Pronuncio estas palabras con helada autoridad como si diera una orden perentoria al compromiso del sacramento mas alla del deseo de la carne.

Despues de los encuentros amorosos en Malpica, viendo que las relaciones iban a un ritmo desbarrancado la madre del duque de Arion, Hilda Larios, le dijo a Cayetana: «Asegurate bien, hija, asegurate de que todo va a funcionar. Y cuando digo todo, ya sabes a que me refiero». Algunos vecinos de la plaza de Maria Guerrero habian visto corretear a Jesus Aguirre a traves de las cuatro ventanas de su piso de soltero persiguiendo a algun jovenzuelo, una escena de caza casi pastoril, en la que tal vez se recitaba a Garcilaso. Las juergas griegas que se celebraban en aquel piso de soltero habian dado que hablar entre sus antiguas feligresas, senoras de familias conocidas. De hecho, su casero Jose Luis Cifuentes queria echarlo, sobre todo un dia en que Jesus Aguirre cayo desmayado en la escalera y Georgina Satrustegui, por mediacion de la cual habia alquilado el piso, tuvo que pedir ayuda a Mabel Perez Serrano para llevarlo a urgencias del hospital de La Paz. Despues de esta caida Aguirre desaparecio de Madrid» dijo que no le llamara nadie, se fue a meditar a una playa desierta y al cabo de unos meses regreso ya totalmente desinhibido y dispuesto a vivir libremente. A Mabel Perez Serrano le dijo: «He reflexionado, he estado solo este tiempo y reconozco que tengo una tendencia sexual distinta».

De momento la duquesa veia en el a un tipo cortes, divertido, brillante, que sabia de todo, que para cualquier pregunta tenia una respuesta erudita o mordaz. Mientras Jesus Aguirre y la duquesa de Alba se empataban y encarnaban sus sentimientos en gabinetes secretos de algunos palacios y paseaban entre alamos y riachuelos en cortijos, castillos y casas solariegas de amigos que les preparaban y guarecian su nido de amor, en Espana por un lado se estaba elaborand0 una constitucion democratica en el Congreso y por otro se gestaba el huevo de la serpiente en las salas de banderas en medio de la violencia de un parto a contradios. Por todas partes se oian voces de golpes de Estado. El presidente del Consejo de Estado, Oriol y Urquijo, y el teniente general Villaescusa habian sido secuestrados por los GRAPO, pero Jesus Aguirre juraba a sus amigos de la tertulia de Parsifal que los habia visto comiendo paella en La Pergola de la Cuesta de las Perdices, propiedad de Camorra. El bar Parsifal estaba en una esquina de Concha Espina y paseo de la Habana, frente al estadio Bernabeu. La tertulia de escritores e intelectuales amigos se reunia los sabados por la manana y uno de aquellos dias, de pronto, Garcia Hortelano dijo: «Ya es la tercera vez que veo pasar a la duquesa de Alba por la acera. Se para y mira hacia aca como si estuviera espiando a alguien. El sabado pasado sucedio lo mismo. ?Que estara buscando por aqui dentro esa senora?». Jesus Aguirre no se dio por enterado. Mientras este amor clandestino discurria a la sombra de tapices gobelinos y oleos de proceres todavia para el desconocidos, fuera de ese nido de oro el terrorismo producia mas de cien asesinados con bombas lapa, coches bomba, tiros en la nuca y en la calle todo eran gritos y pancartas por la amnistia.

Jesus Aguirre estaba en pleno proceso de secularizacion el mismo ano en que el Vaticano tambien produjo la cosecha de dos papas muertos. Pablo VI habia entregado su alma a Dios y la paloma se habia posado sobre la cabeza del cardenal Luciani, quien bajo el nombre de Juan Pablo I tardo solo un par de meses en volar tambien al cielo. Un dia salio al balcon de la plaza de San Pedro, abrazado por la columnata de Bernini, y ante una multitud llena de fervor proclamo que Dios era una Madre, no un Padre, una afirmacion que pese a ser muy cierta produjo una conmocion entre los cardenales de la curia romana. A renglon seguido el Papa pidio las cuentas de la empresa y comprobo que el banco del Vaticano invertia gran parte del dinero de las indulgencias en armas y condones. Estaba dispuesto a cortar por lo sano y a impedir este proposito fue ayudado mediante un te bien cargado. Viejos amigos de Jesus Aguirre desde los tiempos en que estudiaba brujerias en Munich, los teologos Hans Kung y Joseph Ratzinger ahora andaban tirandose silogismos a la cabeza en una gresca escolastica a cara de perro. A todo esto Vicente Aleixandre habia ganado el Nobel de Literatura sin haberse levantado de la butaca durante treinta anos en su casa de la calle Velintonia, que era la meca de los poetas venecianos, de la experiencia, viejos y novisimos. En los tresillos isabelinos del Congreso algunos diputados socialistas liaban canutos de marihuana mientras se hablaba de los pactos de la Moncloa y en el aeropuerto de Barajas pillaban a Carmen, la hija de Franco, sacando de contrabando las insignias y las medallas conmemorativas de oro que le habian regalado a su padre, gracias a que se habia instalado por primera vez un detector de metales y ella lo ignoraba.

