gozaba y la precision y autocontrol eran debidos al golf. Le hubiera gustado que Manolo le imitara, pero Manolo, por influencia de Esther, se inclino por el tenis y el bridge.

Jose Maria Fontana, durante la guerra -nunca se habia metido en politica- permanecio tranquilamente en casa, hasta que un vecino de la escalera, que era comisario politico, descubrio que tenia a un cura escondido en la buhardilla, mosen Alfredo, de la parroquia de Santa Eulalia, y obligo al abogado a trabajar de mecanografo en uno de los comisariados rusos que funcionaban en Barcelona. Aprendio mucho al tratar con jerarcas rusos, militares y civiles, y tenia su opinion. Aprendio un poco el idioma, sin contar con que los habia que hablaban con bastante perfeccion el castellano. Los consideraba complejos, de reacciones imprevisibles para un meridional. Cuando pensaba que iban a reirse, se enfadaban; cuando pensaba que iban a enfadarse, se lo tomaban a chacota. Decia que las novelas de Dpstoievski, y Alioska, el personaje creado por este, eran la sintesis del temperamento eslavo. Una frialdad tremenda a la hora de castigar. Y una extraordinaria tendencia a dramatizar los acontecimientos. Un comisario ruso, Mik Bronstein, queria volar el templo del Tibidabo y la Sagrada Familia, de Gaudi. A su entender eran el simbolo del alma de los catalanes, contra el cual habia que luchar. El padre de Manolo se dio cuenta en seguida de que los 'rojos' perderian la guerra, porque Rusia no estaba dispuesta a ayudar en serio a 'la revolucion'. Y ahora estaba seguro de que Hitler se estrellaria contra aquella muralla hermetica y contra la grandiosidad de las Republicas Sovieticas.

Siempre aconsejaba a Manolo, y lo hacia certeramente. Le dijo que tuviera mucho cuidado con don Rosendo Sarro, que era tan peligroso como el camarada Mik Bronstein. Amaba con pasion a los nietecitos Jacinto, nueve anos, y Clara, siete, y exigio verlos Ppr lo menos una vez al mes. Su mujer, Ines, era feminista recalcitrante. Queria mandar a la par con su marido y este estaba de acuerdo. Manolo discutia con ella sobre este punto: el cerebro de las mujeres era mas pequeno, imposible imaginar una Socrates o una Leonarda da Vinci, etc. Ines se defendia con los mismos argumentos que usaba Esther.

Don Jose Maria Montana odiaba la guerra y 'prohibio' que Manolo y Esther les regalaran a los crios juguetes belicos. Le debia la vida a su hijo, puesto que al terminar la contienda civil le acusaron de colaborar con los rusos. Manolo defendio su causa y lo oculto hasta que el peligro hubo pasado. Ahora le parecia estar en condiciones de opinar sobre la guerra en Rusia. Decia que los rusos eran torpones y patosos, pero acostumbrados a ser esclavos. Ello podia resultar determinante. Ines, muy aficionada a las alfombras persas y al arte oriental -Ignacio deseaba tratar con ella este tema-, decoro su casa como lo hubiera hecho Chang Kai-Shek. Los biombos. Los canteranos con mil pequenos cajones, las ceramicas. No le gustaba la posibilidad de que los japoneses atacaran China. Era anglofila, adoraba la administracion inglesa, el protocolo, las pelucas, la tradicion. Estuvo tres anos en Inglaterra y desde entonces Espana le parecia un yermo, con todas las consecuencias. Manolo decia: 'Mi madre perdona todos los pecados, a condicion de que sean pecados ingleses'. Ines no podia congeniar con la madre de Esther, con Katy, porque segun ella Katy representaba lo mas odioso del feudalismo andaluz. Nunca quisieron ir al cortijo que Katy poseia en Jerez.

Los padres de Manolo adoraban a Ignacio, al que veian 'caballo vencedor'. Don Jose Maria envidiaba la juventud… Por ello eligio el golf, porque otros deportes habia que arrumbarlos al llegar a cierta edad. Tenia una voz carinosa, como si hubiera nacido en Canarias. Ines detestaba los reptiles.

Manolo y Esther, con la entrada de los Estados Unidos en la guerra, vieron un rayo de esperanza. Continuaban admirando al viejo Churchill y llamando a Hitler 'el pintor de brocha gorda'. Manolo, barbita a lo Balbo, indumentaria deportiva, fumaba tabaco ingles y le gustaban los pijamas vistosos. Voz rotunda, que resonaba en la Audiencia. Las alfombras exoticas del piso se debian a regalos de la madre de Manolo. Estaba acostumbrado a decir 'No te quejes' a Esther cuando esta tenia razon.

Se ocupaba de la herencia de los hermanos Estrada, Alfonso y Sebastian. Tenian -habian heredado- una considerable fortuna, sobre todo en terrenos de la Costa Brava y en prietos olivares cerca de Cadaques. Pero se daba el caso de que Alfonso Estrada, presidente de las Congregaciones Marianas, se encontraba en la Division Azul, junto a Mateo, y Sebastian, que estuvo en el Baleares, navegaba de tercer oficial en un buque de pasaje de la Compania Trasatlantica, probablemente cerca del Caribe, aunque se rumoreaba que habia decidido quedarse muy pronto en tierra. 'Cuando les tenga a los dos aqui -decia Manolo-, les propondre partir la herencia en dos partes iguales, restando el pago de los derechos reales. Y sera curioso ver que hace cada uno de ellos con la parte que le corresponda'.

Esther, al igual que su suegra, hacia figuritas de ceramica, y en el bufete de Manolo continuaba trabajando aquel viejecito que se sabia el Aranzadi de memoria. Por fin el matrimonio consiguio entrar en relacion con el consul ingles, mister Edward Collins, al alimon con el capitan Sanchez Bravo. Mister Collins se dio cuenta de que Manolo y Esther eran sinceros, por lo que de vez en cuando les hacia alguna confidencia. Por ejemplo, les dijo que en el primer bombardeo diurno de los alemanes sobre la ciudad de Londres, estos habian perdido la tercera parte de sus efectivos.

Manolo, catalan, y Esther, andaluza, congeniaron pronto con el camarada Montaraz, tal vez a traves del sentido del humor. Y pese a que el gobernador era germanofilo hasta la medula, por amor a Antonio Machado hicieron juntos una excursion a Colliure, a la tumba del poeta, tumba que consiguieron localizar gracias al sepulturero, puesto que nadie se habia ocupado de poner siquiera el nombre en la lapida. 'Ahora va a resultar que, en vez de los exiliados, tendremos que poner la lapida nosotros'. Lapida que estaba ademas partida por la mitad, debido a que estallo cerca un polvorin.

Manolo congeniaba sobre todo con el hijo de los Montaraz, con Angel, admirador de la arquitectura de Mussolini y tambien, y mas aun, de los rascacielos. Angel les repetia lo de siempre: estaba harto de Espana, de sus defectos, de su intolerancia. Esther se irritaba al oirle. Ella admiraba a los ingleses, pero se sentia tan espanola como Marta.

Muchas veces Manolo discutia muy en serio con el gobernador, en contra del Eje. El gobernador detestaba, no solo a los sovieticos, sino a la propia Rusia. Ignacio ejercia de intermediario, alegando que fuera quien fuera el ganador de aquel incendio, seria un desastre para la humanidad. Ignacio hablaba asi porque a traves de Jaime estaba devorando mucha literatura eslava -no solo Dostoievski, sino tambien Tolstoi, Gogol y Turgueniev-, y tambien, y como siempre, porque el profesor Civil no veia razon valida para que existieran los incendios.

Ah, los dos hijos de Manolo y Esther! El pequeno Jacinto tocaba la armonica, recordando que tambien la tocaba Pablito, mientras que Clara asistia a clase de ballet con Gracia Andujar, en compania de otras seis pequenas alumnas de Gerona.

Manolo se entero de las condiciones-contrato con las que los obreros espanoles se iban a trabajar a Alemania y se indigno y le dieron lastima. El gobernador le replicaba que menudas condiciones habian impuesto los ingleses a lo largo de la historia a su mano de obra, aparte de expoliar toda clase de monumentos y obras de arte. Manolo insistia: 'Tambien Goering colecciona cuadros fabulosos de los museos de los paises ocupados, y a mas de esto la aviacion alemana destroza precisamente las ciudades artisticas de la Gran Bretana '. El camarada Montaraz ensenaba sus dientes de oro y arguia: 'Esperemos a ver lo que hace, cuando llegue el momento, la aviacion inglesa, si es que le da tiempo a reaccionar…'

Esther y Manolo, pese a la penuria reinante, comian de todo, porque lo compraban en el mercado negro. Continuamente cambiaban de sirvienta, porque Esther era muy exigente. La ultima se llamaba Margarita y era cleptomana. Esther se daba cuenta, pero puesto que robaba cositas sin valor y en lo demas cumplia a satisfaccion, se la quedo a su servicio. Margarita perdio a su madre en un bombardeo de Valencia y su padre huyo a Francia y no sabia nada de el. Era guapetona y Ramon, el camarero del cafe Nacional, le echo la vista encima. 'Si algun dia me caso con ella, la llevare de viaje a la Pampa argentina…'

Manolo y Esther estaban en contra de la Division Azul. 'Se traeran unas cuantas medallas y dejaran alli varios millares de muertos'. No le perdonaban a Mateo que dejara a Pilar. La veian a menudo, pese a que Pilar, sin Mateo al lado, se sentia perdida en las reuniones.

Manolo iba enterandose, como no!, de la cantidad de fugitivos que entraban en Espana huyendo de la guerra.

– Si de mi dependiera -decia siempre-, se quedarian en Espana todos lo judios, como se ha quedado Eva, puesto que son grandes creadores de riqueza.

– No te preocupes -razonaba Esther-. Saldran a flote. Siempre ha sido asi, desde Babilonia.

– No olvides que los cuatro grandes revolucionarios de la epoca moderna son judios: Marx, Einstein, Freud y Charlot. Por cierto, que ayer mosen Alberto me informo de que el nombre de Charlot esta prohibido por la censura. En las carteleras se le llama Garlitos o se dibuja un grafico con el sombrero, el baston y las gruesas alpargatas…

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