una carta dirigida al Estado en la que se le exhortaba discretisima y cortesmente a regularizar su situacion politica fundamentando la Constitucion «en el regimen secular que forjo la unidad de Espana y su grandeza historica: la Monarquia». A raiz de aquello, los consejeros nacionales firmantes fueron cesados,: el duque renuncio a la embajada y le fue retirado el pasaporte, lo que le impidio ver a don Juan de Borbon, de cuyo consejo privado formaba parte. «Es la primera vez en quinientos anos que un duque de Alba no puede responder a la llamada de su rey», declaro.
Puestos a hablar como los villanos, el braguetazo de Jesus Aguirre habia alcanzado la altura del Himalaya. Cayetana es una de las cinco mujeres mas ricas del mundo, duena de cerca de veinticinco mil hectareas de terreno en diversas fincas que se concentran sobre todo en Salamanca, Badajoz, Sevilla y Cordoba. Al ano de estar casados, Jesus Aguirre se sabia el catastro mucho mejor que ella. Un dia que fueron invitados a una caceria a una finca de unos amigos iban los dos en un jeep atravesando una sucesion de trochas, montes, valles y barrancas durante varios kilometros entre encinas y jarales, venados y marranos, y de pronto a mitad de camino la duquesa mando detener el coche para contemplar la belleza del paisaje. «?Que hermoso es todo esto! Jesus, me gustaria comprar esta finca», exclamo. «Por Dios, Cayetana, si esta finca es nuestra», contesto Aguirre. Ademas del palacio de Liria y el de Duenas, en Sevilla, le pertenecian los castillos de Castro, Monterrey, Castro Caldelas, Andrade, Narahio, Moeche o el famoso de Coca, que cedio al Estado hace pocos anos. Solo por el coto de Baigorri, en Navarra, de dos mil quinientas hectareas, que acababa de vender a las quinientas familias que lo trabajaban, habia cobrado 107 millones de pesetas. Una vez le pregunte; «?Daras algun dia una caceria de venados en cualquiera de tus fincas?». Me contesto: «Querido, yo solo dare una caceria de abubillas». ?Podria Jesus Aguirre llevar a cuestas esta carga con solo dos mil pesetas al mes para tabaco?
Eran las doce y cuatro minutos del mediodia del 16 de marzo de 1978. Envuelta en telas italianas, rosadas y etereas, unas gasas firmadas por el modista Andre Laug, y el pelo afro o a la escarola, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, duquesa de Alba, y un antiguo clerigo volteriano de chaque, corbata gris, gafas ligeramente ahumadas y una sonrisa hasta la tercera muela entraban en la capilla de Liria decorada con pinturas de Sert, bajo la luz cenital de la vidriera redonda del techo, a los sones de un organo electronico que atacaba la marcha nupcial de Mendelssohn, la misma con que se casa una cajera de supermercado con un chapista de Mostoles en cualquier iglesia de barrio montada en un antiguo garaje. En Liria habia un centenar de invitados, algunos nobles con cara de caballo, como debe ser, algunos amigos intelectuales con un rictus de sueno y alcohol en los ojos, algunos politicos de adorno. Hubo pocos cuchicheos, ningun uniforme y ni una sola pamela, pero dejo ofendidos a algunos familiares por no ser invitados. Aguirre tambien se olvido de Eugenio Calderon, su protector desde Sniace, un desaire que este no le perdono. La madre del novio, Carmen Aguirre, estaba ya casi ciega. «Hijo, ?quien me va a recoger?», le pregunto antes de salir a palacio para la boda. «En la puerta de Liria te estara esperando Huescar», le contesto su hijo. «?Huescar? ?Huescar no es un pueblo?» «No, no, Huescar es el hijo mayor de la duquesa.» Carlos Martinez de Irujo, duque de Huescar, hijo mayor de la duquesa, fue el padrino y Carmen Aguirre y Ortiz de Zarate, madre del novio, la madrina, nuevamente con el rimel corrido por las lagrimas, como en la ordenacion sacerdotal de su hijo en el Ludwigskirche en Munich, como la primera misa en la Universitaria. Por parte de la duquesa firmaron como testigos, ademas de sus otros cuatro hijos, dona Maria Victoria Marone de Alvarez de Toledo, la duquesa de Santa Cruz y el conde de Teba. Por parte de Jesus Aguirre lo hicieron Pio Cabanillas, el duque de Arion, Sebastian Martin-Retortillo, la condesa de Carvajal, Javier Pradera y la senora de Lopez Aranguren, en representacion de su marido, ausente en Barcelona. Al juez Clemente Auger, uno de los fundadores de Justicia Democratica, veterano luchador antifranquista en la universidad y castizo contertulio del cafe Gijon, le habia sido encomendado asistir al acto desde un lado del presbiterio como autoridad civil para dar parte en el registro. En la ceremonia estuvieron presentes, entre otros invitados, toda la Familia Real excepto los propios Reyes y los condes de Barcelona, que por protocolo no asisten a este tipo de actos. El duque de Alburquerque y el marques de Mondejar representaban a la Casa Real. Junto a los duques de Cadiz, los de Badajoz, la infanta Margarita y don Gonzalo de Borbon podia verse a los principes de Baviera y a la gran mayoria de la aristocracia espanola. Antes de entrar en la capilla habia llegado la noticia de que habia sido secuestrado Aldo Moro.
