Se levanto como disparado por un resorte gritando con rabia: «?Por que estas tan ciega? Jesus no es una idea, es el Salvador. Jesus es el principio y fin de todas las cosas. Y la vida es la clave para comprenderlo.»

Antes de que yo pudiese responder, salio de la habitacion.

Era la primera vez que se comportaba conmigo de esa manera. El capullo de carino en el que habiamos convivido quince anos se habia roto.

En el mismo periodo me llamaron del colegio. Querian saber por que iba tan poco. Me cayo el cielo encima. Lo veia salir todas las mananas con la mochila a la espalda. Nunca habia imaginado que pudiera ir a otro sitio.

Volvi a la psicologa. Una exaltacion mistica, me dijo, a esa edad es casi normal, las hormonas se ponen en movimiento y la libido toma el mando. En quien se reprime, puede tomar una direccion distinta de la habitual. Y, ademas, quiza la asistencia a la iglesia le permite vivir una forma latente de homosexualidad sin dejarla estallar jamas, anadio. Me aconsejo no darle mucha importancia al asunto. Si no se convertia en motivo de oposicion, en poco tiempo, tal como se habia inflado, bajaria.

Segui sus consejos. Para no empeorar las cosas, te tuve a oscuras, pero hable claro con Michele.

«?Por que no vas al colegio?»

«Porque me aburro.»

A finales de junio todo salio a la luz. Lo suspendieron.

«Ya te habia dicho que era un cretino», comentaste, hojeando las notas. Aunque hubiese tenido valor para ello, esa vez no hubiera sabido que responderte. Luego te dirigiste a el. «?Hasta cuando crees que voy a mantenerte sin hacer nada?»

Michele te sostuvo la mirada. «Si quieres puedes dejar de hacerlo ahora mismo.»

«Ah, ?si? ?Y como piensas vivir? ?De la prostitucion?»

«Vivo como los lirios del campo.»

«No digas idioteces.»

«No son idioteces, es mi fe.»

«?Tu que?»

«Creo en Jesus.»

Te echaste a reir ruidosamente y luego paraste de golpe. Con la voz en falsete canturreaste: «?Creo en Jesus! ?Creo en Jesus! Solo un medio marica como tu puede caer en esa trampa.»

«No soy homosexual.»

«Si follaras como todo el mundo, no tendrias esas ideas fijas. Quien tiene cojones no cree en alguien tan desgraciado que se dejo matar.»

«?No blasfemes!»

«No blasfemo, tesoro, digo la verdad. Jesus era un mitomano y ademas andaba mas bien escaso de diplomacia politica. Por eso lo mataron. Se sobrevaloro y calculo mal.»

«Jesus es el hijo de Dios.»

«Si hubiera sido el hijo de Dios, hubiera bajado de la cruz y hubiera incinerado a todos los presentes, lo dice hasta la Biblia. No bajo porque era incapaz de bajar.»

«No bajo porque no quiso bajar.»

«No bajo porque solo era un pobre hombre que se habia contado una bella historia. La historia acabo mal y el se quedo clavado alli arriba.»

Michele se levanto, parecia incluso mas alto de lo que era.

«?El pobre hombre eres tu!», te grito a la cara.

«Michele, ?basta!», dije, levantando la voz.

Pero era demasiado tarde. De una bofetada le volaste las gafas, con otra le devolviste la cabeza a la posicion correcta.

«?Que has dicho?», repetias, zarandeandolo como a una rama. «?Que has dicho?»

Callaba, pero seguia mirandote fijamente a los ojos.

«Aqui mando yo, baja la mirada», empezaste a gritar. Mientras mas lo zarandeabas, mas te sostenia la mirada. Asi lo arrastraste hasta su cuarto. No se lo que paso alli dentro. Te oia gritar cada vez mas fuerte. Michele callaba.

Despues de un tiempo que me parecio interminable, saliste, dejandolo encerrado.

«Esta castigado», me dijiste guardandote la llave en el bolsillo, «y ahi se queda hasta que yo mande».

