* * *

Despues de recorrerse las boticas mas antiguas volvio a la calle de Galileo a ver por donde iba el parto de Teresa, cunada de Braulio e hija de aquel que tuvo el ombligo bizco.

En la puerta encontro a Braulio entre un corrillo de gentes que lo escuchaban con la cara muy levantada.

– ?Pario ya, Braulio?

– Que va. Ademas asi que nos salimos de la habitacion, como ya te dije, al verse sin publico, deja de gritar.

– ?Entonces solo le tira del feto la compana?

– Debe. Y si no, vente y veras. EntraronPlinio y Braulio, quedo el publico ahora sin tener a quien corear e hicieron oido tras la puerta de la alcoba.

– Nada, no se le oye ningun sonecillo, ni de la boca ni del tomate. Todo callado, pero fijate.

Y nada mas empujar la puerta con poco disimulo, rompio la Teresa:

– ?Ay!, ?ay!, Senor, y que dura va a ser esta asomada.

– Pues venga, ?haz fuerza, Teresa!, que ya debe estar el bautizable mirandote la barba de la ingle.

– ?Ay!, ?ay!, hijo de mis tripas, a ver si sales de una vez, aunque seas de la ETA.

– Ya se lo esta colocando -dijo Braulio volviendo a cerrar la puerta.

Y se callo la tia.

– ?Y cuanto tiempo crees, Braulio, que va a estar gritando asi?

– Hasta que para.

– ?No dices que no esta prenada?

– Es igual. Ya sabes como son las mujeres. Si ha dicho que pare, parira, aunque sea por un zancajo y en todas las noches de su vida no haya recibido mas que chocolate con churros. Cuando el sexto de una mujer tiene gana de algo, aunque sea de cantar, lo consigue. Mi madre decia que una chica de su tiempo que se empeno en ser tiple, se quedo muda y a fuerza de terca consiguio cantar, pero con el cono,La rosa del azafran. Y cuando tenia la casa llena de vecindad, de publico, que es lo que ella queria, comenzaba la funcion. Se levantaba el refajo y su cono, ya al aire y sin menear el bigote, eso nunca, empezaba a dar voces, ronquillas pero muy bien entonadas.

– No habia oido eso en toda mi vida.

– No fue aqui. Fue en La Mota del Cuervo. Y le hicieron un disco a la voz de su cono aquellos de «La voz de su amo».

– Los hombres, sin embargo, por semejante parte no podemos cantar.

– Pero silbar, si, Manuel. En Argamasilla hubo un cura en los tiempos de Primo de Rivera que le gustaba tanto casar a las parejas, que en plena ceremonia se le ponia longa y por el agujerillo de la uretra silbaba por su cuenta la «Marcha nupcial».

– ?Que no te inventaras tu achacandoselo a la Mota del Cuervo, a Argamasilla o a los Arenales de la Moscarda?

– Ja, ja, ja, ja… Ahora que hablamos de los Arenales de la Moscarda. Alli nacio uno con los testiculos tan gordos y como pintados con pajaros de colores, que vivio toda la vida de ensenarselos al publico, a peseta la sesion… ?Aburrimiento! El mundo entero, hasta el de los chinos, esta muerto de aburrimiento. Y solo se anima cuando salen tios como yo, que siempre tienen procesiones de tetas y molletes dentro del cerebelo… Y he llegado a la conclusion, Manuel, de que el personal se divierte mas muerto que vivo, mirando fijo fijo alli a la bovedilla del nicho que mirando aqui las ferias.

– ?Te imaginas, Manuel, lo que seria ver desfilar los cinco mil millones de habitantes que dicen tiene el mundo por la carretera de Argamasilla con el culo al viento?

– ?Y por que con el culo al aire?

– Como simbolo de la gran monotonia que es la vida de los mas, aparte de la miseria. ?Cinco mil millones de culos molleteando por la carretera! Asi es la vida, Manuel. ?Asi poco mas o menos! ?Y los muertos? Mucho mas distraidos, seguro. El gusanillo que te empieza a comer el ojo derecho, el otro que se te metera manana por el testiculo zurdo, el rinon que te explotara manana de tan hinchado de la orina postuma, todo eso debe distraer muchisimo… Y no te digo cuando a las virgenes, como mi parienta Teresa, se le meta el gusano maestro por el canutero, tan despreciado toda la vida.