La ceremonia fue oficiada por el padre Jose Maria Martin Patino, provicario de la diocesis de Madrid, quien en su momento, a traves del cardenal Tarancon, habia movido los hilos del Vaticano para que este clerigo pudiera secularizarse sin demasiadas gabelas morales. No pronuncio ninguna platica. Sono Bach mientras se intercambiaron arras y promesas de amor en la salud y en la enfermedad y despues de la bendicion de turno los invitados ascendieron procesionalmente por una escalinata en cuya cuspide estaban los novios esperando a recibir las felicitaciones bajo la mirada de los proceres antepasados colgados en las paredes tapizadas con sedas de damasco. A cualquier ceremonia de este estilo en Espana siempre le falta un punto para ser viscontiana, pero en este caso habia un aire de leyenda y de ficcion inaprensible que doraba el ambiente. «Estoy dispuesto a todo, con tal de no aburrirme», expreso Jesus, que apenas llevaba media hora de duque de Alba consorte y ya departia como un antepasado grande de Espana con los invitados entre los tesoros de palacio, marmoles y tarimas, goyas, tizianos y vitrinas con insignes legajos historicos. «Lo que mas envidio de este palacio de Liria es que tiene en el jardin un surtidor propio de gasolina gratis que le ha instalado Campsa -dijo Garcia Hortelano-. Eso es mejor que tener un velazquez».
Y en medio de todo el boato, aquel cura que habia dedicado sus sermones al estudiante Enrique Ruano, muerto al huir de la policia politica de la dictadura, ahora sonreia del brazo de una novia, que la noche anterior a la boda habia recibido un telegrama anonimo con el siguiente texto: «Te casas con Jesus, pero Jesus sera siempre mio».
Los pactos de la Moncloa trataban de salvar la quebrantada economia espanola, los reaccionarios de la caverna conspiraban para derribar a Adolfo Suarez y sacar a Franco de la tumba, la inflacion habia perdido las bridas, pero Jesus Aguirre, el antiguo promotor del dialogo entre cristianos y marxistas, se habia subido al arbol genealogico mas frondoso de Espana y en principio estaba a salvo de los lobos.
Como siempre, el vino de Liria estaba ligeramente oxidado. Los canapes y limonadas eran de una extrema vulgaridad, como correspondia a la alta alcurnia de la casa. Jesus Aguirre, duque de Alba, organizaba el adios con su sonrisa. «Mejor que el arcano de los momentos estelares llego al misterio de lo cotidiano, de lo que parece casi domestico», habia escrito en 1971. Ahora ya era domestico y normal el firmamento de todas las estrellas para Jesus Aguirre. Los novios partieron de luna de miel a un castillo de Biarritz y los acompano Pedrusco Diez, el amigo de Jesus desde los tiempos primeros de Taurus, al que no habia renunciado. No se sabe si tambien fue con ellos el mastin blanco. Despues de la ceremonia, Javier Pradera y Clemente Auger se encontraron con Felipe Gonzalez en el restaurante El Chuleton. «Venimos de la boda de un ser permanente, tu eres provisional», comentaron y pocos anos despues Pradera anadio a esta leccion de ontologia: «Existen dos cosas que nunca pude imaginar, que el cura Aguirre se convertiria en duque de Alba y que Solana llegaria a ser jefe de la Nato». Pero el decimoctavo duque de Alba diria que lo que mas le costo en el palacio de Liria habia sido encontrar los interruptores. Unas veces decia esto y otras exclamaba como Santa Teresa: «Deshaciendome estoy, hermanas, en esta operacion de amor».
1982
«Al principio fue dificil -manifesto la duquesa-. Era una persona nueva que entraba en nuestra vida, pero con el tiempo se creo una armonia estupenda entre nosotros. De todos los hombres que han pasado por mi vida, Jesus es el que mas lejos me ha llevado en los extasis». La duquesa hablaba de esta forma desinhibida para atajar algunas insinuaciones maliciosas; por su parte, el duque se puso macarra y aseguro que el y Cayetana follaban todos los dias. Los amigos comenzaron a especular sobre que clase de sortilegios realizaria este ser en la cama y donde los habria aprendido. «En privado mi mujer es mas apasionante, mas sorprendente, mucho mas peculiar que yo, por eso se caso conmigo.» ?Que diablos haria este hombre para mantenerla siempre en vilo y no desmerecer frente a la competencia de los toreros, gitanos, bailarines, actores famosos que habian atravesado su existencia? Le mandaba pequenos billetes galantes de una parte a otra de palacio cada dia a horas inesperadas a
