que la duquesa le compre un palacio en Venecia. Le da una tabarra enorme por este capricho. No se si lo conseguira».
En 1980 Jesus Aguirre teoricamente tenia cuarenta y seis anos o tal vez tenia cincuenta. En algun registro de Madrid debera constar la fecha exacta de su llegada a este mundo porque el pidio una vez copia certificada de su partida de nacimiento para sacar el pasaporte, pero el duque la manejo a su antojo. Esta escrita con tinta de calamar. Aunque en su biografia oficial consta que nacio en 1934, el secreto de este personaje, que rue producto de un amor ciego, consiste en que desde nino supo tirar los dados de forma que siempre cayeran en la septima cara, en la que solo se reflejaba la suya.
1931
Hacia el final de un incierto junio de un incierto ano del siglo pasado en que estaba germinando la Segunda Republica, una chica soltera, muy coqueta, de Santander, llamada Carmen Aguirre y Ortiz de Zarate habia quedado embarazada. La chica solia ir siempre acicalada en exceso desde muy joven, las pestanas con mucho rimel, los labios con un carmin pimenton, colorete violento en las mejillas y el hecho de que le gustara vestir con muchos perifollos y las ballenas del corse muy apretadas le habia servido para ocultar su estado de gravidez hasta poco antes de salir de cuentas, Llegado el momento, para alejarla de las malas lenguas, su hermano Ramon, juez de Villaviciosa se la llevo a Madrid a casa de Jesus, otro de sus hermanos, general de Ingenieros, que vivia en la calle Zurbano. Despues de algunos conciliabulos decidieron aposentarla en un hotel cercano hasta el momento del parto.
Aqui empieza el misterio que regira la doble o triple vida de Jesus Aguirre. El decimoctavo duque de Alba pudo ?nacer en casa del hermano militar con ayuda de una comadrona de fortuna, pero lo logico es que Carmen diera a luz en la maternidad del hospital de la Beneficencia de la calle O'Donell, acogida por unas monjas hechas a este menester que luego entregaban la criatura a la inclusa o la daban en adopcion. Asi sucedia en aquel tiempo con los partos clandestinos de chicas solteras descarriadas, senoritas de buena familia que habian tenido un desliz amoroso o simplemente con las criadas de los pueblos embarazadas por el cura, por el senorito o por un casado en un pajar, que iban a parir a la ciudad y que por regla general se quedaban a ejercer la prostitucion como carne fresca en el barrio chino.
La madre del futuro duque de Alba, una chica visceral, elegante, orgullosa, con suenos de desayunos con champan y de lengua hiriente que heredaria su hijo, no quiso entregarlo a la inclusa, pero trato de ocultar su maternidad a los padres, don Ramon, director de Aduanas, y dona Jesusa, senora altiva con baston de empunadura de plata, una familia muy formal de la burguesia provinciana, acostumbrada al orden en las cosas. En aquella sociedad cerrada todo el mundo conocia la historia de cada apellido y la primera obligacion consistia en no mancharlo. Para evitar el escandalo, una amiga intima de Carmen, de origen humilde, llamada Alejandra, maestra de escuela, se presto a servirle de tapadera. Escondieron al nino en casa de un matrimonio conocido en el pueblo de Entrambasaguas y le buscaron una nodriza pasiega para que lo amamantara. En el primer momento la madre se hacia pasar por tia carnal cuando iba con su amiga a visitarlo.
A veces traian al nino a Santander. En medio de las convulsiones politicas que acompanaron al parto de la Republica, esta familia respetable, que vivia en un piso con mirador y de buen portal de la calle Bonifaz, numero 5, al final comenzo a sospechar que su hija soltera, la primogenita, fuera la madre de esta criatura que nadie sabia de donde habia salido. «Pero este nino ?de quien es?», pregunto dona Jesusa senalando despectivamente al bebe con su baston. «Lo recogi en el muelle de Puerto Chico, madre. Estaba llorando. Lo habra abandonado alguien que se fue en un barco huyendo de la guerra. Yo le voy a dar mis apellidos», contesto su hija. Dona Jesusa siempre creyo que aquel nino era hijo de la revolucion de Asturias.
