para transportar esa pieza y cuatro mil hombres para servirla y protegerla. Hitler partia de la base de que el enemigo daba sus ultimas boqueadas. Parecia ignorar que 'un ruso muerto no esta muerto del todo'. Radio Berlin daba la impresion de ser fiel a la verdad al comunicar que la lucha en Ucrania habia caido a la postre a su favor, a favor del general Von Paulus. 'Timoshenko, nuestro general, el hombre de confianza de Stalin, ha visto tambien como se esfumaban sus suenos de victoria'.
Intervino Cosme Vila, mientras el crio continuaba llorando y su mujer lavaba ropa. Tambien el habia estado a la escucha, sobre todo de la BBC, en las horas en que el microfono le dejaba libres. A su juicio, Stalin, a la vista de los acontecimientos, que no se presentaban para el futuro demasiado favorables, queria arrancar de sus aliados la promesa formal de que en 1942 abririan; un segundo frente. Churchill no se atrevia a formular tal promesa. Entretanto, en el norte de Africa, Hitler se disponia a reanudar el ataque en el desierto, conquistar la Cirenaica y con la ayuda de los italianos llegar hasta el canal de Suez. 'Egipto sera nuestro!'. Rommel seria el ejecutor de la inmensa maniobra. Al termino de dias de combate, con nubes de polvo emergiendo del desierto y suerte varia en las escaramuzas, tomo Tobruk, que se habia convertido en el simbolo de la resistencia aliada. Habia sido una finta prodigiosa, cuya resonancia llego a Egipto, donde Rommel era considerado un superhombre. Los aliados se retiraban hasta El-Alamein, que significaba 'dos mundos', Churchill no disimulaba ante su pueblo las derrotas. Al contrario, las abultaba, en un alarde psicologico propio de quien conoce a su pueblo. El rasgo de humildad hacia que el pueblo ingles volviera a creer en el. El pueblo ingles olvidaba la perdida de Grecia, la perdida de Creta, el hundimiento del Prince of Wales, la retirada de Malaca y de Singapur.
Despues de Singapur cayeron facilmente las Indias holandesas, el archipielago Bismarck y Filipinas. La isla de Corregidor, roca a kilometro y medio de la bahia de Manila, estaba en manos de Mac Arthur, considerado un genio. Mac Arthur recibio la orden de Roosevelt de hacerse cargo del Pacifico Sur, en lucha contra los japoneses. Hombre de honor y valiente, al pronto no quiso ser el primero en abandonar el barco… Pero al final tuvo que obedecer y al marcharse a bordo de un esquife, con su enorme gorra sobrevoladora, pronuncio la palabra: Volvere…
' La Pasionaria', imperterrita, orgullosa de su unico hijo varon, Ruben, seguia al pie del microfono. Conocia su mision y estaba dispuesta a cumplirla. Radio Espana Independiente, al enterarse con datos ciertos de que su audiencia era muy amplia, llego a emitir un espacio dirigido a los catolicos bajo el nombre de ' La Virgen del Pilar', que produjo un gran impacto, hasta el punto de que Radio Vaticano anuncio que no se hacia responsable de dicha emisora.
En Ufa habian coincidido gran numero de prohombres del regimen estalinista. Su caracteristica era la seriedad. Don Jose Maria Fontana, el padre de Manolo, los habia definido bien: de apariencia patosa, estaban acostumbrados a ser esclavos. Cuando llegaban al poder, esto era determinante: trataban con dureza a su pueblo, sin sentir por ello el menor complejo de culpabilidad. Ignacio, tan aficionado a la literatura eslava, hubiera debido estar en Ufa. Cosme Vila pensaba a veces en el y, por supuesto, en Mateo. Cual de los dos se habria alistado en la Division Azul? Tal vez los dos. Tal vez Mateo, que debia de tener azul incluso la sangre, pese al desprecio que sentirian por el los aristocratas.
– Estas tranquila? -le preguntaba Cosme Vila a su mujer.
– No. Les temo a los bombardeos.
– Bombardeos en Ufa? Quieres que te ensene el mapa?
– No entiendo de mapas. El mejor mapa para adivinar lo que va a ocurrir es nuestro hijo… Desde que nos marchamos de Espana he ido acertandolas todas. Sabia que un dia u otro tendriamos que dejar Moscu. Ahora se tambien que un dia u otro tendremos que dejar Ufa, y que sera para la muerte.
– Que disparate! Que te ocurre?
