parecido que se follaba a la pobre Carmen entre risas canallas en medio de un corro de mirones que arrojaban monedas segun el entusiasmo con que la pareja se entregara a la faena, un brutal espectaculo mas propio del sur, no pensar en nada, la abordo a la salida de una de esas fiestas y la infeliz, puro reflejo condicionado, se arremango las faldas, le costo entender la propuesta, con otras palabras le explico que necesitaba la lealtad de un perro agradecido.
– No tendras que volver a hacerlo, al menos en publico.
– No me importa.
– Entonces, ?que es lo que te importa?
– Comer caliente todos los dias.
– Comeras caliente todos los dias.
– Y una cama en una habitacion para mi sola.
– La tendras, y con llave si quieres.
– Por eso me voy con usted sin que me pague nada.
– Eso y diez pesetas diarias.
Tuvo que levantarla del suelo, se le puso de rodillas con intencion de besarle los pies, morena, casi gitana, ?hay razas inferiores?, le sobo el cuello a
Capitulo 9
– Sabado, sabadillo, lo que mande el calzoncillo.
Me acostumbre a marcar las mugas semanales con el recurrente medio refran medio apotegma con el que Jovino apuntalaba su filosofia vitalista, me deje llevar por su viento huracanado, era tan comodo, no nos habia ido del todo mal en varias calicatas de tamano medio, mi botin se aproximaba a los cien kilos, una fortuna de la que traduje parte a metalico, en lo de Perrachica sobraban los traductores de wolfram a pesetas aunque puede que no de los mejores literariamente hablando, cambie lo justo para sobrevivir, el resto era un regalo muy especial que queria hacer a los mios, a los que nunca habia podido obsequiar con un detalle, este era de categoria, puede que a traves de su agradecimiento quisiera entregarme el trofeo al buen chico que me suponia, buen chico porque buen hijo, imposible, Jovino tradujo todo lo suyo de inmediato y como de costumbre al mejor precio que se podia obtener en la fonda, se convirtio en un hombre casi rico.
– Esto no es nada, ya veras cuando demos con el filon bueno, para mi que esta en el valle por donde la neurastenia de dona Oda y sus cofres, es una pista.
– Esta como una regadera, ni caso.
A Jovino el dinero le quemaba en los bolsillos.
– Vamos a Ponferrada, chaval, a fundirlo en El Dolar, en una juerga por todo lo alto.
– Antes quiero ir a Cacabelos, a ver
– ?Y eso que es?
– Una pelicula.
– ?En serio que quieres ir al cine?
Me lo pregunto con los ojos como platos, el cine no se incluia en las juergas de ningun minero que se preciara, a mi la pelicula me importaba un comino, pero insisti.
– Es buenisima, una obra de arte.
– Encima, no te digo. Si quieres vamos a la sesion de las siete, que la noche hay que amortizarla en El Dolar, ?te hace?
Sono una musica caracteristica, NO-DO, el mundo entero al alcance de todos los espanoles.
– Menudo pestino.
– Calla, no me dejas ver.
Trataba de adaptarme a la oscuridad de la sala, mas que a la pantalla miraba a los espectadores escudrinando metodico fila tras fila intentando localizar la para mi inconfundible silueta de Olvido, habiamos quedado alli y ese era todo mi interes por el film, no daba con ella y un imprevisto atenazo mi animo, a lo peor no era tolerada para menores de dieciocho y no la habian dejado pasar, imposible, en el Litan no se andaban con tantos remilgos, la chiquilleria gritaba de entusiasmo con el batir de las espadas, seria otro el motivo y mas grave, me parecio larguisima la espera hasta el descanso, la chica de la pelicula era guapisima, Louisa Ferida, todas las chicas de cine eran de una belleza irreal, jamas te las encontrabas asi de guapas por la calle, ahora bien, puesto a elegir entre todas yo votaria por Olvido para Miss Mundo, la realidad me la estaba poniendo igual de inalcanzable, me fije en la tal Ferida y la vi convertida en Clara Petacci colgada por los pies en una plaza publica, la gente gritaba a su alrededor enfurecida, se encendieron las luces y acabo la truculencia.
– Vamos a echar un pito fuera.
Estabamos en el descanso.
– Tengo que verla.
– Ausencio, no te hagas ilusiones, las mujeres son como las gallinas, les echas maiz y pican en la mierda.
– Si te refieres a Olvido te parto la cara.
– Me refiero a las mujeres en general.
Paseamos por el bar, por la carretera, las golondrinas aleteaban locas en un cielo transparente, nada, ni rastro de quien me interesaba, Olvido no aparecia por parte alguna, tire el pitillo a medio consumir, un lujo, y regrese a la sala bastante deprimido, por mi los malos podian colgar de la patas a la Louisa Ferida y hacerle lo que quisieran, me la tiraria tres veces sin descabalgarla del cipote, otra vision fantastica, se me acelero el pulso en la forma habitual, estaba en la segunda fila, tan adelante no la habia visto, la salude a punto de apagarse las luces, Okal, Ulloa Optico, Garaje Ivan, al lado de Niceta y Gelon, el muy estupido babeo algo.
– Hombre, que casualidad.
Ni caso, de un pescozon me desembarace del crio que ocupaba la butaca junto a Olvido y me sente alli, a su lado, mas en la gloria que si lo hiciera a la derecha del Padre, la respiraba, sentia la fragancia de su piel, la oscuridad se convirtio en un maravilloso complice, se entrelazaron nuestros dedos, entre sombras me vi reflejado en la doble laguna negra de sus pupilas y borracho de ilusion me arroje de cabeza a ellas dispuesto a ahogarme, la pantalla y el resto del mundo dejo de existir, charlamos sin parar ajenos al continuo chist de los vecinos, bastante teniamos con contener el beso de final feliz con el que nos hubiera gustado premiar el encuentro, su contacto provoco una fuerte reaccion en mis genitales, algo a obviar, nuestro amor era
