Ignacio debuto en la profesion. Los acusados eran los Costa. De los abundantes pleitos que pendian sobre ellos Manolo eligio, para que Ignacio lo sacara adelante, el de 'construccion en predio ajeno'. Los Costa habian edificado una nave al lado de la Fundicion, cuyo solar pertenecia a un tal Jeronimo Fuster, carpintero. Ignacio defendio a su cliente primero por escrito, en el Juzgado de Primera Instancia y luego oralmente en la Audiencia. Para este ultimo acto tuvo que ponerse, ademas de la indispensable corbata negra, la toga. Era la primera vez. Al ponersela se acordo, sin saber por que, de cuando llevaba habito y capucha en las procesiones de Semana Santa. Fue su bautismo. Su bautismo profesional. El color negro le conferia una autoridad que hizo exclamar a Matias y a Carmen Elgazu: 'Pareces un juez!'. No era un juez, era un togado. Pero el eufemismo valia para la ocasion.

El mismo se contemplo varias veces en el espejo y pronuncio palabras solemnes: 'Con la venia…!'. 'Con el permiso de Su Senoria…!'. Eloy, al ver aquellas mangas tan anchas y cortas, dijo: 'Ahi va! Aqui caben lo menos dos!'.

Los Costa habian actuado convencidos de su prepotencia; pero el carpintero Jeronimo Fuster tenia el titulo de propiedad en regla, de modo que ganar el pleito era coser y cantar. Jeronimo Fuster, que nunca se habia atrevido a enfrentarse a sus influyentes vecinos, azuzado por su mujer se atrevio a llamar al bufete de Manolo, en virtud de]a autoridad moral de que este gozaba en la ciudad. La sentencia fue contundente: derribo de la nave anexa edificada por la Constructora Gerundense, S. A. e indemnizacion de cincuenta mil pesetas al demandante. Jeronimo Fuster, al terminar el acto estaba palido, como si hubiera perdido el pleito. Se acerco a Ignacio y al verlo tan joven le abrazo. Ignacio se emociono. Era el primer reconocimiento 'oficial' que recibia desde que termino la carrera. 'Gracias, gracias… -balbuceo-. No tiene importancia'. Estaba a punto de anadir: 'Los honorarios corren de mi cuenta'. Manolo, que habia previsto esa reaccion, le habia ordenado: 'Nada de gratuidad. Aunque sea una cantidad simbolica, le pasaremos la minuta… Esto no es una Casa de Caridad'. Ignacio, ante su asombro, recibio la enhorabuena de Mijares, el ex abogado de Sindicatos, que ahora lo era de la Agencia Gerunda y de los Costa. Al estrecharse ambos la mano, Ignacio penso: 'A santo de que este hombre y yo somos rivales, y estamos destinados a serlo durante mucho tiempo?'. Mijares tenia la cara de 'buen funcionario'. Parecia un bonachon; pero si los Costa le habian elegido, seria algo mas que eso.

Ignacio hubiera querido emprender en seguida otra aventura juridica contra los Costa: podia probarse que en la adquisicion que tanto escandalizo al general Sanchez Bravo, de unos vagones de ferrocarril viejos que habian pertenecido al Ejercito, hubo chantaje, hubo soborno. Manolo detuvo a su pasante: 'Eso es mas peliagudo. Dejamelo a mi. Aqui lo importante era comprobar que ante el Tribunal te sostenias de pie'.

Esther lo felicito. Le dio un par de besos en las mejillas. Habia querido asistir a la vista, que se efectuaba en publico. 'Perfecto, Ignacio… Has estado perfecto'. 'Pues que os creiais?', dijo alguien. Era Matias. Matias no pudo resistir la tentacion y pidio permiso en Telegrafos para presenciar el debut de su hijo. Ignacio sintio aquel abrazo como ningun otro y casi se le saltaron las lagrimas. 'Le dire a tu madre que te prepare un plato de crema a la catalana, si es que dispone de los ingredientes necesarios'. 'Gracias, padre… Y esta tarde llevaremos un poco de esa crema a tu nieto, Cesar'.

De momento, hubo un brindis en el bufete de Manolo, en el que participo incluso aquel vejete que se sabia de memoria el Aranzadi. Esther se movio por la casa como una figura de ballet. Hacia mucha gimnasia y ello se notaba. Apaciguados los animos, Manolo hablo en serio. 'Esta es la primera piedra -dijo-. Calculo que los Costa perderan, en un plazo de seis meses, por lo menos cuatro pleitos mucho mas importantes. Aqui la figura clave no soy yo; son el gobernador y el general. Alguien tenia que llegar que dijera basta. Os prometo que se les caera el pelo. Nuestro rival, el togado Mijares, ya me ha hecho un guino sorprendente, que no he sabido como interpretar'. Ignacio sintio como si hubiera estudiado la carrera expresamente para 'fumigar' a los Costa. Le llamaron por telefono Moncho y el profesor Civil. Moncho bromeo: 'Arriba Espana!'. El profesor Civil le dijo: 'Adelante muchacho… Ya sabia yo con quien me la jugaba'.