– Nada… Oigo las conversaciones. ' La Pasionaria' y Regina pueden contar lo que les de la gana; pero te juro por mi amor, que eres tu, que no salimos de esta. Tal vez se salve el crio, en manos de alguna enfermera alemana…
– Estas loca!
– Nada de eso. Le tomais el pelo a Hitler. Pues ese sabe mas que todos nuestros mariscales juntos.
Cosme Vila se toco la calvicie. Habia observado que Ruano, a veces, bromeando, se fumaba dos pitillos a la vez.
– Por que haces eso? -le pregunto.
– Estoy que echo humo -respondio Ruano, desdoblando el periodico que publicaban en Ufa, y mientras escuchaba con atencion el canto del almuecin invitando a la plegaria…
CAPITULO V
PILAR VIVIA UNA ETAPA de extremado nerviosismo. 'Estoy prenada de tristeza', le decia a su madre. Carmen. No habia para menos. En primer lugar, Mateo. La guerra se habia complicado y no cabia esperar que el muchacho regresase pronto. La ultima carta que habia recibido de el destilaba cierta anoranza, por no conocer a Cesar mas que en fotografia. 'Donde puede estar?', se preguntaba Pilar, contemplando el mapa de Rusia. Un mapa que daba miedo por su inmensidad. Se pasaba muchas horas escuchando Radio Berlin -ocho emisiones diarias en espanol-, que con frecuencia daba noticias de los divisionarios. Solo una vez habia conseguido que se dirigieran a ella y dijeran: 'De parte del alferez Mateo Santos'. Habia noches en que temia lo peor. Su unico consuelo era aquella frase de mosen Alberto: 'No te hagas mala sangre, que las misiones peligrosas se las encomendaran a los solteros'. Seria verdad? Don Emilio Santos le decia: 'Pues claro que si! Es una costumbre que se da en todas las guerras'.
La otra nota preocupante era precisamente la salud del padre de Mateo. Desde que este se marcho, don Emilio se estaba quedando en los puros huesos. 'La checa!', exclamaba. No era solo eso. Con sesenta y dos anos sobre las espaldas, su temperamento aprensivo era lo opuesto al optimismo congenito de Matias. El doctor Chaos hacia cuanto sabia para paliar sus problemas circulatorios, sin contar con que Moncho, en quien don Emilio habia depositado toda la confianza, le daba instrucciones concretas, que a veces parecian aliviarle. Moncho, partidario de la herboristeria, de las infusiones, le decia: 'Tome esto… Y a la basura tanta medicina'. Don Emilio Santos queria mucho a Moncho. Le hacia gracia que fuera zurdo, que detestara las maquinas y la industria y que hubiera nacido en Lerida, cuyo acento al hablar ponia, paradojicamente, nerviosos a los gerundenses. Jaime, el librero, le preguntaba: 'Estas seguro de no ser aragones?'. 'Pues no del todo…', contestaba Moncho, ante el asombro de Eva, que no alcanzaba a valorar tantos matices.
Ultimamente don Emilio Santos recibio una buena noticia, procedente del notario Noguer, presidente de la Diputacion. Don Emilio, ademas de la paga de jubilado, cobraria tambien la pension por su cautividad durante la guerra. Con ello se restablecio el equilibrio economico en casa de Pilar, la cual habia llegado a pensar en dedicarse a dar clases de costura.
– Pilar, por que crees que mi hijo se fue?
– Porque es un fanatico, nada mas… -y Pilar fijo la vista en el padre de Mateo.
– Seras capaz, algun dia, de perdonarle?
– Y usted? -replico la muchacha.
– Yo, no.
– Pues yo tampoco -respondio la chica-. No tenia la menor necesidad de alistarse. Entiendo que se fueran Cacerola, Rogelio y, por supuesto, Solita; pero Mateo se dejo embaucar por esos falangistas de Madrid…
– De todos modos, cuando te casaste con el ya le conocias.
– Si. Eso creia yo. Pero parece ser que todos llevamos dentro algo escondido.
Don Emilio Santos se toco las piernas, que le pesaban una tonelada.
– Llevas tu algo escondido? -le pregunto a Pilar.
– Yo, no. Lo llevaba… Pero ya salio, y se llama Cesar. Y por el solo vale la pena no pasarse todo el dia llorando.
Pilar, con el coche Portabebes que le habia regalado Ignacio, a la hora del sol salia con el crio por la plaza de la Estacion. Cesar a veces se movia mucho, como si algo le doliera. Moncho la tranquilizaba: 'Nada. El nino esta perfecto'. Entonces Pilar se preguntaba si no serian los silbidos de los trenes que no cesaban de pasar, de pasar una y otra vez…
