arcangelico, ni caso cuando Jovino me sacudio un codazo en la escena cumbre.
– Mira, listo, lo mismito que el cofre de oro, asi daremos con el filon de la pena.
La corona de hierro emerge de la tierra en donde estaba enterrada para recompensar el esfuerzo de los buenos, ni caso, Louisa Ferida esta buenisima pero me importa un comino, teniamos tantas cosas que decirnos, siempre la misma, y tan poco tiempo, el fin nos electrocuto con la fuerza de un rayo, angustiados hasta la proxima cita que probablemente y por desgracia seria tan poco clandestina como la recien extinguida, a Gelon le faltaria tiempo para ir con el soplo a su padre, que le dieran por donde amargan los pepinos, «nadie conseguira separarnos», me juro una vez mas, adios, hasta siempre.
– ?Y ahora que?, ?a Ponferrada?
– Tu ya te has ido por delante, chaval.
Jovino me senalo la bragueta muerto de risa, pero el que por poco se muere de verguenza fui yo, una mancha caracteristica maculaba mi pantalon nuevo de franela en salva sea la parte, me habia corrido en suenos, sin darme cuenta; con agua de seltz, en el ambigu del mismo cine, repare la averia.
– No se te ocurra hacer un chiste en el que entre Olvido o te rajo.
– Para mi demasiado flaca, tranquilo que no te la nombro.
– Mejor asi.
– Y ahora de putas, listo, con una puta todo es mas facil.
Jovino tenia el cuerpo de jota y yo me dispuse a seguirle por pura inercia. Gelon diria de mi, era un buen chico que no supo mantenerse alejado de quien no le convenia, apreciacion superficial, la complejidad de mi circunstancia era un bosque de arboles tan frondosos que me impedian cualquier perspectiva, y ya se sabe, en un bosque la linea mas larga entre dos puntos es la recta, el amigo Menendez era el atajo por el que discurrian mis pasos hacia Olvido, lejos, todavia muy lejos, le acompane dispuesto a lo que fuera, pero sin entusiasmo, el barrio de las putas me parecio horrible, por lo que empezaba a llamarse La Puebla, los alrededores de la estacion, edificios con la carbonilla del ferrocarril minero luciendo sus fachadas, pateticas lonjas con un farolillo rojo y la correspondiente cola de hombres, casas de la Sagrario, la Rosamari y la Blanquita, no quise entrar, Jovino paso a tomar una copa y yo le espere merodeando por los andenes, saboreando la eterna melancolia de un tren en la noche, admire el nuevo modelo de locomotora Santa Fe, de fabricacion integramente nacional, construida en La Maquinista Terrestre y Maritima, hacia un unico recorrido de mercancias Venta de Banos-Leon-Ponferrada, no estaba mal, un orgullo de patria chica, me identificaba mas con la potencia de sus hierros, quiza fuera mejor decir me consolaba, que con los rostros desencajados por el deseo a la puerta por donde reaparecio Jovino, en aquel ambiente mi virginidad estaba a salvo, pagando y contra reloj me resultaba inimaginable el correrme, ni pensar en Olvido entre aquella chusma, no me la nombres o te rajo.
– ?Que te parece?
– De pena, me dan ganas de vomitar.
– Fino, que eres un fino, pero tienes razon. Queria que lo vieras para saborear mejor el contraste, ahora veras teta fina.
Alguien bautizo a Ponferrada con el subtitulo de «la ciudad del dolar», no se sabe bien si por la facilidad con la que corria el dinero o por contar con el magnifico establecimiento denominado asi, El Dolar, en cualquier caso por El Dolar fluia el dinero en abundancia, negocios de sexo y wolfram, su «reservado el derecho de admision» se referia sin duda a las pesetas, entramos y, en efecto, el sitio me deslumbro, menudo contraste, nada de colas, eran las chicas las que aguardaban consumiendo copas eternas en un decorado de lujo.
– ?Que van a tomar los senores?
Maldito si pareciamos senores, pero el barman dominaba el arte del disimulo, virtud de reyes y camareros.
– Un clarete.
– No digas chorradas, dos Bergidum Guerra.
– No me gusta el anis.
Jovino se empeno en instruirme.
– Pero hace elegante, listo. Aqui solo se beben licores fuertes, aqui todo es a lo grande y a lo fuerte.
– Yo solo soy un flojo con mal genio.
– Y lo mas fuerte esta en la puerta del fondo, ?te gusta el juego?, alli esta la partida del Arias, tres meses seguidos jugando al giley.
– Imposible.
– Como lo oyes, de ahi solo se levanta uno para mear o porque se arruino.
– Seria curioso…
– No te metas nunca en el juego, los cartones arruinan a los estupidos, pero sobre todo a los curiosos.
– Prefiero las chavalas, no te preocupes.
– Pues eligela hermosa, listo, en la fiesta de la carne, cuanta mas carne mas fiesta.
Eso de que las mujeres te mirasen directamente a los ojos y sonrieran descaradas fue toda una novedad, no sabia a cual mirar para no comprometerme, para no ponerme colorado, seria horrendo, me fije en la copa de anis como si alli se decidiera mi porvenir, oye, que le mire a la rubia solriza, falda tubo rasgada y me saco la lengua, se relamio los labios, menos mal que sono la musica y pude desembarazarme con cierta dignidad de sus insinuaciones, sobre un escenario que me habia pasado inadvertido aparecio la reina del bataclan, el acabose, la Faraona, una vocalista con las notas altas turbias de alcohol y el timbre un tanto opaco de insomnio, pero maldito si necesitaba cantar para tener exito, me miraba a los ojos, a mi, si no estabamos quinientos tios en El Dolar no habia un alma, y me miraba a mi, con esos ojos de sombras azules, una figura esplendida embutida en una faja de raso negro como un maillot de bano, sus muslos imprimian un inquietante vaiven a un liguero rosa imposible de olvidar, en su honor se habian ejecutado millones de pajas a lo largo y ancho del Bierzo, me dedico la cancion sin quitarme los ojos de encima.
Puede que fuera su problema, el mio desde luego no era ese, puede que mi romanticismo me sobrevalorara, ?me comia con los ojos o es que simplemente miraba hacia la barra repleta de publico masculino?, no se podia concentrar en un neofito nada menos que Carmina Cela Trincado, la Faraona por ferrolana, del Ferrol del Caudillo, y por duena del Dolar, si no era la duena si la que daba la cara y algo mas ante las autoridades, una noche con la Faraona era el maximo titulo que un minero podia exhibir en el valle, costaba tanto como uno universitario y proporcionaba mas prestigio, el aura definitiva del exito en el negocio del wolfram, me resistia a pensar en Olvido y la muy zorra adivino mi forcejeo, le sonrei y me respondio con otra sonrisa, amor, siguio cantando, amor es un algo sin nombre, que obsesiona a un hombre por una mujer.
– Esta mas buena que la Ferida.
La ovacion arrollo su tremula voz como una tormenta del Cantabrico la balsa de un naufrago, mi inverosimil querencia marinera, aplaudi con ganas y coree el brindis del energumeno.
– ?Por la Faraona!
Apure mi Bergidum de un trago, tosi para neutralizar la corriente de lava que destrozaba mi garganta y por eso se me escapo parte del brindis en aleman.
–
– ?Por Hitler!
Para mi que la mayoria de los alli presentes eran germanofilos, no obstante, el perentorio grito provoco un tenso silencio, brevisimo, roto por los abrazos del putiferio siempre al quite, la tension se fragmento en multiples corros, fin del espectaculo, me fije en ellos porque hacia una proxima mesa libre me
