– Eso se basta para descalificar a un regimen -declaro Esther.
– Querida, recibe un beso por frase tan lapidaria.
Paz Alvear continuaba visitando a menudo a Matias en Telegrafos. Marcos, al verla, se ponia en pie y parecia dispuesto a besarle la mano. Matias, que ademas del reuma sufria de estrenimiento y de hipertension, estaba a punto de dejar de fumar, pero en honor de su sobrina liaba un pitillo que le sabia a gloria, pues las fabricas de papel de fumar de Alcoy habian vuelto a abastecer el mercado.
Paz se preocupaba por los achaques de Matias, y le llevaba anuncios que aparecian en los periodicos. 'Se siente usted apatico? Contestese esta pregunta: Son mis evacuaciones suficientes, completas o solamente parciales y poco solidas? Pildoras de Brandeth'. Matias no sabia que hacer, pues creia mucho en las pocimas caseras de Carmen Elgazu. 'Ahora resultara -decia- que Espana es un pais de estrenidos'. 'Y de herniados - apostillaba Marco-. No ves estos anuncios? Bragueros de todas clases. Elijalo a su medida. Doctor Alonso'. 'Contra las hernias, bragueros Mundet'. Etcetera.
La muchacha se reia. Para ella el tabaco era una bendicion, puesto que la ayudaba a tener esa voz desgarrada que tantos exitos habia proporcionado a la Gerona Jazz y que hacia las delicias de Damian. Un dia Matias le enseno un anuncio que la hizo enrojecer de rabia. 'Un busto sano y desarrollado es un atractivo que puedes poseer tomando pildoras Circasianas. Laboratorio Tarres'.
– Es que yo necesito esa ayudita? -protesto Paz, irguiendo los pechos hasta marear a Marcos-. Tocad si quereis! -Los dos hombres hicieron ademan de complacerla y luego soltaron una carcajada.
Matias, al igual que Ignacio, aconsejaba a Paz que se refinara un poco, que se relacionase con gente de postin.
– En un ano te convertirias en una senora.
– Y desde cuando pretendo yo convertirme en una senora?
– Has nacido para eso. Ves lo que te ha ocurrido con Pachin? Pachin desconocia tambien los buenos modos…, y la jugada que te ha hecho no tiene perdon.
Era la herida de Paz, que no conseguia cicatrizar. Pachin, que continuaba jugando con el Club de Futbol Barcelona, siendo la figura, y que habia sido ya seleccionado para un partido contra Portugal -por cierto, que la seleccion no exhibio la tradicional camiseta 'roja', sino otra azul-, le habia dado, por fin, las calabazas definitivas. Pachin, atletico y rubio, no queria hipotecar su porvenir. Habia cortado en seco sus excesos sexuales; y ademas, y eso era lo peor, se habia cansado de Paz. En Barcelona, cumpliendose lo presumible, encontro otras muchas vocalistas que parecian moscardones a su alrededor.
Paz habia jurado venganza eterna; pero, ante el hecho consumado, no se le ocurria nada. Ello probaba una cosa: se estaba aburguesando, aunque no de la misma forma que Canela en Paris. Ganaba dos buenos sueldos - en la orquesta Gerona Jazz y en la perfumeria Diana-, y ademas de vez en cuando volvia a posar para Cefe, quien la amenazaba con suicidarse si la muchacha no accedia a su peticion.
Paz no era feliz. Y tenia remordimientos. Casi nunca se acordaba de su madre, 'tia' Conchi, que murio como un pajarito. Tambien lamentaba haber tratado siempre con dureza a su prima Pilar, que ahora pasaba horas muy amargas. Por si algo faltaba, su hermano, Manuel, siempre a la sombra de mosen Alberto, parecia un caso perdido: el muchacho estaba a punto de romper de una vez con sus titubeos y decirle: 'El proximo curso entro en el seminario'.
Como luchar contra lo que su tia Carmen llamaba autentica vocacion? No podia reprochar nada a Manuel. Cierto que el muchacho habia recibido influencias que Paz consideraba nefastas, pero el era dueno de su porvenir. Continuaba diciendo por todas partes que las tallas de Cristo que veia y desempolvaba en el Museo Diocesano le habian provocado como un terremoto personal.
Asi que uno de los consuelos de Paz era el pequeno Eloy, la mascota del piso de la Rambla y del Gerona Club de Futbol, que se ganaba unas perras en el estadio de Vista Alegre ayudando al encargado del equipo, Rafa. Eloy era un encanto de muchacho, por su espontaneidad, por su humildad y por llamar las cosas por su nombre. El presidente del club, que seguia siendo el capitan Sanchez Bravo, le acariciaba el pelo cortado a cepillo y le decia: 'Hala, te doy permiso para que pises el cesped en los entrenamientos y le metas seis golazos al portero desde el punto de penalty'.
