luminosos, interrumpiendo bruscamente su camino terreno.»

Dos lagrimas le surcaban el rostro y no se preocupaba de ocultarlo.

«Es facil rebelarse, facil indignarse ante una arbitrariedad tan grande. Michele daba luz a nuestras vidas y todos nosotros, egoistamente, hubieramos querido que esa Luz durara mucho mas.»

Delante estaban los abuelos. Poco antes de que descendieran el feretro se arrodillaron junto a el. La abuela deposito un beso leve sobre la tapa. Vi sus labios moverse diciendo muy bajo: «Adios, mi nino.» El abuelo tenia en la mano la pequena flauta, la dejo sobre la caja, con una timida caricia.

Luego solo hubo oscuridad. Oscuridad, oscuridad, oscuridad. Oscuridad con resplandores. Oscuridad con rayos, con truenos. Oscuridad con granizos. Oscuridad con terremotos y tifones. A fogonazos, vi caras, oi voces. Tu cara que decia: «Pero pienso ir al barco.» La cara de un medico: «Con estas, resolveremos el problema.» La cara de un cura. «?Fuera!», grite. La cara de mi madre: «Michele esta todavia con nosotros.» «Estupida embustera.» Gritaba siempre. De vez en cuando habia termitas en mi cuerpo, alcanzaban los intersticios mas intimos, desde los que me devoraban a minusculos mordiscos. Otras veces eran aranas, muchisimas aranas, peludas, negras, con las patas cortas y gruesas. Corrian por todas partes buscando el lugar mejor donde inocular su veneno. Y otras veces serpientes delgadas se me enroscaban en los tobillos, lanzando como flechas sus lenguas letales. Cuando volvi a ver mi rostro en el espejo era el de una vieja. Hay arrugas de abuela y arrugas de bruja. Las mias eran todas arrugas de bruja.

Despues de la tragedia, Laura se fue a estudiar al extranjero. Me llamaba por telefono una vez al mes para no decir nada.

Tu te volcaste completamente en el trabajo.

«Ha sido una desgracia», seguias repitiendo. «Lo has matado», respondia yo. Y esta era toda nuestra relacion.

Seguia a tu lado para poder odiarte hasta el ultimo dia. Pero no era la unica razon. Seguia a tu lado tambien porque no hubiera podido sobrevivir ni siquiera una hora a solas con mi dolor.

?Que ingenua fui al pensar que podia derrotarte en tu propio terreno! He hablado de termitas, de aranas, de aspides mortales, pero no de escorpiones. El escorpion eras tu.

Todavia recuerdo la indignacion de Laura, una tarde, frente al televisor. Estaban transmitiendo una grabacion sobre las ninas prostitutas del tercer mundo. Tu respuesta fue serena, de hombre adulto del mundo civilizado.

«No debes caer en el sentimentalismo», le dijiste. «Su vida no es como la nuestra. No estudian, no leen, no tienen que comer. A los cinco anos se las folla algun tio suyo, a los seis, se echan a la calle. Te las encuentras, las miras a los ojos y te das cuenta inmediatamente de que no saben hacer otra cosa. Es su destino. Y, ademas, mantienen a sus padres y a sus hermanos pequenos.»

«?Quieres decir que es algo justo?»

«No, solo que es una hipocresia escandalizarse tanto.»

?Por que no te di una bofetada? ?Por que no te la di un numero infinito de otras veces? No se por que. O quiza lo sepa demasiado bien. Porque tenia miedo, porque estaba absolutamente sometida a tu voluntad, porque quiza, en el fondo, pensaba que tenias razon. Porque millones de personas siguieron ciegamente a Stalin y Hitler y a todos los demas dictadores sin la menor duda sobre la justicia de sus acciones. Una vez incluso me lo dijiste: «Me he casado contigo para reproducirme, porque eres bella y porque estas sana. Me he casado contigo porque eres pobre y no puedes huir a ningun sitio.» No dijiste «porque eres estupida», pero seguramente lo pensaste.

Al final de mis dias, minada por el virus devastador que me ha dejado como una cabana roida por la carcoma, he comprendido que hubiera podido tomar decisiones distintas cada dia de mi vida. Cada hora. Cada minuto. Cada segundo.

No se necesitaba mucho. Hubiera bastado un poco mas de confianza. Hubiera bastado mirar apenas un poco mas alto.

IX

El viento sopla desde hace tres dias y ha traido las nubes. El verano llega a su fin, la nieve ya blanquea las cumbres de los montes. Con la proximidad del otono, cambia el olor de la tierra. El sol no seca ahora la humedad de la noche, los campos permanecen humedos. Empiezan a amarillear las hojas de los manzanos, se vuelven rojas las de los arces, las agujas de los alerces se inflaman. Las leneras se llenan para el invierno. Dentro de unos dias bajaran las vacas que han pasado el verano pastando en la montana.

La semana pasada por fin subieron aqui a Michele. No queria dejarlo en la ciudad, contigo. Una pequena tumba junto a la de los abuelos, cerca de la que pronto sera la mia. Sobre ella he plantado calendulas del huerto, amarillas y naranja, como pequenos soles. Esperemos que resistan, que el hielo tarde en llegar.

Algunas madres, he oido decir, llegan a oir la voz de sus hijos en la cinta de la grabadora. La dejan encendida durante la noche y por la manana encuentran grabadas frases dulces. Otras juran haberlos visto, mezclados entre la multitud o aparecidos de improviso, luminosos, junto a ellas. A mi no me ha sucedido nunca. Michele se ha desvanecido en la nada, no me ha hablado, no lo he vuelto a ver. Quiza he dudado demasiado. He tenido, una vez mas, demasiado miedo.

La casa esta preparada para el invierno, he cambiado las ventanas, limpiado la chimenea y la estufa. En lugar del viejo calentador de lena, ahora hay uno electrico.

La casa esta preparada, pero mi corazon no. Hay mas calma en su interior, pero no paz, a veces el odio rebosa como masa demasiado fermentada.

No te perdono y no te perdonare nunca.

La tierra no me es leve bajo los pies y menos leve sera sobre mi. Me convertire en un alma errante, un fantasma que vaga encadenado, la primera habitante del infierno. O la ultima. O no me convertire en nada.

Todo golpea, esta noche. Es terrible. No me acordaba de cuanto puede parecerse la tramontana a un huracan.

Hace veinte anos que no duermo una noche entera. A veces estoy quieta en la cama, a veces me levanto y doy una vuelta por la casa, bebo leche, oigo la radio de lugares lejanos. Es lo que he hecho esta noche, me levante, me puse un grueso jersey de lana y fui a la cocina. No he hecho otra cosa que pensar en el infierno, en la estupidez que le oi un dia a aquel teologo. Asi que cogi papel y pluma y me puse a escribir una carta:

Querido amigo teologo de quien no recuerdo el nombre…

De repente se fue la luz, asi que tuve que levantarme y encender una vela. Luego segui:

Hace tiempo vi uno de sus programas y me indigne. Hay un punto en el que podria servirle de ayuda. El infierno esta actualmente vacio porque todos los diablos, de todas las jerarquias, andan sueltos ahora por la tierra. No soy ignorante ni medieval. Lo digo porque he compartido mi vida con uno de ellos. Todos los dias observo en que se ha convertido el hombre y comprendo que alguien ha tenido que echarle una mano. El diablo no es hediondo ni primitivo. Su cualidad principal es la habilidad. Conoce como pocos el caracter humano y puede introducirse en cualquier persona. No dice cosas sucias, porquerias, usa argumentos razonables, refinados. «?No crees que te mereces mas en la vida, mucho mas?», me dijo a mi hace muchos anos, y yo pense que tenia razon. No debia jamas contentarme con nada. No ensena los genitales ni se entrega al saqueo: nos acompana en el laberinto de la vida con la graciosa ligereza de un bailarin de vals.

El infierno esta vacio porque el dueno de la casa ha ido a llenar sus redes en el mundo de los vivos. Pronto volvera abajo literalmente encorvado por el peso de sus presas. Todos gritaran, alborotaran, intentaran rebelarse. «?Era este el fin del juego? ?Por que nadie nos lo dijo?» Pero sera demasiado tarde.

En algun sitio lei que en las pinturas antiguas los hombres cercanos a Dios eran representados con grandes orejas porque oian directamente Su palabra. Pero ahora vivimos en un mundo de topos. Estamos ciegos, con pabellones auditivos practicamente invisibles. Yo he intentado muchas veces tender los oidos hacia lo alto pero nunca he oido nada.

Siempre he oido, en cambio, surgir de abajo un fuerte ruido.

Me gustaria tener fe, resolverlo todo antes de marcharme, pero no lo consigo. He visto como el mal se expandia a manos llenas. Invadio mi vida y la de aquellos a quienes tenia cerca como una mancha de tinta.

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