Volvi a encontrarla pocos meses antes de la licenciatura. Yo estaba en el vestibulo de la estacion cuando se me acerco y me dijo: «?Te acuerdas de mi?»
Fuimos a un bar a beber algo.
«?Y ese como es?», me pregunto, senalando hacia arriba, a la hojarasca.
«Es un almez», le respondi, «antipatico, muy antipatico».
Al ano siguiente nos casamos.
En este largo periodo, he escrito a Giulia muchas cartas. Empece hace cuatro anos, con la felicitacion de Navidad y luego la de cumpleanos. La primera vez me quede mucho rato con la pluma suspendida en el aire. ?Como debia firmar? ?Papa? ?Tu padre? ?Saverio? ?O quiza Saverio, tu papa? No terminaba de decidirme. Abri y cerre aquel sobre tantas veces que, cuando finalmente lo mande, ya estaba viejo y estropeado.
Al ano siguiente, me arme de valor y le escribi la primera carta. Elegi el papel que creia que se adaptaba a ella, a su edad. Tenia unos gatitos que corrian detras de una mariposa. En escribirla tarde mas de un mes, era como esculpir las letras en piedra. Luego, la deje sobre la mesa otro mes. Despues de mandarla, me puse a esperar la respuesta. Los dias se distinguian solo por la inquietud. ?Llegara o no llegara?
Por fin llego una carta. Pero era la mia, devuelta. Un sello violeta decia: «destinatario desconocido». Las felicitaciones las habia mandado a la misma direccion. ?Que habia pasado? Quiza les habia ocurrido algo a los abuelos. Estaban enfermos o habian muerto. O era ella la que estaba mal. No podia tranquilizarme. Vivian desde hacia generaciones en la misma casa, ?era posible que hubieran cambiado de direccion inesperadamente? O quiza habian sido los propios abuelos los que no querian que aquellas cartas acabaran en sus manos. Las volvian a echar al buzon, como se vuelve a echar al agua un pez demasiado pequeno.
Vuelve atras. Vuelve al origen.
La mayor parte del tiempo lo paso viendo la television. Veo sobre todo programas para adolescentes y me pregunto: ?cual le gustara mas? ?Sera fan de algun cantante o preferira cuidar las plantas del jardin? ?Sera la alegria de sus abuelos o una espina en su corazon?
Muchas noches sueno con ella. Estoy en las calles de una gran ciudad, Nueva York o Los Angeles. Me parece verla entre la multitud. Va andando delante de mi, la llamo, pero no me oye. Entonces la alcanzo, le toco el hombro, se vuelve y no la reconozco. «Perdone», balbuceo. Un sueno banal. El sueno banal de una persona banal.
En la epoca del hecho buscaron a mis antiguos companeros en el instituto o la universidad. Querian saber que clase de persona era yo. A algunos incluso les habia costado acordarse de mi.
«?Saverio?», repetian, como buscando algo sin importancia en el fondo de un baul, y anadian: «Ah, si, un tipo normal, completamente normal. ?Quien lo hubiera dicho?»
Intento pensar en otra cosa pero no lo consigo. El rostro que recuerdo es el que tenia con cuatro anos. Estaba perdiendo la redondez de la primera infancia, Anna le hacia dos trencitas para ir a la guarderia. Salia de casa cantando, en la mano su bolsa de plastico rosa. Es una parte de mi que sigue andando por el mundo, mirando, asombrandose. ?Conoce la verdad? ?No la conoce? No lo se y no me esta permitido saberlo. Durante muchos anos incluso he pensado en desaparecer de su vida. Durante muchos anos he pensado en matarme.
Pienso en Giulia y no en Anna. ?Por que? Porque Anna vive de nuevo conmigo.
Volvio en cierto momento y, en lugar de rechazarla, la he acogido. No ha sido facil. Ni inmediatamente. Al principio no queria verla, luego tuve miedo. Me hablaba y no podia creer lo que me decia. Me sentia inseguro, confuso. Asi que pedi una entrevista con el psicologo. Despues de verlo, incluso tenia menos claras las ideas. Pase al psiquiatra. Me dio farmacos. Se me hinchaba la lengua y ella no se iba.
«Escuchame, Saverio», decia hablando despacio, con delicadeza. Entonces yo gritaba, corria, golpeando las cuatro paredes. Era como si alguien me hubiese prendido fuego, como si dentro de mi hubiese una grabadora que se pusiera en marcha por su cuenta.
«?Tu tambien quieres matarme!», le grite una noche, despertandome en la oscuridad.
Soplaba un fuerte mistral. El alba no debia de estar lejos porque oia los pesqueros que volvian al puerto. Su voz era como un murmullo.
«No», me respondio, «quiero que empieces a vivir».
II
Las gaviotas respetan horarios regulares. Al alba, en pequenos grupos, sobrevuelan el mar en direccion a tierra. Poco antes del crepusculo, hacen el recorrido inverso. Pasan las horas de luz en algun vertedero, alimentandose de las cosas mas inmundas.
Cuando viviamos en la ciudad, las veia muchas veces pelearse por un bocado de basura. Mas que gaviotas, parecian gallinas en un gallinero. ?Donde habian ido a parar aquellas nobles criaturas que siempre habian inspirado a los poetas? Eran estupidas, avidas, sin gracia. Imposible imaginar que fueran los mismos animales majestuosos y solemnes que hacia la tarde sobrevolaban la tierra para alcanzar el mar abierto.
?Cual era la verdadera gaviota? ?La criatura candida y solitaria o el ave prepotente que se revuelca en la inmundicia?
Y si es asi con las gaviotas, que no tienen conciencia, ?como sera con nosotros?
?Como puede ser que tengamos la arrogancia de decir: si, este soy yo? ?Quien soy? No lo se, como maximo puedo saber como me muestro. Como me muestro ante mi mismo, como me muestro ante los demas.
A muchos les basta con eso. Somos figurantes, hay que conformarse.
Pero, en cierto momento, hasta una comparsa puede rebelarse. Se puede cansar de repetir todas las tardes el mismo papel, la misma reverencia, la misma ocurrencia. Asi, de improviso, alguien o algo nos sugiere desnudarnos, revolcarnos en los excrementos, decir inconvenientes.
?Quien ha hablado? ?He recibido ordenes de alguien, o me ha movido mi voluntad?
Nunca he creido en el alma, pero si en el DNA. Es invisible a nuestros ojos pero mide decenas de kilometros y dura siglos, incluso milenios, millones de anos. Bastaria esto para volver ridicula cualquier afirmacion de conocimiento.
Sin saberlo, se puede tener un tatarabuelo cortador de gargantas. Uno que no lo hacia por oficio sino por placer: en cuanto alguien no le caia bien, se le echaba encima y le abria una gran sonrisa bajo el menton. Asi el nieto lejano se afeita todos los dias y cuando ve a un peaton en un paso de cebra, frena, se detiene y lo deja pasar con un gesto de cortesia. Y cuando en la escuela hay una reunion de padres, modera las opiniones mas mordaces, con su sensatez ayuda a todos a elegir la solucion mejor.
Pero, luego, de repente, aquel gen que llevaba dormido siglos se despierta y, en vez de calmar una disputa, el nieto corta la garganta a los contendientes. Y entonces chilla de maravilla, de horror. ?Como ha sido posible? ?Quien lo hubiera dicho! Una persona tan correcta, tan amable.
La noche pasa y es larguisima. Una noche interminable como la de los enfermos. Uno llama al alba, la espera, y el alba no llega. Y entonces se pregunta, ?de donde viene ese gen? ?Era necesario para la evolucion? El homicidio dentro de la misma especie en el mundo animal es rarisimo, entre los hombres es casi la norma. Comemos, bebemos, nos reproducimos y matamos al projimo. Esta es la partitura de cualquier vida. Y entonces, pregunto, ?de donde viene? Abel era bueno y Cain no. Pero, al principio, incluso Cain parecia bueno. Araba la tierra y alimentaba a los animales, exactamente como su hermano. Y, de pronto, sucedio algo y ya no era igual. ?Por que?
Si no se puede definir el odio, ?como se puede definir el amor? Cualquier palabra se arriesga a ser patetica. Es lo unico que puedo decir. No ha habido dia, hora, minuto en que mi pensamiento no haya estado concentrado en Anna. Me despertaba y pensaba en ella. Iba en el coche y pensaba en ella. Trabajaba y pensaba en ella. Pensaba y me preguntaba: ?como puedo ayudarla, de que manera puedo hacerle la vida menos agobiante? Yo sabia que sin mi no podia arreglarselas. Su vida iluminaba la mia, dandole un sentido.
Cuando Giulia cumplio un ano, la situacion empezo a mejorar. Giulia era precoz, tenia un caracter alegre y eso, de algun modo, habia tranquilizado a su madre. Iban por la calle, con el cochecito, y todos la paraban, le decian: ?que simpatica es, que linda! Anna se sentia orgullosa de haberla traido al mundo. La angustia la devoraba todavia, pero conseguia mantenerla bajo control con las medicinas.
Y ademas yo, con los anos, habia aprendido a conocerla como un perro de carreras conoce la pista de
