Lo depositaron sobre el mostrador, la rosa crecia inexorable, se hacian cruces sus companeros de juego, «si no lo veo, no lo creo, sera cabron», se habia jugado el sueldo del mes, el saldo de su cuenta corriente, el reloj, la alianza, las dos tabladas de huerta, la vina, la casa y la mujer no porque no se la aceptaron, lo habia perdido todo y vieron claro que no sabia perder, este tio se suicida, salio tras el Custodio, el que estaba en racha, en su noche de suerte, para convencerle de que manana sera otro dia y para ayudar en un apuro estan los amigos, pero don Justo, interventor del Santander, que van a decir manana en el banco, se convencio de otra cosa, le disparo a bocajarro al industrial mantequero y se perdio en la noche, «sera cabron, y total para nada, no tiene edad para unirse al Charlot», aquella barahunda no me despejo la cogorza pero si me aclaro las ideas, mi suerte la tenia que decidir por mi mismo y me aferre a la imagen de Olvido sin ninguna inhibicion freudiana o como se llame, me admiro la sangre fria de la Faraona para controlar el caos, subida en una mesa, sin ensenar las ligas y con la voz que pudo haber sido, nos espabilo a todos.

– Caballeros, la policia me da diez minutos para desalojar el local, dejenme sola con mis chicas y aqui no ha pasado nada.

Asi acabo la partida de giley mas larga de la historia, nos marchamos tan tranquilos, los jugadores dispuestos a batir el record con la que sin duda iniciarian manana al mediodia, despues de comer.

Capitulo 10

El equivalente a no pensar en nada era el hacerlo de continuo en cosas secundarias, un buen metodo para asegurar el equilibrio de su doble personalidad, dandole a la manivela del coche mister White penso en los sapos, los oia croar en la charca proxima, los lugarenos odiaban a los sapos por su leyenda del esputo venenoso sin saber el beneficio que reportaban a la huerta, patatas y hortalizas se salvaban de caracoles e insectos por ser el menu de los batracios, aquella era una buena tierra mal aprovechada, aplicando un minimo de ciencia agricola se podian doblar las cosechas, la granja era una buena coartada, puso en marcha el motor del Humber, coloco en la malla la tartera que le habia preparado Carmen, filete empanado y huevos duros, se calzo los guantes de conducir y se tanteo el abultado bolsillo de la chaqueta sobre el corazon, su unica arma de combate, como minimo cien mil pesetas en metalico, automatica y de repeticion, con ella se obviaban todos los obstaculos, antes de arrancar se despidio del pointer.

– Cuidame la casa, Boom, volvere tarde.

Durante el viaje le fallo el mecanismo de defensa mental, Maude por un paisaje que suponia parecido al que atravesaba por la abundancia de arboles, murallas, rios caudalosos y puentes romanos, si sobrevivia a la mentira tendria que visitar Chester aunque no fuera mas que en calidad de turista, ?sobreviviria alguien en Hamburgo?, mejor concentrarse en el hecho de conducir, de Corullon hacia arriba los baches podian sepultar a un carro de bueyes, el Humber era casi un ultimo modelo, un Super Snipe de cuatro cilindros con frenos hidraulicos, bastante trabajo le costo localizar un auto ingles como para permitirse el lujo de cargarse un amortiguador, sin recambios cualquier averia podia dejarlo fuera de combate, la aproximacion a Cadafresnas la hizo a diez por hora, aparco a la entrada de la aldea, a la vera del camino, en un tramo propicio de la cuneta.

– ?La fonda de los Perrachica?

– Alli, no tiene perdida.

La luna abrillantaba los techos de pizarra, no habia otra luz, casas sin ventanas, ventanas sin cristales, cristales sin vida, un rumor inconfundible, no habia perdida. Llamo y cuando le abrieron recibio en pleno rostro una vaharada de calor humano.

– ?Esa puerta!

– Dejala abierta un rato, huele a companerismo que jode.

– Prisca, una de jamon, pero no abras mucho la boca.

– Solo pido lo justo.

