porque de aquella revalida.

– ?Sabes conducir un camion?

– Y reparar ciertas averias.

– ?Cuanto pesa un litro de wolfram molido?

– Tres, tres y medio, depende de su ley.

– ?Y si te meten estano por liebre?

– Lo dice en broma, ?verdad?

Siguieron otras trivialidades hasta que de pronto, por la forma distraida que tuvo de beber, supe que habia llegado la hora, iba a tirar con bala.

– Un cochino asunto este, hay que asustar a la competencia, sobornar a los traidores y enganar a los amigos, sucio de veras, ?que harias si el precio fuera dar por el culo a un municipal?

Le hubiera cruzado la cara, pero me contuve a tiempo, no era un problema de machismo sino de ingenio.

– Si se presenta el caso no se preocupe, soy tan hombre como la que mas.

– ?Y si fuera al contrario, que te dieran a ti?

No tenia pinta de marica pero si de bujarron, no me destemplaria los nervios.

– No se preocupe, no le voy a venir embarazado.

– Mejor, porque aqui no existe libro de reclamaciones. ?Sabes escribir?

– Y las cuatro reglas.

Parecia darse por satisfecho, cosa que me reconforto, mi paciencia estaba llegando al limite, pero el muy canalla se lo traia estudiado y de improviso me asesto el golpe bajo que mas podia dolerme.

– A proposito, ?como se llama tu padre?

Le mire a los ojos diciendole hasta aqui hemos llegado, a ver como lo encajas.

– ?Quien de los aqui presentes puede estar seguro de quien es su padre?

El silencio se convirtio en una barra de hielo, nos quemaba en el rostro, si no llega a intervenir el Ingles nos habriamos fosilizado como los mamuts de Siberia.

– ?Y bien?, ?que te parece?

– Tiene mas valor que un espontaneo en el ruedo, pero que no se vuelva a pasar de la raya. No consiento ciertas bromas.

– ?Vale?

– Le responden los nervios, vale -se levanto de improviso-, me vais a disculpar, tengo una partida colgando.

Decepcionado, volvi a ocuparme del mundo alrededor, el aleman con gafitas de abuela no nos quitaba ojo de encima, su botella no habia bajado de nivel, me alegre de ganarme la confianza del senor Arias a puro huevo, pero la desilusion provenia de la falta de un plan concreto, seguia sin conocer mi funcion especifica.

– Me hubiera gustado entrar en detalles.

– Tranquilo, hay que actuar sobre la marcha, Spain no es el pais idoneo para trazar planes sistematicos.

– ?Y el senor Monssen?

– Ya te conoce. Si hubiera tenido que localizarte como a un personaje en la sombra te hubiera dado mas importancia, asi eres uno mas del monton. Mejor, ?no?

No se por que, pero en ese instante me parecio que el exhibirme ante el aleman era parte sustancial de la entrevista.

– Peligro a estribor.

La Faraona se nos acercaba siguiendo el turno de amabilidades para con sus clientes, ninguna persona me parecio jamas tan segura de si misma, sabia de las erecciones que florecian a su paso y sabia explotarlas como nadie, canturreaba en falsete:

El vino en un barco, de nombre extranjero.

Lo cantaba echandole mas garra y muslo que Conchita Piquer, hubiera podido llegar al estrellato que sono de nina si se lo hubiera propuesto un empresario, acentuo lo de:

Era hermoso y rubio como la cerveza.

El Ingles, haciendo caso omiso a la dedicatoria, se volvio hacia mi.

– Manana empiezas.

No pude comentar lo que tanto me interesaba, la Faraona me oprimio una rodilla y concentre todas mis fuerzas en el consejo de Arias, los nervios son la clave, no queria tener problemas con mi bragueta, pense en otra cosa, las pintadas en el water del Dolar no eran tan bestias como las del Perrachica, eran mas precisas e higienicas, «da un paso adelante, no es tan larga como supones» y «Blenocol protege al hombre», absurdos pensamientos.

– Si sigues en tan buena compania dentro de poco tendras que pasar una noche conmigo, te la prometo fastuosa.

– Me gustaria, pero lo que mas me gusta lo obtengo gratis.

– Vaya, sigues enamorado, ?eh?

Me desnudo con la mirada, no el cuerpo sino los entresijos del alma, me habia masturbado en su honor y la muy zorra se lo sabia de memoria, trate de no ruborizarme, seria el colmo.

– No te metas con el chico.

Me sento fatal, no me vuelvas a llamar chico o te rajo, no se muy bien por que camino me llevas, no se muy bien que tengo que hacer ni que hago aqui, pero se muy bien lo que quiero y lo que estoy dispuesto a pagar por conseguirlo, no te vuelvas a meter con quien ya no es un chico.

– ?Y con quien, si no, senor White? Es usted hermoso, rubio, alto y frio como la cerveza, sobre todo frio.

– Los hay mas.

Se habian enredado las miradas del Ingles y las de Helmut Monssen, una guerra sicologica dificil de entender para un latino.

– No lo creo.

Estuve de acuerdo con la del Ferrol del Caudillo, se necesitaba una sangre a bajo cero para sonreir, levantar el paso a nivel hacia el aleman y brindar con un insolito:

– Que gane el mejor.

Capitulo 16

Los ruidos naturales, del aullido del lobo al repiqueteo del granizo, no eran una amenaza y en consecuencia ni la inquietaban ni penetraban en su sueno, los paseos de alguna rata tambien eran naturales, pero no asi la furia con que en esa noche roian en el muro exterior de la casa, parecia la de un martillo neumatico, aun en duermevela sacudio la espalda a su marido.

– Lauren, escucha, parecen ratas gigantes.

– Dejalas.

– Deberias echar un vistazo.

– ?Que quieres? -el ruido le desperto de golpe-. ?Eh? ?Quien anda ahi?

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