No hubo ninguna senal en el cielo cuando nacio Jesus. Ni el nino dejo de mamar los viernes como hacian los que iban para santos, ni vino al mundo con una marca especial en la nalga izquierda como los malditos que han sido arrojados del Paraiso, ni con un signo en la frente, el cero entre las cejas de los profetas o iluminados. Era simplemente un hijo natural que Alejandra y Carmen Aguirre paseaban a medias por las aceras del paseo Pereda o llevaban a tomar el aire bajo una sombrilla a Puerto Chico o a poner los pies en el agua en la playa del Sardinero ese mismo verano. El escandalo de una madre soltera en los anos republicanos en cierto modo estaba a cubierto gracias a la agitacion social seguida de toda clase de violencia y malos presagios que se habia apoderado de Espana. La ley del divorcio de 1932 pudo enmascarar la ausencia del padre, si es que el nino nacio en 1930 y no cuatro anos despues como consta en su biografia oficial. Jesus Aguirre se quitaba anos y esa coqueteria fue su primera mascara. Lo cierto es que Carmen Aguirre y su amiga Alejandra habian montado a medias un parvulario en un bajo de la calle del Sol, numero 4, y alli iba el nino cogido de la mano de una nina llamada Teresita, su primera companera, nacida en 1929, y juntos jugaron al corro de la patata.
Mientras el nino abria los ojos a la vida, por todo el pais se estaba extendiendo una huelga general. Los mineros del norte, incluidos los de Santander, habian comenzado una lucha heroica. Ese verano de 1934, mientras Jesus Aguirre hacia las primeras gracias, el pueblo se preparaba para la revolucion, cuyo alumbramiento fue la insurreccion de los mineros en Asturias en el mes de octubre. El general Franco, desde el Alto Estado Mayor del Ejercito de Tierra, habia mandado a la cuenca minera al general Lopez Ochoa con dos tabores del Tercio de Regulares de Africa compuestos de tropas moras para reprimir con la maxima dureza el levantamiento. Si don Pelayo habia conseguido que los arabes, en su invasion del territorio espanol durante ocho siglos, no hollaran aquel rincon del mapa, el unico que quedo a salvo de la victoria sarracena en toda la Peninsula, el general Franco se encargo de que los moros traidos expresamente de Marruecos pisaran Asturias y llegaran hasta Covadonga para matar espanoles. Poco podian hacer los mineros contra la crueldad del ejercito que entro a sangre y fuego en aquel paraje hasta el asalto de Oviedo. Los mineros cargaban de dinamita a un humilde pollino y lo mandaban a las trincheras del enemigo.
El burro explosivo fue el arma imaginativa de la que hablaban los periodicos en toda Espana, mientras a un nino llamado a ocupar un alto destino en la sociedad Carmen y Alejandra lo vestian de nina, con falditas de encajes y lacitos rosas en el pelo y zapatitos de charol. ?Quien sera el padre de esta linda criatura, que habla tan redicho como Jesus entre los doctores del templo?, se preguntaban en la playa algunas lenguas maliciosas. Las mujeres tenian la respuesta preparada: el padre era un militar que esos dias estaba en Asturias defendiendo el orden constituido frente al levantamiento socialista en la cuenca minera.
Fueron miles los muertos y heridos, la mayoria paisanos, que produjo la sublevacion de Asturias el ano en que nacio oficialmente este ser privilegiado y mas de cuarenta mil los insurgentes que llenaron las carceles y penitenciarias de Espana. La paternidad de Jesus Aguirre quedo sumergida en aquella tormenta social, que dos anos despues acabaria en una guerra civil.
Al final de la contienda hubo un momento en que Carmen ya no pudo ocultar la afrenta de madre soltera, por mucho desparpajo que le echara, a las lenguas malignas y decidio asumir todas las consecuencias. En secreto comenzo a bordar la ropa del nino con tres iniciales, JPA, que respondian al nombre y apellidos de Jesus Prats Aguirre. Angel Prats era un guapo militar catalan, muy galanteador, que habia embarazado a la chica, pero ella estaba segura de que un dia se casarian, como le habia prometido. Por eso bordaba la inicial de su novio y cada puntada que daba con esa aguja sobre la ropa del nino era como si el hilo de seda lo pasara por su corazon destrozado por aquel amor loco que habia desaparecido.
Un dia le pregunte al duque de Alba por el primer recuerdo que guardaba de su llegada a este mundo. «Antes que nada -me dijo- fueron las palabras de un soldado que hablaba del general Lopez Ochoa y luego el sonido de las sirenas, las carreras hasta el refugio antiaereo. En un pueblo de Entrambasaguas en el que me crie de nino durante la guerra una madrugada se estropeo un camion de aprovisionamiento del Ejercito de la Republica. Los milicianos lo intentaban arreglar, pero ante la proximidad del enemigo optaron por huir y abandonaron el vehiculo delante de nuestra casa cargado con botes de leche, carnes enlatadas, sardinas, sacos de pan, todo un festin para gente hambrienta. Comenzo el desguace, ayudados por una monja esperpentica, que solia repetir en la iglesia mientras sacaba brillo al sagrario: 'No pasaran no pasaran'. Del camion solo quedo el esqueleto. Aquella pobre