– Lo justo para arruinarnos.

Entre el humo del tabaco y los vapores del alcohol, primaba la comida, comer mas que una necesidad era un triunfo, algo a exhibir por los buscadores afortunados, la tartera de Carmen era el simbolo de la obsesion alimentaria, por corto que fuera el viaje habia que hacerlo prevenido, con un por si acaso, nunca se sabe, la Pesquisa, nunca se lo llames, anulo sus protestas de no merece la pena, vuelvo hoy mismo, pidio un vaso de clarete y repaso las tertulias en busca de su hombre, llegaban a sus oidos retazos de charlas cruzadas a voz en grito.

– Saco de un tiro mas de una tonelada, como hay Dios…

– Se agacha la fulana, oye, que me ensena toda la canal…

– Le van a juzgar al Varis en Leon, al de la fonda no, cono, al sacristan, y se lo cargan, ya veras, menudo informe ha mandado don Recesvinto…

– Me escarrallo el dedo gordo, se le fue la maza…

– ?Celia! Marchando otra de conac.

– Para mi que los del Gas han encontrado la vena madre…

Todos los clientes son hombres con la fiebre del hallazgo definitivo brillandoles en las pupilas, se rumorea la existencia de un filon profundo y caudaloso, hasta ahora no es mas que un rumor, Eloy Pousada dirige el negocio desde la barra del bar, antes cocina economica, Prisca, su mujer, y Odita, su hermana, hacen de camareras con el refuerzo de Celia, la de Veariz, no se equivoco al considerarla favorable, mira orgulloso el bamboleo de sus gluteos entre las mesas, un trasatlantico de lujo marchando entre la amenaza de tanto iceberg con mas seguridad que el titanio, la metafora marinera es de Ausencio, esta sentado con Jovino y otros mas alrededor de la abuela en una mesa camilla, la centenaria dona Oda cuenta a quien quiera oirlo el misterio de los cofres enterrados en la pena, la sordera la defiende de las interrupciones, sobre el mantel de hule han extendido un mapa de la zona, el del Instituto Geologico con un sello de la Jefatura de Minas, dedos nerviosos tratan de localizar la leyenda por entre las curvas de nivel.

– Son tres los cofres enterrados, el del centro con oro, el de la derecha con carbon del infierno, no, con azufre, a eso huele el diablo, y el que lo abra se pierde, el de la izquierda esta vacio y es el mas peligroso, el que lo abra dejara su alma en prenda…

Eloy se enorgullece de como le ruedan las cosas, en especial tras el fichaje de Celia, no le costo convencerla, asi estaremos juntos dia y noche, mujer, recalco lo de noche con una entonacion sugestiva, tu esposa se pondra como un basilisco, rebatio el argumento la de Veariz con aire despreocupado, no, que va, esta en la gloria con tantas compras.

– La necesitamos para el servicio.

– Esta bien, traela, pero lo que mas necesitamos es adecentar el establecimiento.

– Compra lo que quieras.

Con lo que de veras disfruto Prisca fue comprando muebles en almacenes Bodelon, de Ponferrada, una tienda en la que jamas habia sonado poder entrar.

– Una radio, la mejor que haiga.

– Una Invicta.

He aqui los nuevos Invicta que usted esperaba. Sonido en relieve. Cada modelo es un triunfo de la moderna tecnica electronica. Vealos, oigalos, sometalos a cuantas pruebas desee. ?Pero tendra esta palurda luz electrica alla arriba?, el senor Bodelon se mordio la lengua y evito la pregunta que podia cortarle la corriente de ventas.

– Y un buen pingajo para el techo, el mas grande, ese.

– Le alabo el gusto, senora, la mejor lampara de que disponemos, una arana de cristal y bronce preciosa.

Ahora las enormes lagrimas de cuarzo tallado reflejaban la debil luz de los carburos, la falta de electricidad no era un inconveniente para el placer estetico, lucia bien en la fonda, lo mismo que la muda Invicta. Otros objetos se habian inutilizado por imprevistos, como la luna entera, de cuerpo presente,

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