La noticia de que Jesus Aguirre y Cayetana de Alba se iban a casar circulaba por Madrid desde principios de 1978. Todo el mundo lo consideraba un disparate. Nadie se esperaba ese lance moderno de la corte de los milagros. ?Donde diablos estaba Valle-Inclan? ?Por que habia muerto tan temprano si el gran esperpento del ruedo iberico no habia hecho mas que empezar?. El cura Aguirre ?duque de Alba! Ha sido lo mejor que nos ha pasado en la vida», exclamo Jose Maria Castellet. «Primera impresion, desconcierto. Primera reflexion, entusiasmo», fue el telegrama que le mando Carlos Barral. «Vamos a convertir Liria en nuestro palacio de invierno», gritaron chocando las copas en alto los contertulios de Parsifal. Pero la duquesa no entendia por que se escandalizaba la gente. Era viuda, se casaba con un hombre soltero del que estaba enamorada. No se explicaba donde estaba el problema, teniendo en cuenta, ademas, que ella siempre se habia puesto el mundo por montera y habia hecho lo que le habia dado la gana. Lo que se criticaba no era la boda, sino la persona del novio. Jesus Aguirre era un ex sacerdote que tenia fama de izquierdista liberal, con ocho anos menos que la duquesa, al que algunos de la nobleza acusaron de ser un simple arribista, un cazadotes.

Si Jesus Aguirre era un cazadotes nadie dejaria de admirar sus facultades, puesto que la pieza abatida solo con la lengua era de primera magnitud, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva. He aqui la cola luminosa que dejaba atras este astro en el firmamento. Su pasado ocupaba cuatrocientas cajas con cuatro mil legajos lacrados con sellos reales. La historia de la Casa de Alba podia mostrarse en un cuadro genealogico desplegable, de exactamente un metro de longitud en letra minuscula, donde aparecia la trayectoria de la familia a traves de los siglos, con la anexion de las principales casas: Lerin, Monterrey, Olivares, Carpio, Berwick, Ayala, Gelves, Lemos, Andrade y Montijo. ?Cuanto tiempo tardaria Jesus Aguirre en asimilar este baul de los Alba, lleno de guerras, fidelidades, juramentos, victorias, conjuras y alianzas? «Todo eso se lo echa Jesus al coleto en un par de semanas. Esta llamado por el destino a poner en orden esos legajos», dijo Garcia Hortelano en Parsifal.

Jesus Aguirre debia empezar por remontarse al siglo XII, para encontrar a Illan Perez de Toledo, famoso alcalde mayor de los mozarabes, el primer antepasado de los duques de Alba. Se dice que fue capaz de cortar con un solo golpe de espada siete cuellos de sarracenos. Era la epoca de Alfonso VI el Bravo, un rey mitico, pero fue Juan II de Castilla quien dio a don Gutierre, senor de Balde cornejo y arzobispo de Sevilla, el senorio de Alba deTormes en recompensa a su fidelidad. El arzobispo paso este honor a su sobrino Fernan Alvarez de Toledo, que a su vez prosiguio defendiendo a Juan II con tal frenesi que en 1439 el rey elevo este senorio de Alba a condado. A lo largo de cinco siglos vendrian las anexiones, la acumulacion de titulos, la multiplicacion de grandezas. La duquesa de Alba era dieciocho veces grande de Espana y poseia cuarenta y cuatro titulos nobiliarios. De encontrarse la reina de Inglaterra y la duquesa en un ascensor, seria aquella la que tendria que ceder el paso. ?Que deberia hacer Jesus Aguirre si se tropezaba en el lavabo del pub de Santa Barbara con Felipe de Edimburgo? Eran cosas que habia que aprender si queria aprobar el examen de ingreso en la Casa de Alba, como tuvo que saber de memoria toda la historia sagrada para entrar en el seminario de Comillas y manejar el instrumental escolastico antes de ser aceptado en la facultad de Teologia de Munich.

Debia de ser una dura carga convivir con tan apretada coleccion de antepasados, por ejemplo con Fernando Alvarez de Toledo, tercer duque de Alba, que fue general maximo de los ejercitos imperiales de Carlos V, vencedor en la batalla de Muhlberg, castigo de hugonotes y gobernador general de Flan-des, donde instituyo el Tribunal de la Sangre e hizo ejecutar, entre otros, a los condes de Egmont y de Horn. Eso se lo pasaba Aguirre por la cornisa de sus turbulentos genitales en una tarde. Pero la cosa comenzo a complicarse cuando siguio leyendo mas legajos. Pese a su feroz fidelidad, Felipe II mando a prision a este duque durante cierto tiempo por haber casado a un hijo suyo en una boda que no complacia en palacio. ?Se daria Jesus Aguirre por enterado? ?Sacaria alguna consecuencia? Felipe II y la Casa de Alba debian de tener concepciones matrimoniales muy distintas, porque el quinto duque fue tambien encerrado a causa de otra boda que tampoco gusto al casamentero Felipe II. No todos los antepasados de la duquesa de Alba fueron tan severos. Jesus Aguirre estaba dispuesto a afrontar este nido de alacranes. Emparentada con la emperatriz Eugenia de Montijo -que fue cunada de un Alba- y con los Estuardo, descendientes de Jacobo II rey de Inglaterra, esta tambien la vital y divertida Cayetana de Silva y Alvarez de Toledo, la famosa duquesa de Goya.

El padre de Cayetana, a quien Jesus Aguirre llamaba suegro con gran desparpajo, fue dos veces ministro de Instruccion Publica y de Estado en el gobierno de Berenguer en los anos treinta y tuvo por esto mismo un serio enfrentamiento con Franco. Durante la guerra, el duque presto importantes servicios al Movimiento, y en el 39 fue nombrado embajador de Espana en Londres. Sin embargo, en junio del 43 firmo junto con varios procuradores

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