En el piso de la Rambla hubo, en efecto, un plato de crema catalana. Y champana, que el propio Ignacio compro. Carmen Elgazu estaba tan azarada que quemo un poquitin el postre elegido. 'Perdonadme! Es que ni se lo que me hago!'. Eloy comento, mientras se relamia los labios: 'Pues a mi no me parece que este quemada… Esta tan buena como un helado de chocolate'.

A media tarde se presentaron todos juntos en el piso de la Estacion, donde les aguardaban Pilar y el pequeno Cesar. Pilar tenia conectada la radio; al llegar ellos la cerro. A lo largo de la velada apenas si se acordo de Mateo y de la cruzada contra Rusia. Ignacio era un sol. Le besuqueo interminablemente. En cuanto a Cesar, no hacia sino berrear.

A lo ultimo, Pilar tuvo un detalle. Habia previsto para la ocasion regalarle a Ignacio una boquilla negra, con anillo dorado, que era una preciosidad y que ademas llevaba filtro incluido. Asi lo hizo.

– Hala, a presumir se ha dicho…

– Estoy seguro de que encantara a Ana Maria… -comento el muchacho.

Pilar hizo un mohin. Por un momento se acordo de Marta. Pero se sobrepuso -era pleito resuelto- y ordeno a Ignacio que probara la boquilla al instante. El pitillo encajo a la perfeccion y de la diestra de Matias broto un mechero, tambien dorado, que culmino la ceremonia.

Carmen Elgazu apostillo:

– Fumar es malo… Pero en un dia como hoy, que le vamos a hacer!

CAPITULO VIII

LA TERTULIA DEL CAFE NACIONAL continuaba fiel a si misma. Los periodicos y las radios les proporcionaban noticias a barullo. En aquella primavera de 1942, todo parecia dislocarse, como a veces los campos de girasoles. La guerra mundial seguia y habia mucho que decir de ella, puesto que estaba proporcionando grandes sorpresas. Pero los contertulios cumplian su promesa: tema tabu.

Excepto alguna que otra incursion de Marcos -Galindo le dijo a este que quien estaba dando guerra era Adela, su mujer-, los amigos de Matias habian adquirido la costumbre de repasar el anecdotario nacional. Y asi se supo que en Valencia habian sido entregados a las chicas de la Seccion Femenina varios lotes de gallos reproductores, para que la Hermandad de la Ciudad y el Campo cuidara del mejoramiento avicola de la comarca. Y que la censura habia prohibido publicar un manual de cunicultura si no se tachaban las paginas dedicadas a explicar como se producia la monta de la coneja por el conejo, ya que esto se consideraba extremadamente inmoral. 'Senora, senorita! No tire usted su cepillo de dientes! Por el modico precio de tres pesetas, nosotros se lo restauraremos, dejandolo como nuevo'. Carlos Grote, que habia silueteado con su maquina de escribir la figura de Serrano Suner -'Mirale por donde viene, el Jesus del Gran Poder. Ayer era Jesucristo, hoy es Serrano Suner'-, comento que restaurar un cepillo de dientes debia ser mas dificil que descifrar un telegrama secreto. Asimismo se supo que algunos fabricantes del ramo textil que habian ido a parar a la carcel se hacian operar de apendicitis para poder estar en la enfermeria. Y que se habia inventado la radio-hucha, que funcionaba a base de ir metiendo monedas en una ranura. 'Periodicamente pasa un empleado de la empresa y se lleva la recaudacion del mes'. Y se comprobo que la prensa espanola, La Vanguardia incluida, se habia 'japonizado'. Llego a escribirse que la conquista de las Filipinas por los japoneses vengaba el honor espanol, mancillado por la ocupacion, por parte de los Estados Unidos, de aquel archipielago impar. Tambien se supo que el capitan Sanchez Bravo y Ricardo Montero, este novio de Gracia Andujar, cansados de perder dinero al poquer en el Casino y de beber una copita de mas, jugaban a 'batallas navales'. Matias comento: 'Por cierto, que en cuestion de un mes los norteamericanos han hundido los portaaviones Kaga, Soryu y Akagi, ademas del crucero Mikuma'. Los contertulios se comprometieron a traer cada uno, los sabados, una tira de noticias de ese tenor. Termino de encandilarles Galindo asegurandoles que, segun Radio Nacional, aquel ano de 1942 iba a ser declarado 'ano de la alcachofa'.

* * *

Si, la guerra mundial seguia su curso. En el hospital de Riga, Mateo, Nunez Maza y Solita cantaban canciones espanolas, mientras los medicos procuraban restablecerles la salud. Mateo estaba desesperado porque llevaba un mes sin recibir carta de Pilar, aunque si las habia recibido de Alfonso Estrada y de Cacerola, estos descansando en

Вы читаете Los hombres lloran solos
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату