Salia a menudo con su nueva amiga enfermera y volvia a casa cargada de paquetes. Empezo a preocuparse de su ropa, a maquillarse ligeramente, a ponerse vestidos alegres, de colores.
Un dia volvi a casa y encontre en cada ventana jarrones llenos de primulas. En vez de saludarla, la ataque.
«?Como se te ha ocurrido?»
«Creia que iba a gustarte. Al fin y al cabo, es primavera.»
«Ya, pero estas flores deben estar en los bosques, ?no lo sabes? Podrias haberme dicho, quiero ver las primulas y yo te hubiera llevado. Pero ponerlas aqui, en medio del cemento, como pequenas cabezas decapitadas… Eso no. Me dan nauseas.» Y, mientras hablaba, empece a destrozarlas y tirarlas al suelo.
Tambien las gaviotas actuan asi. Cuando tienen algun contencioso con un semejante, destrozan la hierba con el pico y la lanzan a poca distancia, como diciendo, ten cuidado, la proxima vez tu podrias ocupar el lugar de la hierba.
Ahora yo la llamaba cada media hora y ella nunca estaba en casa. Por la tarde, con indiferencia, yo decia: «A las cuatro intente hablar contigo pero no estabas…» Nunca perdia la serenidad. Respondia: «He salido con Silvia, con Giulia. Hemos ido al parque…»
Iban con frecuencia a ver a cierto monje de un convento de las afueras. Cuando hablaba de el, a Anna le brillaban los ojos. «Tienes que venir a conocerlo», me decia siempre, «es un hombre verdaderamente extraordinario».
«Ya sabes», le respondia, «que no soy muy proclive a esas cosas. ?Que cambia con que haya o no haya Dios?».
«?Cambia todo!»
Nunca habia visto discutir a Anna con tanto impetu.
«Piensa en una flor», me decia. «Una cosa es verla como una flor. Es azul o amarilla o roja o lila. Tiene petalos y sepalos, el ovario, el tallo, el pistilo. Puede vivir en los prados o enraizada en las rocas. Otra cosa es verla como la realizacion de un sueno. Alguien ha imaginado la belleza para nosotros y, para realizarla, ha creado la flor. Antes que cualquier otra cosa, una flor es un don para nuestra mirada.»
«?Quien te ha ensenado a razonar de una manera tan confusa?»
«A mi me parece muy claro», respondia, bajando la mirada.
Por la manana, mientras preparaba el desayuno, la oia cantar. Entonces, desde el bano, le gritaba: «?Apaga la radio!»
?Donde estaba mi Anna? ?Donde estaba la fragil criatura que, durante anos, habia dominado mis pensamientos? Ahora podia ocurrir que solo nos vieramos por la manana y por la noche. Durante el dia eramos dos extranos.
No teniendo que vivir ya entre vallas y tuneles, tambien yo habia empezado a tener mi vida. Acababa el trabajo y me entretenia un poco mas con mis companeros, daba un paseo al centro para beber un aperitivo. A veces volvia a casa y la mesa no estaba puesta todavia.
Un companero, un dia, me dijo: «?Por que no abres los ojos? Cuando una mujer cambia, solo hay una razon. Otra persona ha entrado en su vida. Se arregla, se maquilla, canta. ?No seras tan tonto como para creer que lo hace por las palabras de un viejo fraile?»
En el Evangelio, el diablo sube a la montana y dice a Jesus: «Todo esto sera tuyo, si me obedeces.» El diablo podria parecerse a un agente inmobiliario o a la carcoma. O a la semilla de una hierba que se mete por todas partes, al rompesacos, por ejemplo, que se posa sobre la superficie de un cuerpo y luego avanza, avanza sobre la piel como una flecha silenciosa. Nadie lo ve, nadie lo siente y el rompesacos excava su surco. Conoce perfectamente su direccion. Sube hasta el cerebro o desciende hasta el corazon. Y alli estalla.
Asi aquellas palabras fueron palabras carcoma. Yo estaba quieto y ellas aranaban cada vez mas hondo. ?Como no se me habia ocurrido antes? La amiga, el fraile, las continuas salidas… Era evidente que solo se trataba de una excusa. En todos los anos en que nuestro amor habia estado vivo, nunca sus ojos habian brillado de aquel modo.
Con el hilo de la sospecha se puede coser cualquier tipo de vestido. Asi, poco a poco, consegui reconstruir el desarrollo de los acontecimientos. Y a grabar con fuego un nombre y un rostro. ?Quien podia ser, si no el medico? En aquellos dias de miedo e incertidumbre, el habia estado muy cerca. El destino de Giulia estaba en sus manos. Hubiera podido existir negligencia, descuido en la operacion, pero todo se habia desarrollado de la mejor manera posible.
No lo habia hecho por la nina, estaba claro, sino por aumentar el flujo de admiracion. Habia visto a aquella joven madre desesperada, una presa ofrecida en bandeja de plata. Para cogerla, bastaba alargar la mano. No hay nada mejor que una mujer que necesita consuelo, ser tranquilizada. Es mas: el cerdo habia elegido a proposito aquella profesion. Las madres abatidas caian una tras otra en sus brazos. Y era evidente que tambien la enfermera, aquella Silvia, de alguna manera les hacia de Celestina. Ella era la que engatusaba a las presas. Las llevaba de paseo, les hablaba solo de el para aumentar su idolatria.
La prueba del nueve fue la llamada con los resultados. Anna habia cogido el telefono y habia marcado el numero de memoria. Se lo sabia de memoria. En cada uno de sus gestos habia familiaridad. ?Ella, que hasta tenia miedo de llamar a la lecheria de debajo de casa! ?Y que otra cosa era el fraile, sino un nombre en clave para indicar algun motel de las afueras?
Andaba por el bosque y no pensaba en otra cosa. No tenia a nadie con quien desahogarme, y asi la rabia y los pensamientos crecian desmesuradamente. Andaba y hablaba en voz alta. Si algo se me ponia a tiro, le soltaba una patada. Sobre mi cabeza, sobre mis hombros, caia una lluvia de agujas muertas. Solo la idea de la venganza me daba una especie de paz transitoria. Imaginaba todas las maneras en que podria hacerles dano. Y, al imaginarlas, sentia que me crujia el craneo. Apretaba los dientes tan fuerte como si, entre las mandibulas, tuviera un hueso. Podria contarle todo a su mujer, mandarle una carta anonima, recortando las letras de un periodico. Podria cubrir su elegante coche con frases injuriosas. Podria esperarlo en la puerta de su casa y darle una leccion.
Delante de Anna, no conseguia esconder mi turbacion. De noche, a su lado, daba vueltas y vueltas en la cama.
Una noche no pude aguantar mas. Cuando me pregunto: «?Que te pasa? ?Por que no duermes?», le respondi: «Hueles a algo que no conozco.»
Se echo a reir. Parecia una carcajada frivola. «?He cambiado de crema hidratante!»
«Podrias inventar una excusa mejor», murmure, antes de levantarme e irme a dormir al salon.
Vino a buscarme al divan. Me miraba preocupada.
«No me toques», le dije. «Me das asco.»
No dejo de tocarme.
«Saverio, ?que pasa?»
«Que has cambiado.»
«Es verdad, pero ?por que te disgusta?»
«Porque cuando una mujer cambia, solo hay una razon.»
«?Y cual es?»
«?Quieres que te lo diga a la cara?»
«Si.»
«Esta enamorada de otro.»
Anna suspiro profundamente. «Es verdad. Estoy enamorada, pero no de otra persona.»
«?Entonces de quien?»
«Estoy enamorada de la vida.»
«No digas tonterias de fotonovela.»
«No son tonterias. Es lo que siento.»
«?Oyes los pajarillos cantar?»
«No, he encontrado un sentido.»
«Pero ya tenias un sentido. Era yo. Eramos nosotros, tu familia.»
«Lo sois todavia. Lo sois mas que antes.»
De la garganta me salio una carcajada como un aullido.
«?Quien lo diria! 'Carino, esta noche llegare tarde. Carino, mira que peinado. Huele mi perfume. Mira como
