«?Que frase?»

«Esa que habla del odio en el mundo. Hasta hoy siempre me habia preguntado ?como es posible que la gente te odie mientras tu vives amando?»

«?Tienes miedo?»

«He tenido, pero ahora estoy serena. Y, ademas, ?el amor no es tambien paciencia? Quiero a mi marido, quiero a nuestra hija. Se que tambien el nos quiere, que solo es cuestion de tiempo. Solo tiene que salir de su mundo de fantasmas.»

Ya ve, querido Saverio, usted ha tenido el gran privilegio de bajar la escalera hasta el fondo. No le tomo el pelo cuando digo esto. Desde abajo se ven las cosas con bastante mas claridad que desde un punto medio. Podria haber seguido flotando entre la confusion de los sentimientos el resto de sus dias. Habria claros y nublados. Una manana odiaria a su mujer y por la noche la chantajearia con su amor. Hay parejas que aguantan asi toda la vida sin ni siquiera acariciar la duda de que se pueda salir del infierno cotidiano.

En su vida, la farsa se transformo en tragedia. Para liquidar tres vidas, le basto levantar un brazo y dejarlo caer con rabia sobre la frente de Anna. ?Cuanto duraria todo? ?Un segundo? ?Medio segundo? Un segundo despues, usted ya estaba llorando junto al cuerpo de su mujer.

Muchos, en este punto, escribirian la palabra «fin». A mi, por el contrario, me gusta pensar que todo fin es en realidad un nuevo principio. Si, algo ha terminado, pero ese «algo» nunca es el todo. Eso a lo que nosotros llamamos fin, muchas veces solo es una fase de transformacion. Usted, que ha estudiado durante tanto tiempo los insectos, deberia tener bien clara esta idea. Anna esta muerta, pero tambien una parte de Saverio esta muerta. Ahora, la parte viva de Saverio debe reemprender la marcha.

Compadecerse, despreciarse, odiarse, son modos de volver vano el sacrificio de su mujer. Sera Otro quien lo juzgue algun dia. Mientras, en su corazon, deje un espacio a la accion de la misericordia. Carguese a la espalda su mochila llena de ceguera, violencia, confusion, odio, amargura, y eche a andar. Camine aunque le digan que es inutil, o que ya no tiene derecho. Siga andando incluso cuando ya no vea la calle, cuando la niebla lo envuelva y avance inseguro por el borde de un precipicio. Y andando, antes o despues, se dara cuenta de que la vida es un camino que recorrer y no un caparazon en el que, como maximo, podemos estirar las piernas.

La mayor parte de las personas no vive, espera simplemente que la vida pase. ?En que se convierte la vida entonces? Solo en un contenedor de distracciones para enganar al aburrimiento. Luego llega de improviso la muerte o la devastacion de una enfermedad y todos gritan: «?Que engano! ?Que estafa! Esto no figuraba en las reglas del juego.»

Pero tenemos a la muerte delante desde el momento de nuestra concepcion. La muerte esta ahi, como un enigma, una interrogacion perpetua que llevamos dentro incluso en el mas feliz de los dias.

Si se debe morir, ?que sentido tiene la vida? Cada hombre que nace debe volver a descubrir el significado de esta pregunta. Y descubrirlo no quiere decir convertirse en el dueno de nada, sino liberarse. Liberarse de todas esas cosas que llevamos en la mochila, de la avidez, de la envidia. Y sobre todo de la idea de nosotros mismos.

He dicho «liberacion» pero tambien podria haber dicho «purificacion». Purificacion de lo que sale de nuestro corazon, de nuestra boca, de eso tan pasado de moda pero en realidad tan extraordinariamente vivo que se llama «pecado». El pecado no es una transgresion de las reglas de un orden jerarquico, sino un telon negro que nos echamos encima. En esa oscuridad artificial, no vemos nada, no sentimos nada, pero estamos convencidos de entenderlo todo.

El pecado es una carencia, un dano que nos hacemos solo a nosotros mismos. Algo que nos aleja dramaticamente de nuestra condicion de criaturas nacidas para vivir en la Luz. Usted tenia delante el amor luminoso de su mujer, el amor confiado de su hija, pero, en la tela espesa en la que se habia dejado envolver, no solo no los vio, sino que incluso los confundio con una amenaza.

La muerte de Anna debe servirle para rasgar ese telon.

Ya soy viejo. En mi vida he vivido y visto muchas cosas, he tenido diversas visiones del mundo. Con el tiempo, me he dado cuenta de que estas visiones, en apariencia fundadas y estables, eran en realidad como los espejos refractarios de un calidoscopio. En cada ocasion pensaba: si, esto es el mundo, esto es la vida. Hay que actuar asi o asa. ?Cuanto duraban estos pensamientos? Bastaba un soplo para que se rompieran y de aquel mundo surgiera otro y otro mas y otro.

Hubo un momento en que me rebele. Todo esto es una locura. Es una locura existir. Yo soy una locura. Es locura todo en lo que he creido. Durante anos me he arrodillado ante el vacio. Durante anos he hablado del vacio. Durante anos he intentado convencer a quien tenia a mi lado de que el vacio estaba lleno, y de que esa plenitud tenia un nombre y un sentido dignos de veneracion y de respeto. Mi desesperacion era absoluta. Cada manana me levantaba y me preguntaba: ?que hago? ?Sigo viviendo con mi habito de fraile como si no pasara nada, difundiendo mentiras o pongo fin directamente a mis dias?

Ha sido terrible, ?sabe?

Confesaba a las personas, recibia las confidencias de almas extraviadas, todos esperaban de mi un camino, una certeza, mientras yo me debatia en la oscuridad mas absoluta, sin poder confiar mi extravio a nadie. Movia el calidoscopio con rabia, buscando una nueva respuesta a mis preguntas. Fue entonces cuando se me escapo de las manos y cayo al suelo, rompiendose en mil pedazos. De pronto, me di cuenta de que todo aquello en que habia creido hasta entonces no era otra cosa que ideas, proyecciones de mis angustias, de mis miedos. Habia querido volver accesible lo que es inaccesible, habia querido limitarlo, darle un nombre, un tiempo de desarrollo. Habia querido reducirlo todo a la limitacion de mi mente de hombre.

Fue en ese momento cuando empece verdaderamente mi camino. El momento en que me quede completamente desnudo, completamente inerme, completamente sin voz.

Ahora, cada dia me levanto y voy a la ventana y se que ese dia podria ser el ultimo. Ya no tengo miedo, ni sensacion de vacio, mas bien la trepidacion un poco adolescente de quien espera el primer encuentro con el Enamorado.

Cada manana, poco antes del alba, me asomo a la ventana de este feo edificio de cemento, miro afuera y veo los campos abandonados y, mas alla, la silueta oscura de los cobertizos y las fabricas y las luces de los coches. ?Hay tantas personas que van a trabajar a esa hora! Ahi me quedo hasta que la luz domina a la oscuridad.

Es un espectaculo que no cesa de asombrarme. Hay, en ese instante, delicadeza, fragilidad y tambien una inmensa potencia. Entonces, la mancha oscura del campo se convierte en hierba. Veo los tallos, uno al lado del otro, y el rocio que los cubre y los insectos que se quitan la sed en el rocio. Veo los gorriones que se posan sobre la fronda de las matas. Oigo su piar desordenado, alegre, y el piar mas preciso de los pinzones y los herrerillos. Oigo el ruido de los coches y veo a las personas dentro. Veo sus corazones como he visto el rocio sobre los tallos, uno por uno, sus historias, sus angustias, sus inquietudes. Veo sus corazones y los corazones de las personas que estan a su alrededor. Los ninos que todavia duermen en casa, protegidos por el calor de las mantas y las mujeres ya despiertas y los padres ancianos que han pasado una noche insomne y ahora escuchan la radio. Veo los corazones y siento la respiracion. Oigo la respiracion de los que nacen y la respiracion del que se va, como un gran concierto de viento. Es musica de organo o de flauta. Sube, desciende, sube. Entre el cielo y la tierra hay un intercambio continuo.

Y por eso cada manana, sobre este feo alfeizar de cemento, apoyo los codos y lloro. Lloro como quiza solo pueden llorar los viejos, docilmente, en silencio. Lloro porque veo el amor. El amor que nos precede y el amor que nos acogera. El amor que, a pesar de todo, acompana cualquier camino, incluso el mas pequeno, incluso el mas retorcido, incluso el mas rico en errores. Lloro por el amor, y por todos los corazones que nacen, viven y mueren cerrados como cajas de muerto.

Rezo por usted. Rezo porque tambien usted pueda un dia asomarse a su ventana.

Bajo el garabato de su firma habia unas lineas mas.

P. S. En los ultimos meses he visto varias veces a su hija. Es una adolescente seca y longilinea, lleva el pelo como su madre, recogido en una cola de caballo, y tiene los mismos ojos, pero el color, asi como la forma de las manos, son los de usted. Es una chica reflexiva, acostumbrada, como usted, a razonar meticulosamente. Se necesita un poco de tiempo para advertir la sutil inquietud que se agita en su interior. Las

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