comulgar.
Pocos meses despues de este milagro recibi una llamada de Dionisio Ridruejo y fui a su casa de la calle Ibiza. Me recibio en su despacho rodeado de libros por todas partes. Dijo que estaba pasando por ciertos apuros economicos y me pidio que tratara de ayudarle a vender un oleo de Zabaleta. El pintor habia muerto por no pagar al medico. Un dia se sintio mal y tomo el autobus desde Quesada a Jaen, donde a las cuatro de la tarde tenia cita en la consulta del cardiologo. Mientras esperaba la hora en un cafe se encontro con un paisano que volvia al pueblo en su coche particular. Zabaleta dudo entre ir al medico o aprovechar la oportunidad de volver a Quesada ahorrandose el billete del autobus. Decidio saltarse la visita al cardiologo para volver gratis con su amigo a casa. Poco despues le dio un infarto y murio.
Ridruejo tenia un bodegon de Zabaleta, con una jarra, unos panes y un florero. Concertamos el precio, segun mis conocimientos del mercado del arte. Luego hablamos de politica. De cualquier cosa. Realmente de aquel hombre enteco, que a simple vista no tenia salud, emanaba una elegancia moral y fortaleza interior absolutas. Estaba creando el partido socialdemocrata, cuyos militantes cabian en un taxi, entre ellos Juan Benet, con todas las bendiciones del padre Aguirre. La operacion de arte fue rapida y correcta con ayuda de Juana Mordo.
El exito me llevo a recibir otra llamada. Esta vez al otro lado del telefono estaba la mujer de Lain Entralgo. Tambien queria vender un Zabaleta. Acudi a su casa, un piso muy profesoral situado en el atico de un pabellon universitario de la Moncloa. Primero hablamos de literatura. Iba a publicar un libro en Taurus con el padre Aguirre. Lain conservaba la serenidad y nobleza en el porte que me recordo a la descripcion que hizo de el Juana Mordo cuando lo vio en el Ateneo en los anos cuarenta dando una conferencia y quedo admirada por su diseno varonil orlado por dos donceles falangistas con estandarte. El Zabaleta de Lain tambien era un bodegon. El pintor pudo haber regalado a sus amigos un cuadro de pastores, que era lo mas cotizado; pense. Si fue lanzado al mercado con las bendiciones de estos intelectuales, me parecia un acto mas de su famosa cicateria. A Lain tambien lo despacho con otra jarra, unos panes y un florero. La operacion fue rapida y correcta. Tanto Ridruejo como Lain recibieron el dinero, como un don llovido del cielo y a la vez como una materia vulgar que manchaba las manos.
El segundo exito provoco la tercera llamada. Luis Rosales tenia otro Zabaleta, otro bodegon, este de mejor calidad, puesto que tenia un paisaje al fondo y estaba pintado con una paleta mas alegre. Estaba citado a las diez de la manana en su casa de la calle Altamirano y era cerca de Navidad. Un altavoz derramaba villancicos sobre los puestos del mercado de enfrente. Mientras los pastores iban a Belen a ver al Nino en la cuna, de pronto un tipo que vendia pollos salio de una tienda diciendo que habian matado a Carrero Blanco. A esa hora ya se sabia que no habia sido una explosion de gas y en los corrillos de la acera se contaban algunos pormenores del atentado. Habia sido ETA. Habia volado por los aires. Su coche habia caido en una terraza interior de un patio del colegio de los jesuitas. La operacion del tercer Zabaleta fue correcta, pero no tan rapida porque una sombra muy negra cayo sobre Madrid, aunque muy pronto se puso de moda ir por la noche con una botella de champan a celebrarlo junto al enorme socavon de la calle Claudio Coello. Por fin el dinosaurio un millon de anos hibernado comenzo a mover el rabo.
1976
Puesto que Franco habia gobernado Espana durante treinta y nueve anos como un cuartel, llegado el momento su muerte consistio en entregar su cuchara del rancho al sargento, que en este caso era el propio Satanas. El dictador se despidio de este mundo con cinco penas de muerte, que fueron ejecutadas en Hoyo de Manzanares al alba un septiembre negro en la noche mas larga, mientras en la radio sonaba
Antes de ser trasladado al hospital de La Paz, los progres acudian a El Pardo en peregrinacion nocturna a enterarse de la cuenta atras, y el proximo fin del dictador era celebrado con solomillos de choto, de venado, conejos con tomate, platos tipicos de los mesones de El Pardo. «?Como esta?», preguntaba el recien llegado a la mesa del restaurante. «Como esta quien, ?Franco o el conejo?», contestaba algun comensal. Franco desarrollaba heces en forma de melena y una noche fue operado de fortuna iluminado con faros de camion en las cocheras del propio palacio. Por un articulo en
Los espanoles habian dejado morir a Franco en la cama. Algunos piensan que si no se hubiera retirado su capilla ardiente instalada en el Palacio Real, todavia hoy seguiria alli la cola petrificada de patriotas y curiosos que no estaban dispuestos a perderse la ultima vision del magnifico fiambre, unos para rendirle homenaje brazo en alto, otros para cerciorarse de que estaba realmente muerto. Tal vez sobre esa cola inmovil habrian caido nevadas, vientos y soles, ano tras ano, pero por puro azar de la historia bajo una losa de mil kilos fue enterrado el dictador en Cuelgamuros, y desde sus propios genitales broto una enorme cruz de granito de ciento cincuenta metros de altura llena de angeles y evangelistas, prueba evidente de su complejo de castracion. Era un rumor consolidado que a Franco en la guerra de Marruecos, con el tiro que le dieron en la barriga le habian volado tambien la bolsa con ambos atributos. Segun los medicos se salvo de la septicemia porque antes de salir del cuartel cargado de hierros a matar moros por las trochas de Tetuan, esa manana solo habia tomado un vaso de leche, como era su costumbre. El efecto mariposa de ese vaso de leche causo en Espana la tragedia de una guerra civil, seguida de una ferrea dictadura de cuarenta anos, que produjo despues de la paz mas de cien mil inocentes fusilados y enterrados en barrancos y cunetas.
Que los muerdos entierren a los muertos, dijo el Senor en mala hora. Con los primeros pistoletazos fascistas de la Transicion en el asfalto, Alfonso Fierro, cansado de un negocio que no entendia, revendio Taurus a su antiguo propietario y fundador Pancho Perez Gonzalez, personaje mitico de este sector. Las oficinas de la editorial se trasladaron a la calle Velazquez, 76, y el palacete de la plaza del Marques de Salamanca paso a la mitologia con sus sombras de fiestas en el esfumado jardin. Al cambiar de lugar, la editorial tambien cambio de perro. El dalmata de Jaime Fierro que paseaba en el palacete entre libros se transformo en un enorme mastin blanco que entraba y salia de las oficinas de Taurus en la calle Velazquez, llevado con correa de lujo por Pedrusco, un joven y fornido anticuario, nuevo amigo de Aguirre.
Eran tiempos de gases lacrimogenos y de balas de goma, de saltos en la calle, de pancartas, gritos, pareados politicos y estampidas. Santiago Carrillo iba por Madrid emboscado bajo una peluca color tapa de piano. Comia con su millonario protector Lagunero en restaurantes de lujo para disimular su identidad amparado por una docena de ostras y era refugiado por los camaradas de casa en casa. El poeta maldito Carlos Oroza se habia ligado a una francesa en el cafe Gijon. Ella le pago la habitacion en el hotel Nacional, frente a la plaza de Atocha, para ejercer una siesta del fauno. A media tarde comenzaron a oirse bocinazos y sirenas de la policia y hasta la cama llegaban los gritos de una manifestacion de los obreros de la Pegaso. La chica pregunto muy alarmada:
