y dentro de una nube de humo gris adivinabas a Rosales, Luis Felipe Vivanco, Ridruejo, Pedro Lain hablando de literatura o a Benjamin Palencia, que era el dios de aquel grupo, sentado en un sofa con varios discipulos. Yo trataba de abrir ventanas, pero todos querian humo, mas humo. Fue entonces cuando descubrimos que Aranguren existia de veras* que no era un seudonimo de Eugenio d'Ors, como creiamos hasta entonces los amigos, ya que nadie le habia visto jamas. Un dia, Eugenio d'Ors me dijo que Daniel-Rops le habia pedido que explicara un poco su filosofia, y el creia que para eso nada mejor que traducir un capitulo de
Entonces la gente fina acudia a las conferencias de Ortega, recien llegado del exilio en Portugal, o a las que impartia Zubiri, en las que bajaba a las profundas cavernas de la nada y dejaba turbadas a las senoras de la burguesia con collares de perlas y una mariposa en la solapa. Eugenio d'Ors habia convencido a Aurelio Biosca, dueno de una tienda de decoracion de la calle de Genova, para que abriera una galeria de pintura en el sotano, y asi, en medio del paramo, comenzo a moverse debilmente la aficion al arte. En aquel sotano de Biosca monto Eugenio d'Ors sus salones, con charlas, exposiciones y coloquios. Las minorias cultas y adineradas colgaron el primer cuadro de Benjamin Paleneia de su vida donde antes tenian tres ciervos abrevando o un San Onofre en extasis.
La galeria Biosca estaba buscando una persona de mundo para ponerla al frente del negocio, alguien que supiera servirle un whisky al ministro Arburua si llegaba por alli. «Yo no tenia ni idea de arte y me resisti mas de dos horas cuando propusieron que la dirigiera, pero al final acepte y me meti en la mermelada. Piensa que tuve que esperar siete anos para vender el primer Tapies, el primer Millares en Espana. Me sentia atraida por la vanguardia, pero tenia todos los gustos en contra, y aunque la gente se burlaba de mi, enseguida organice la primera exposicion de arte abstracto. El grupo El Paso ya estaba formado desde 1956, era conocido en el extranjero pero aqui la gente se echaba las manos a la cabeza; no comprendia nada. Biosca, al ver el primer Ganogar, exclamo: 'Parece que esta hecho con crema chantilly'. Entraban en la galeria las parejitas pensando en comprar un bodegon para el comedor y se encontraban con un cuadro abstracto. ?Y esto que es? ?Y que significa? ?Y vale dinero? ?Y le gusta a usted? ?Y se: puede poner encima de la chimenea? Y tenias que repetir mil veces que aquello se podia poner encima de la chimenea si la chimenea no estaba encendida. Y asi llego el momento en que mis amigos me forzaron a poner una galeria propia. En la calle Villanueva habia un restaurante que se traspasaba. Lo alquile y entre Millares, Saura y Canogar lo pusieron a punto trabajando como albaniles con sus manos para convertirlo en una galeria de arte y me vine aqui con todo el grupo El Paso. En este despacho estaba la cocina.»
El ano 1956 fue un paralelo que dividio en dos el ambiente universitario. Eran los tiempos de la lucha contra el SEU en medio de un trajin de albergues, bolsas internacionales de trabajo, esquelas mortuorias de Ortega, entierros de Baroja, delegados de curso que leian a Casona, pistoletazos falangistas de febrero en el bulevar de Alberto Aguilera» primeras represiones con caballeria armada y carcel para algunos hijos de papa. Un grupo de jovenes inteligentes y dorados, Ramon Tamames, los Bustelo, Nadine Laffon, Magica, Josito Ruiz Gallardon» Javier Pradera realizaban el juego secreto de un comunismo de panfleto, tirado con ciclostil. Habia entre ellos un candor de filtraciones y submarinos con el encanto de un espionaje con teleobjetivo, firmaban manifiestos, predicaban la consigna de la reconciliacion nacional, liaban a algunos catedraticos. El grupo recibia visitas del exterior. Unas veces aparecia por Madrid un tal Guridi, llamado el Ciclista, enviado por el PSOE de Toulouse. Otras se dejaba caer Jorge Semprun, apodado Federico Sanchez, de parte de los comunistas de Paris. A todos estos jovenes comunistas y socialistas cripticos, en el fondo cristianos evangelicos que iban a la caza del hombre nuevo, segun San Marx, los confesaria de sus pocos pecados el cura Jesus Aguirre.
