comentando lo bien que me habia sentado el paseo en esta tarde maravillosamente nublada, como el aire me daba en la cara mientras iba en la moto. La verdad era que desde lo de Alberto habia producido numerosas hormonas de la felicidad y por eso no supe interpretar la media sonrisa de Fred y la penetrante mirada de Karin. Me miraban desde otro angulo de sus cerebros. Pero llego un momento en que tuve muchas ganas de orinar y en lugar de usar el bano de abajo, preferi subir al mio y de paso darme una ducha. Y entonces el mundo cambio.

Subi a mi cuarto tarareando alguna cancion, en voz baja porque no tengo ningun sentido de la melodia, y me quite las botas, los pantalones. Abri el armario mecanicamente para coger una camiseta limpia, y algo en el espejo de la puerta del armario me llamo la atencion, mejor dicho, me callo en seco. Me paralizo porque tuve que concentrarme hasta el limite para comprender la situacion. Note un enorme calor subiendome desde el cuello a la cara como de verguenza o de miedo y tome la decision de dejar de mirar el espejo y mirar encima de la cama, donde estaba lo que el espejo reflejaba.

No me lo podia creer, ahora si que estaba perdida. Tenia ante los ojos, colocado como un almohadon, el recorte de periodico que me habia dado Julian con la foto de los noruegos. Necesariamente lo habrian puesto alli los noruegos o Frida y necesariamente lo habian encontrado en la bolsa de viaje. Ni siquiera me atrevia a tocarlo, como si fuesen a sonar todas las alarmas de la casa. Me quede contemplandolo sin saber que pensar y medio mareada. El recorte solo podia haber llegado hasta aqui si alguien lo habia sacado de debajo de la ropa y para eso tenia que haber buscado a fondo en la bolsa.

?Y si habia sido yo misma? Puede que revolviendo y sacando ropa, el papel se hubiese deslizado hacia fuera y de alguna manera hubiese caido al suelo y Frida lo hubiera encontrado y puesto sobre la cama.

Me estaba costando reaccionar y permaneci en mi cuarto todo el tiempo que pude, sin suficiente valor para bajar y encararme con ellos ni tampoco para escaparme por la ventana. Se me ocurrio que no tenia por que pasar por una situacion tan tensa y que esperaria aqui, metiendo la ropa en la bolsa y en la mochila, hasta que estuviesen dormidos, entonces me marcharia a mi casita, como la llamaba Julian, hasta que llegara el inquilino, o bien le pediria a Julian que me cobijara en su hotel. Me encontraba bloqueada, confusa, y jamas habia llevado bien los enfrentamientos, y no se me ocurria como mentir a esta pareja. Al fin y al cabo habia venido aqui escapando de tener que vermelas con el padre de mi hijo, con mi familia, con mi falta de trabajo y de futuro y con la realidad en general, y me encontraba con esto, como si fuese imposible escapar de los problemas. Aunque tambien me habia encontrado con Alberto, que se habia convertido en otra clase de preocupacion, la unica preocupacion que me gustaba. ?Por que no daba senales de vida?

Me sente en la cama un rato completamente alelada v despues hice tres respiraciones profundas y decidi ducharme como tenia pensado. Envuelta en el albornoz, con la piel fresca, con el pelo mojado, goteandome, las cosas se iban presentando menos tragicas, y la solucion a este incomodo asunto me llego llovida del cielo, como si en alguna parte del mundo se hubiese reunido un gabinete de crisis para pensar rapidamente sobre este enredo y me hubieran enviado telepaticamente el resultado, porque yo no estaba en condiciones de esforzarme. Asi que me vesti, deje la hoja encima de la comoda y descendi por aquellas escaleras (hechas, segun me habia contado Ka- rin, con marmol rosado traido de las canteras de Macael), cada vez mas infernales.

Continuaban en el sofa haciendo lo mismo que antes, el viendo la television y ella leyendo sus eternos romances. Y me lanzaron la misma mirada, cuyo significado ahora entendia y me intimidaba. Pero de perdidos al rio, sacando fuerzas de flaqueza les dije: estoy muy cansada, creo que me tomare un yogur y me ire a la cama enseguida. Y a continuacion saque de la bolsa de terciopelo el jersey y se lo ensene a Karin. Le pregunte si seria muy dificil hacer un dibujo en el delantero para darle alegria. Ella me seguia mirando, tratando de comprender mis intenciones, y no tuvo mas remedio que coger entre sus torturadas manos la labor y decir algo.

Acababa de leer en sus ojos que se dedicaban a registrar mi cuarto alegremente cuando me marchaba a comprar, a dar una vuelta o a ver a Julian. Me registraban aun antes de sospechar de mi, como si fuese un deber para ellos desconfiar de todo el mundo. Y lo peor de todo era que les daba igual que yo supiese que me registraban, que desconfiaban y que no me consideraban plenamente su amiga, quiza porque con este hallazgo las cartas habian quedado boca arriba. Tan al descubierto que Karin torcio la mirada. De pronto sus ojos, su cara retorcida por el tiempo, eran los de la enfermera Karin sesenta anos despues. La belleza y la juventud ya no podian ocultar su verdadera alma.

– Para hacer un dibujo tendrias que empezar de nuevo. Tendrias que deshacer lo que has hecho. Es mejor que lo intentes en otro. Primero acaba este.

Sus palabras sonaban como si tuvieran un significado oculto. Tendrias que deshacer lo que has hecho, me habia dicho. Me sente en el sofa para tomarme el yogur y al despedirme y desearles buenas noches no insistieron en que me quedara, como seria lo normal.

Aun no habia deshecho lo hecho, pero me sentia aliviada por no tenerlos delante. Me quite los pantalones y me deje la camiseta, saque de debajo de la almohada el camison de saten, lo arroje sobre la butaca y me acoste. Abri un poco la ventana como aconsejaban para respirar mas intensamente y que el oxigeno llegase mejor al cerebro, y me puse a leer un rato. Manana seria otro dia.

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