VI

?Cuanto duro su cautiverio? Diez dias, quince acaso. Me habias dado permiso para abrir la puerta tres veces al dia. «Si te haces la lista, lo sabre.»

Te habias hecho ilusiones con que asi lo doblegarias. Todos los dias esperabas que te suplicara que lo dejaras salir, pero aguantaba en su cuarto aparentemente sin inmutarse. Leia, escribia su diario. Cuando no estabas en casa, cantaba. Era el mes de junio.

A principios de julio fuiste a Tailandia para atender tu negocio, y, puesto que no dejaste instrucciones al respecto, lo deje salir. Queria estar cerca de Laura, que estaba afrontando las pruebas escritas del examen de selectividad. Cuando Michele pregunto si podia ir a casa de los abuelos para la recogida del heno, le respondi: «Vete.»

Ya no era mi nino sonador sino un muchacho con las ideas bastante claras. Demostraba una determinacion ante la que con frecuencia me sentia cohibida.

Desde la montana me escribio una carta. La primera y la ultima de su breve vida. La he leido tantas veces que me la se de memoria.

Querida mama, hoy he ido a dar un paseo hasta los depositos de la erosion del Comeglians. El aire era frio y no habia ni una nube en el cielo. La abuela no queria dejarme ir, pero la he tranquilizado. Conozco mejor los senderos de la montana que las calles de mi barrio.

Cuando vengo aqui, me doy cuenta de que en la ciudad todos los dias son asfixiantes. Todo es tan feo, tan triste. Si respiro, siento el hedor de los tubos de escape; si abro los oidos, oigo su estrepito. Si abro el corazon, veo la miseria y la soledad de los otros corazones. Vivir lejos de la naturaleza, quiere decir vivir lejos de la belleza. Y vivir lejos de la belleza, quiere decir vivir lejos del pensamiento de Dios. Se que en este punto bufaras. Piensas que yo soy como esas cocineras que le ponen a todo demasiada sal.

En vez de sal, pongo a Dios y tu no lo soportas. Piensas que Dios deberia estar en las iglesias y en la cabeza de los curas. Me lo has dicho tu misma, ?te acuerdas? Dios es una idea. Una idea como todas. Puedo creer en Dios o en Che Guevara. Tambien puedo creer unicamente en las victorias de la Ferrari.

Por eso te sientes tan sola, ?sabes? De vez en cuando miras a tu alrededor como si fueras una nina perdida. Quiza puedas enganar a los demas y a ti misma, pero a mi no me puedes enganar. En tus ojos hay temor, tienes demasiadas ideas en la cabeza y en el fondo no sabes cual es la justa.

?Pero Dios no es una idea! Es el lugar del que venimos y el lugar en el que un dia nos reuniremos. Es la misericordia amorosa que nos guia en el camino. Ay, mama, cuanto me gustaria que abrieras tu corazon, que te abandonaras como un recien nacido entre Sus brazos.

Me siento siempre tan impotente ante ti. Cuando intento hablarte, coges mis palabras con pinzas y las examinas detenidamente a la luz, como si buscaras algo escondido. ?Se ve la filigrana? ?No? ?Son verdaderas? ?Son falsas?

En el fondo estas convencida de que mi fe, bajo su aparente serenidad, esconde algo. Un miedo, un problema no resuelto. Algo a lo que temo y que no quiero mirar de frente. Aunque no me creas, te pudo asegurar que no es asi. Desde muy pequeno, sentia dentro de mi una gran inquietud. Quiza fuera esa la razon por la que no queria estar con los otros ninos. ?Que inquietud era? Una inquietud de suspension, de que algo falta. Aun percibia la oscuridad densa que acababa de dejar atras. Intuia que otra no diferente un dia se abriria de par en par ante mi. ?Que hacia yo alli en medio? Era como si, dentro, tuviese una esfera de cristal similar a la que tienen los magos. Solo que no era cristalina, sino turbia, opaca. Cantar, pintar, estar siempre solo eran intentos de aclararla. Me ponia de rodillas y la frotaba como Aladino frotaba la lampara. ?Iluminate, esfera! Y un dia la

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