– Vas a conseguir lo que nadie, Braulio, ponerme mal cuerpo solo con palabras.

– No digas senoritadas… Hasta que luego, ya hecho esqueleto, solo oigas los ruidetes de los huesos que se te desencajan solos, y tambien te lo pases estupendamente… «Ahora me suena la costilla derecha de abajo y atras y ahora el dedo gordo del pie derecho, que ya se ha puesto el calcetin de piedra.»

– Eres el tio mas funebre de Espana.

– Toda la historia de Espana es un deposito forense… Aqui nunca nos hemos divertido con otra cosa. ?Y las hay mas amenas? ?Tu has visto cosa mas insipida que un norteamericano jugando al rugby todas las tardes y echando sonrisas de tabaco rubio? ?O a los suizos preparandose para votar si hay que quitar o no el arbol que cae en la curva de la carretera? Donde se ponga una senora vieja, arrugada, sin mas arreglo que la mantilla espanola y los brillantes puestos en el momento de cortarse las unas renegridas y a la vez con esmalte coloradisimo de los pies…, que se quiten todas las diversiones del mundo… Y porque solo digo la mitad de lo que pienso e imagino. ?Si pregonase de microfono en microfono como de verdad yo veo la vida!

– ?Por ejemplo?

– … Las guerras nunca nacen de verdaderos enfrentamientos ideologicos, religiosos o militares, sino de la obsesion periodica que tiene el hombre de convertir en tierra a sus projimos con el pretexto que sea… Para que te voy a hablar de las guerras civiles espanolas. El color de las banderas es el pretexto para poderse comer vivos a todos los hijos de suegra, companeros de velorio, de confesionario o de burdel, dentro de la ley.

Las gentes que entraron en el portal en espera del ventoso parto, bajaban la voz para oir algo de lo que le contaba Braulio aPlinio y le hacia reir tanto… O pensar, llevandose la palma a la boveda de la cabeza sin quitarse la gorra. Pero no lo conseguian, porque Braulio no voceaba. Hablaba rozandole a Plinio las orejas con los gestos, las palabras, labiotazos y parpadeos.

Al rato le llego a Braulio el escobazo del silencio y se quedo con las cejas hechas pliegue, los ojos en un rincon y la cabeza caida.Plinio, como siempre que eso pasaba, se encogio de hombros, relio el cigarro y decidio volver a sus quehaceres.

Le dijo adios y el filosofo respondio con cabezada y se allego la puerta de la sedicente parturienta e hizo oido, pero la Teresa seguia callada.Plinio volvio a la calle, entre otras cosas, a despejarse un poco. A el, que era tan de la tierra, le gustaban mucho las fantasias pero, a veces, las de Braulio le sacaban la cabeza de tria.

* * *

Plinio estuvo a punto de pedirle a la Gregoria que hiciese un tarro de bandolina, como cuando era moza. Pero sabia demasiado como quedaba el pelo abandolinado para andarse a sus anos con pruebas.

Paso la manana del dia siguiente y la primera parte de la tarde sin noticias de don Lotario, hasta que a la hora de salir de las escuelas, poco mas o menos, vio por la ventana de su despacho que el veterinario veraneante detenia su cochecillo ante el Ayuntamiento. Lo vio entrar rapido y en seguida lo oyo nudillear en la puerta de su despacho.

Escucho con su nerviosismo cigarrero el menudo relato que le hizoPlinio de sus sospechas e investigaciones bandolinarias y cuando parecia la platica en un punto y aparte bastante largo, dijo don Lotario, sonriendo:

– Tu, Manuel, siempre caes mas en lo raro que en lo normal. ?Mira que fijarte en el pelo de los dormidos tambien!

– Es que casi todo lo que llega a nuestro oficio es anormal.

– No, si llevas razon, pero que tu con tu astucia caes en lo que nadie de la profesion… Ahora a esperar que algun boticario nos diga que gentes antiguas compran zaragatona para hacer el liquido mucilaginoso.

– Desde que ha llegado usted de Alicante, don Lotario, lo noto poco entusiasmado. A lo mejor es que ha

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