toros, con una tragedia topica, pero el clima, el fondo narrativo, el ambiente del Madrid taurino llega a tener un espesor literario asombroso en algunos pasajes.
La novela poetica, o que nace de una idea poetica y no novelesca, es la que mejor le va a Ramon, y
La novela supone deliberacion y Ramon es el menos deliberado de los escritores. Lo suyo es ponerse a escribir a lo que salga. De ahi que sus novelas, aparte de fingidas, le queden desiguales, irregulares y a veces descuidadas. Es siempre el escritor que hace como que hace una novela. Fatalmente, llegaria a escribir
Queda, pues, de toda su novelistica, el empeno bello y torpe por dramatizar una idea poetica. La impotencia del poeta para narrar. Ramon sabia que la novela no podia seguir siendo escrita por mozos de cuerda, y estaba en lo cierto, pero quiza no leyo a tiempo a Proust ni Joyce. Buscaba la formula y no la encontro. Hay una fundamental disociacion entre el y el genero novelesco. Son irreconciliables. No nos preguntemos como no vio esto Ramon, porque nadie conoce sus limites, y ya escribio Eugenio d'Ors aquello de que «mis limites son mi riqueza». Pero es casi imposible encontrar esa riqueza.
El escritor sin genero se acoge a la novela porque en la novela todo vale, y tardara en aprender -quiza no lo aprenda nunca- que eso no es verdad, que en la novela vale todo a condicion de no querer hacer una novela. Es el empeno por redondear una novela de alguna manera tradicional lo que lleva al fracaso. Es el fracaso de lo lirico frente a lo dramatico. En el teatro espanol de vanguardia de los anos treinta, este fracaso se daria en Casona. Ramon, en el teatro, tambien hace comedias fingidas.
En los cuentos es donde la narrativa de Ramon queda mas cuajada, porque el cuento participa mucho de lo lirico y porque a partir de una idea poetica puede desarrollarse un cuento, pero no una novela. Aunque no por eso dejan de tener los cuentos de Ramon, asimismo, algo de cuentos fingidos. Y es que la cuestion no esta solo en la capacidad o incapacidad, sino que hay escritores nacidos para fingir que hacen lo que otros hacen de verdad, como ese imitador de
9. BIOGRAFIAS, MONOGRAFIAS, AUTOBIOGRAFIAS
Cuenta Eugenio d'Ors que, buscando una vez documentacion sobre el escultor Archipenko, solo la encontro en el libro
Este juicio de D'Ors tiene una explicacion banal y en parte mezquina. Cuando D'Ors llega a Madrid, expulsado de su Cataluna novecentista, mas o menos, Ramon le traza una imagen ironica, una caricatura literaria que a D'Ors le hirio, sin duda. Pero en lo que D'Ors dice hay una parte de verdad, como la hay en lo que Ramon dice de D'Ors. Esa parte de verdad que podria volverse contra el propio Eugenio d'Ors y contra todo escritor: estamos condenados a ser nosotros mismos. ?No es cierto que todo lo que toca D'Ors, en su cultura informe y multiforme, acaba siendo mundo dorsiano, incorporandose a D'Ors? Eso es, precisamente, ser escritor: tener una optica personal del mundo y difundirla. Asumir y consumir en uno todo lo que no es uno. El escritor no esta para explicar el mundo -filosofo o novelista-, sino para explicarse el al mundo. En todo caso, para explicarse el mundo a si mismo. Que viene a ser lo mismo. Pura subjetividad. El escritor es el que objetiviza el subconsciente colectivo en la misma medida que subjetiviza el mundo, lo objetivo. Esta dialectica es lo fecundo en el escritor. El escritor no es una guia Michelin para vivir. Es en todo caso la guia Michelin de si mismo y nada mas.
El escritor no aporta nada a la objetividad general mostrenca establecida porque no hay objetividad. Mas que sumar, lo que hace el escritor, el pensador, el artista, es restar. No suma sentido comun al sentido comun de todos, sino que resta sentido comun, roe y merma el acervo general, apropiandose buenas porciones de mundo y dejando en su lugar un hueco de duda e incertidumbre.
Lo que Ramon dice sobre Archipenko -y sobre cualquiera- no es la verdad de Archipenko, sino la verdad de Ramon. Como lo que dice Platon sobre Socrates o lo que dice Sartre sobre Baudelaire. Quiza esto suponga un equivoco, pero ese equivoco es la Cultura con mayuscula: No hay otra. Aparte de que Ramon dice sobre Archipenko, entre otras cosas, que es como si hiciera las esculturas con los muebles de su casa, y esto no lo dice todo el mundo ni es aplicable a todo el mundo. Pero la parte de razon que tiene D'Ors en el caso Ramon-Archipenko es la que nos ayuda a comprender que Ramon hace tambien biografias fingidas. Finge el genero de la biografia. No es que diga las mismas cosas de todo el mundo, como exagera D'Ors (el tambien lo hacia, repito, y quien no), sino que a traves de todo el mundo se expresa y dice sus cosas.
Mas que hacer una biografia de alguien, le interesa biografiarse el a traves de ese alguien -no otra cosa hace el novelista- y por eso le salen tambien biografias fingidas, que son a fin de cuentas las grandes biografias. Un dia leemos en Ortega que El Escorial es el monumento al esfuerzo por el esfuerzo, y esto nos parece bien, pero otro dia leemos tambien en Ortega que Proust es el recuerdo por el recuerdo homenajeandose a si mismo, y entonces ya comprendemos que Ortega esta utilizando una formula, su formula, diciendo la misma cosa del Escorial que de Proust, lo cual no obsta para que ambos juicios sean validos. Pero son, sobre todo, orteguianos. Son Ortega.
Asi, los juicios de Ramon son naturalmente ramonianos, y los de D'Ors son dorsianos, y los juicios mas sensatos, ecuanimes y objetivos no son de nadie. La ecuanimidad no es de nadie. La ecuanimidad, en arte, no interesa. Lo que pasa es que Ramon exaspera este pecado original del artista y por eso la biografia -genero en hipotesis mas objetivo que la novela- le queda tambien fingida, sobre todo las biografias de los clasicos, de los muertos, de las gentes que no ha conocido. Luego hablaremos de eso. Tambien las biografias de los contemporaneos le quedan a veces fingidas, pero la temperatura de realidad y cordialidad es