Despues de los sucesos de Alberto Aguilera, donde dispararon contra el craneo de un joven falangista llamado Alvarez, un tiro que salio de su propia carnada, Pradera fue represaliado por el Cuerpo Juridico del Aire, expulsado de la universidad como profesor de Derecho Constitucional y vetado en el Colegio de Abogados. Gracias a este favor de la Brigada Social tuvo que dedicarse a editar libros de Alianza y a emprender un viaje paralelo que en contra de todas las leyes de la fisica acabaria encontrandose con el viaje de Jesus Aguirre.
Pero al final de los anos cincuenta se produjo en Espana un Gran Accidente de Trafico: Franco habia sido atropellado en plena calle por un Seat 600» un coche utilitario, que se llevo por delante tambien un puesto de melones. Este pais habia pasado del jabon de sosa caustica al Heno de Pravia; de soplarse los sabanones a untarlos con grasa de tocino; salto del pollino ala vespa; de la estamena al plexiglas, al nylon, al tergal; del banador con cordoncillo al meyba; de la braga de esparto a un algodon flexible que permitia alcanzar su objetivo a la mano masculina si trepaba por los muslos de la novia en la ultima fila de los cines de sesion continua, que olian a zotal mezclado con el perfume gordo de pachuli y una veta de bacalao.
Pese a que en el horizonte se habia quedado colgado el guante negro de Gilda, como una bandera pirata, los tiempos seguian siendo de plomo, en los que la fanatica conciencia de Arias Salgado, ministro de Informacion, habia convertido Espana en un miercoles de Ceniza todo el ano; el cilicio y el cinturon de castidad eran prendas de alta costura y la espiritualidad ascetica estaba unida a los bragueros ortopedicos que se exhibian en los escaparates galdosianos y a las pegatinas con anuncios contra la blenorragia en los urinarios publicos, donde los falangistas meaban ideas imperiales contra la raja espumosa de limon. Este ministro era un obseso sexual reprimido capaz de implantar los guantes de boxeo a todos los adolescentes para que no pudieran masturbarse. Ya que no habia guantes de boxeo para todos, la censura cumplia la mision de evitar que el sexto mandamiento fuera el principal abastecedor de carne espanola para el infierno.
El regimen economico de la autarquia termino cuando el gobernador del Banco de Espana abrio un dia la caja fuerte y se encontro con que el unico tesoro que quedaba era un sello de cincuenta centimos con la cara de Franco y una gaseosa La Casera. Y tuvo que llegar Ullastres, ministro de Comercio del Opus, a explicarle al Caudillo la ley de la oferta y la demanda. Aunque el Seat 600 habia quebrado la medula espinal del regimen franquista que discurria por la raspa de todas las sardinas de bota y ya se adivinaba en el horizonte el sueno de la libertad unida al placer irremediable, en el cuartel Inmemorial. el alto mando le nego al capitan Cuesta la matricula en el curso para comandante porque presumia en la sala de banderas de haber leido
1952
En aquel caseron lujoso del seminario pontificio de Comillas iba a pasar Jesus Aguirre las ultimas pulsiones de la pubertad y los primeros suenos de juventud. Llego redicho, pedantuelo, muy leido y sobrado. Desde el principio dio senales de una inteligencia rapida que no se distinguia de las replicas mordaces con las que se protegia del complejo de haber llegado a este mundo de una forma oscura, pero en el fondo el seminarista se sentia redimido pensando que todos somos hijos de Dios. Sobrevolando el griego y el latin durante un curso, se incorporo con facilidad a los rezos, al silencio del refectorio, a los juegos en el patio, al coro de la escolania, al rumor del gregoriano, a los paseos de los domingos en fila de a dos por las verdes colinas, a los ejercicios espirituales. El fuego del infierno estaba al alcance inmediato de su mente. La agonia de la muerte seguida de putrefaccion de la