Paz era generosa. La avaricia no era su pecado capital; su pecado acaso fueran los celos. A Eloy le regalo un jutbolin en miniatura, pintoresco juego que acababa de aparecer y que Matias acepto de buen grado colocar en el cuarto del muchacho. Ambos jugaban partidas feroces; casi siempre ganaba Eloy. 'Gracias, tio Matias. Manana le pegare otra paliza'.
A Eloy cada dia se le marcaban mas las pecas del rostro, lo que le distinguia de los demas. Paz apretaba en ellas la molla del dedo y le decia: 'Quien nos garantiza que eres vasco? No habras llegado de Suecia o algo asi?'. Paz decia 'algo asi' porque no tenia una idea muy precisa de los demas paises escandinavos.
Paz ya no iba a la Agencia Gerunda, porque por fin le habian encontrado, en la calle del Carmen, el piso confortable que andaba buscando, pero no por ello la Torre de Babel habia renunciado a la muchacha. Una y otra vez se hacia el encontradizo y le enviaba ramos de flores. La verdad es que la Agencia Gerunda habia prosperado lo suyo, gracias a su acuerdo con los Costa, y lo mismo la Torre de Babel que Padrosa, que el abogado Mijares, podian permitirse una serie de lujos con los que aquellos jamas hubieran podido sonar en el Banco Arus. El papeleo era cada vez mas complicado y la clientela afluia sin cesar. Padrosa esperaba poseer un coche para plantearle a Silvia, la manicura, sus propositos de boda; la Torre de Babel esperaba lo mismo para hacerle a Paz una declaracion formal. Los Costa los animaban. 'Son dos bombones, dos peces de color'. Paz, pensando en la Torre de Babel, estiraba los brazos y bostezaba y luego se iba a ver al librero Jaime para entregarle la cuota mensual que pagaba para el Socorro Rojo.
CAPITULO IV
MATEO Y SUS COMPANEROS gerundenses continuaban en el lago limen, que en buena parte estaba helado. Alfonso Estrada seguia muerto de miedo y contando cuentos tremebundos -que ahora no tenia que inventarse- alrededor de las hogueras. Cacerola le escuchaba como quien oye llover. A el le bastaba con escribir cartas a Hilda, su madrina alemana, que se portaba muy bien con el, que le contestaba a menudo y le enviaba paquetes con tabaco y gojosinas, ademas de alguna revista con generosa carne de mujer. Gracia Andujar era otra cosa, 'se hacia desear'; o tal vez el correo desde Espana funcionase deficientemente. Sin embargo, les habian dicho que una vez a la semana salia un avion que desde Riga y pasando por Berlin enlazaba con la 'madre patria'.
Rogelio, el camarero que recibio el asalto sexual del doctor Chaos, habia sido asistente del capitan Arias. Ya no lo era, porque el capitan Arias habia muerto. Una bala certera disparada por un partisano le destrozo el cerebro. Estaba enterrado no lejos de la isba. Le habian otorgado la Cruz de Hierro, y era un honor; pero tambien habian puesto en su tumba una cruz de palo, que simbolizaba el 'hasta nunca'. Rogelio era ahora el asistente del capitan Sandoval, aunque a este el chico no acababa de gustarle. Era el unico que, a la hora de rezar, salia fuera a fumarse un pitillo, marca Juno, como siempre.
Por su parte, Mateo no podia olvidar que el comandante Regoyos le habia dicho que debia prepararse para una 'dura mision'. Y la orden llego, poco antes de Navidad, es decir, poco antes de que los viejos ortodoxos clamaran 'Christus, Christus!'. Se trataba, en efecto, de intentar socorrer, liberar, a una patrulla de alemanes que estaban cercados mas al sur, en la posicion de Wswad. El capitan Ordas iria al mando de la operacion. Mateo, con la fotografia de Pilar y de Cesar en el bolsillo, se despidio de sus amigos pensando tambien que muchos alemanes casados habian muerto voluntariamente en la guerra de Espana.
Fue una odisea sin posible descripcion, a traves de la nieve, a una temperatura de treinta y tres grados bajo cero. Un esfuerzo titanico, como Mateo no recordaba otro igual. Grandes barreras de hielo y grietas como simas. Los hombres se iban congelando, se inutilizaban los aparatos de transmisiones, los trineos se rompian y las brujulas se volvian locas. Cuando cogian algun prisionero ruso, la cantinela era la misma: miles de esquiadores siberianos se hallaban distribuidos por la region. Pese a todo, la mision se cumplio, y los cercados alemanes abrazaron a sus liberadores sin acertar a pronunciar una silaba. Uno de ellos balbuceo: 'Gracias'. Todos los
