– A mi no me compra nadie, ni siquiera por un apellido.

– Por favor…

– Quiere que le lleve a la cama o prefiere seguir echando la partida.

– Dejame aqui, hijo mio.

Me levante y sin despedirme le deje alli sentado, no le volveria a ver, para mi como muerto, su faz terrosa no pronosticaba nada bueno, pero lo peor que pudiera ocurrir me habia ocurrido a mi y nadie se volvia a consolarme, afortunadamente, pense, soy un solitario, bonito arbol genealogico, las raices no valian una mierda y los frutos no madurarian jamas, cojoestupendo, adios a la leyenda de la dama de alto copete que abandona a un nino envuelto en una preciosa toquillita azul a la puerta de la botica por inconfesables razones amorosas, hubiera sido mas bonito, la madre que me pario, pobre Vitorina, lo que no habra sufrido. Me acode en la barra del bar.

– Un Bergidum.

Me hipnotice con las ligas rojinegras de la Faraona, buena bandera anarquista, sus muslos seguian siendo tablas de salvacion para los naufragos que por su mar braceaban desesperanzados, desfilaba sobre el tablado con uno de sus trucos favoritos, los ripios folkloricos de exaltacion del patriotismo chico, un truco infalible.

Lo mejor que hay en el Bierzo

e s el vino de bodega,

porque dentro de una cuba

n o cabe ninguna pena.

Entre sus muslos tendria buena acogida mi desconsuelo, me desconcertaba su clarividencia para con mi estado de animo, puede que tan solo fuera casualidad y oficio, pero no fallaba jamas, daba por descontado que yo era el unico destinatario de su cancion y la imagen del naufrago me seducia con fuerza, estaba decidido a tirarmela. Bajo del escenario, entre salvas de aplausos y rugidos lubricos, y tras varios meandros de compromiso, saludos, besos fugaces, calvas acariciadas, me miro a los ojos apartandose antes la melena para alejar el menor rastro de duda.

– ?Que penita de amor te empuja a mis brazos, carino?

– Quiero que me desvirgues, Faraona.

– Me pillas en el dia tonto, cumplo treinta y yo tambien busco una rama donde ahorcarme.

– Celebremos juntos nuestras desgracias.

– Me tenias loca, ?por que has tardado tanto?

Sabia decir la frase adecuada para el confort del cliente, lejos de mi otras ilusiones. Era un naufrago que queria ahogarse saciando antes un deseo, iba a llegar a la cuspide en la escala social del wolfram, acostarme con ella y conseguir la partida record, total para nada o para ahogarme con el recuerdo de cuando me olvide de Olvido y mate a mi padre.

– ?Te gusta, vida?

La Faraona cuidaba los detalles, la cama de cabecera labrada era inmensa, la colcha de raso rojo hacia juego con su ropa interior, el gracioso bide de mayolica, el digno galan de noche y la espectacular luna del armario le sobrevaloraban a uno, en la mesilla la apoteosis de un balde de alpaca con una botella de champan, nada de sidra El Gaitero, frances de la viuda, me lo tradujo, Veuve de Cliquot.

– Vaya lujo, senorita Cela.

– El que tu te mereces, no pagas por menos.

– Tumbate, creo que te amo.

Tenia el cuerpo mas confortable que uno pudiera imaginarse y me habia imaginado unos cuantos, me instale en el sin el menor inconveniente, tenia miedo al gatillazo por culpa de que no me habia hecho ni la circuncision, ni la fimosis, ni nada parecido, pero me habia masturbado tanto como para evitar cualquier dificultad mecanica, me fui sin apenas darme cuenta y su amabilidad me conmovio, «vamos, insiste de nuevo, eres el mejor», no se como podia sobrevivir a la turbamulta de paletos con corbata que la montarian con su proverbial indelicadeza a juzgar por lo sucio de sus comentarios, si pones seguidas todas las pollas que se ha tragado llegan desde el mojon cuatrocientos de la vina de las Chas hasta el kilometro cero de la Puerta del Sol, no anadian que a todas esas pollas las habia hecho felices, un balsamo para no pensar en el vacio de sus vidas, para muchos lo mejor que les habia ocurrido, en mi vacio particular, el que me habia proporcionado el nombre de Ausencio, tubo hueco, gigante altisimo, fuego ardiendo, era un consuelo al que me aferraba con esfuerzos de naufrago, es bueno hacer el amor, se conoce la gente, te conoces, no piensas en lo que te obsesiona, olvidar a Olvido, matar a mi padre, se porto la senorita Cela Trincado acariciandome la quemadura, «vamos, no pienses en nada y goza el momento», lo mas probable es que me dejara matar en la noche del wolfram, seria una solucion.

– Las hay indiscretas.

Los suaves golpes en la puerta del dormitorio resonaron en mi interior como canonazos, me devolvieron el contacto de su carne, se deslizo por debajo de mi vientre y atendio la llamada, el negocio es el negocio, la contemple desnuda, de espaldas, atendiendo al mensaje con la puerta apenas entreabierta, y me parecio mas faraona que nunca.

– …cuando la Loli le sirvio el segundo conac doble se le quedo frito tocandole las tetas.

– No es al primero que le da un pasmo cabalgando a una chica, acostadle y avisad al medico.

– De pasmo nada, frito, esta muerto.

La Faraona se volvio hacia mi con cara de funcionario.

– Se ha muerto don Angel, ?no es nada tuyo?

– Nada.

Un vacio absoluto, yo no mate a mi padre, no hubiera podido matarle lo mismo que no podria olvidar a Olvido.

– Creia…

– Pero lo que te cueste el arreglo y llevarlo a Cacabelos lo cargas a mi cuenta.

Capitulo 30

Los lugares privilegiados emiten un magnetismo especial que, segun calculos esotericos, se acentua en vispera de acontecimiento, y ese efluvio debia de ser el que inundaba sierra Bimbreira, si los animales lo percibian de forma extrana -las gallinas andaban estrenidas, los gatos perdian el celo, los perros ladraban al vilano y los jabalies destrozaban bancales de patatas sin tener apetito-, los hombres no se extranaban menos. Va a cambiar el tiempo, pronostico alguien por no callarse, consciente de que el fenomeno era otro.

En Cadafresnas, Prisca culpaba de su mal humor y abstinencia a Jovino, llevaba varias noches sin dormir en la fonda y la cama se les hacia ancha al trio restante, a Celia le entro vergonzosa y se ajusto el camison de castidad, Eloy echo la culpa de su nerviosismo al insomnio de las dos mujeres. En el bar la gente discutia por un quitame alla esas pajas y para colmo aparecio don Paco Gonzalez con el geologo de Leon, menos simpatico que de costumbre, el, que siempre se hacia el dicharachero para caer bien, «un conac, rapido». Desgarro la malla del Terry para servirle con garantia de origen.

– ?Que va a pasar, senor Francisco?

– No lo se, pero hay tios que se apuntan a un bombardeo.

– Sera la necesidad.

– Sera, pero que Dios les de una hora corta.

Sin duda se referian a temas diferentes.

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