una alcantarilla.

– Pero los demas me importan un comino -refunfuno el gato, y a continuacion anadio-: ?No querrian intentar sacarme de aqui?

– Claro que si -dijo la hermana de Peter Gna-, Pero si vas a volver a empezar a pelearte con el gallo, no merece la pena.

– ?Oh…! Dejare al gallo tranquilo -dijo el gato con tono de desinteres-. Ya le he dado su merecido.

Desde el interior de la porteria, el gallo emitio un cloqueo de regocijo. Felizmente, el gato no le oyo.

Peter Gna se quito el fular y se echo cuerpo a tierra en la calle.

Todo aquel bullicio habia atraido la atencion de los transeuntes… y un nutrido grupo se fue formando alrededor de la boca de la alcantarilla. En el se encontraba una peripatetica con abrigo de piel y con un vestido rosa tableado asomando por el escote. Olia furciamente bien. Con ella estaban dos soldados americanos, uno a cada lado. Al de la derecha no se le veia la mano izquierda, y al de la izquierda tampoco, pero es que este era zurdo. Tambien estaban la portera de la casa de enfrente, la famula del cafetin de enfrente, dos rufianes con sombrero flexible, otra portera y una abuela chiflada por los gatos.

– ?Es espantoso! -dijo la puta-. ?Pobre animal! No puedo ver estas cosas.

Se oculto el rostro detras de las manos. Uno de los rufianes le alargo con galanteria un periodico en el que podia leerse: «Dresde reducido a anicos; por lo menos ciento veinte mil muertos».

– Los hombres -dijo la anciana chiflada por los gatos al leer el titular- no importan, no me importan nada. Pero no puedo ver sufrir a un animal.

– ?Un animal! -protesto el gato-. ?Lo dira por usted…!

Pero por el momento solo Peter Gna, su hermana y los americanos podian entenderle, pues hacia gala de un fuerte acento ingles que tenia asqueados a los americanos.

– The shit with this limey cat! -dijo el mas grande de los dos-. What about a drink somewhere…?

– Si, querido mio -dijo la puta-, Claro que vamos a sacarlo de ahi.

– Me parece que no -dijo Peter Gna volviendo a ponerse de pie-. Mi fular es demasiado corto y no puede agarrarse a el.

– ?Es espantoso! -gimio el concierto de voces apiadadas.

– ?Cierren el pico! -mascullo el gato-. Dejenle que piense.

– ?Nadie tiene un bramante? -pregunto la hermana de Peter Gna.

Encontraron un bramante, pero, a todas luces, el gato no podia agarrarse a el.

– No funciona -dijo el gato-. Se me escurre entre las garras, lo que resulta muy desagradable. Si estuviera aqui el cerdo del gallo, le restregaria las napias por esta guarreria. Este agujero huele a ratas de una manera asquerosa.

– Pobre pequenin -dijo la famula de enfrente-. Maulla de una forma que me desgarra el alma. Estas cosas me conmueven.

– Conmueven mas que un bebe -observo la puta-. Es demasiado atroz. Me voy.

– To hell with that cat -dijo el segundo americano-. Where can we sip some cognac?

– ?Ya has bebido demasiado conac! -trono la chica-. Vosotros tambien sois terribles… Vamos, no quiero oir a ese gato…

– ?Oh…! -protesto la criada-. ?Bien podria ayudar un poco al senor y la senora…!

– ?Ese seria mi mayor deseo! -dijo la puta deshaciendose en lagrimas.

– ?Por que no cierran el pico de una vez ahi arriba? -repitio el gato-. Y, ademas, dense prisa… Me estoy constipando…

Un hombre cruzo la calle. Iba con la cabeza descubierta, sin corbata y en zapatillas. Estaba fumando un cigarro antes de acostarse.

– ?Que ocurre, senora Choriza? -le pregunto a la que tenia aspecto de portera.

– Un pobre gato al que algun gamberro ha debido meter en la alcantarilla -interfirio la anciana de los gatos-. ?Hay tanto gamberro…! Los debian tener metidos a todos en correccionales hasta que cumplieran los veintiun anos.

– A los gallos es a quienes deberian meter -sugirio el gato-. Los gamberros se pasan el dia entero chillando so pretexto de que probablemente el sol va a levantarse…

– Volvere a subir a mi casa -dijo el hombre-. Tengo algo que servira para sacarlo de ahi. Esperen un minuto.

– Espero que no sea una broma -dijo el gato-. Empiezo a darme cuenta de por que el agua no vuelve a salir nunca de las alcantarillas. Es facil entrar, pero la maniobra inversa resulta un tanto delicada.

– No veo que se pueda hacer -dijo Peter Gna-. Esta muy mal situado, es casi inaccesible.

– De sobra lo se -dijo el gato-. Si no fuera asi, saldria por mis propios medios.

Otro americano se aproximo. Este caminaba derecho. Peter Gna le explico la cosa.

– Can I help you? -dijo el americano.

– Lend me your flash-light, please -dijo Peter Gna.

– Oh! Yeah! -dijo el americano, y le paso una linterna.

Peter Gna volvio a ponerse cuerpo a tierra y esta vez consiguio entrever un poco al gato. Este exclamo:

– ?Hagame llegar ese aparatito! Parece que funciona. Es de un yanqui, ?verdad?

– Si -dijo Peter Gna-, Mira, voy a utilizar mi chaqueton canadiense. Intenta agarrarte a el.

Se quito el chaqueton y lo paso por la boca de la alcantarilla sujetandolo por una manga. Los reunidos empezaban a entender al gato. Se iban haciendo a su acento.

– Un poquito mas -dijo el gato.

Y a continuacion salto para aferrarse a la prenda. Pudo oirse, en idioma gatuno esta vez, un espantoso taco. El chaqueton se le escapo a Peter Gna y desaparecio por la alcantarilla.

– ?Todo bien? -pregunto Peter Gna inquieto.

– ?Por todos los demonios! -dijo el gato-. Acabo de golpearme el craneo contra algo que no habia visto. ?Lene…! ?Siento como punzadas!

– ?Y mi chaqueton? -dijo Peter.

– I'll give you my pants -dijo el americano, y comenzo a despelotarse para colaborar en el salvamento.

La hermana de Peter Gna le detuvo.

– It's impossible with the coat -dijo-. Won't be better with your pants.

– Oh! Yeah! -dijo el americano, y empezo a abrocharse los pantalones otra vez.

– ?Que hace? -dijo la puta-. ?Es negro…! No le dejen despelotarse en la calle. ?Que cochino!

Imprecisas individualidades continuaban uniendose al pequeno grupo. La boca de la alcantarilla adquiria, bajo el resplandor de la linterna, un aspecto muy extrano. El gato despotricaba y el eco de sus imprecaciones llegaba curiosamente amplificado a los oidos de los recien llegados.

– Me gustaria recuperar mi chaqueton -dijo Peter Gna.

El hombre en zapatillas se sirvio de los codos para abrirse paso. Llevaba un largo mango de escoba.

– ?Ah! -dijo Peter Gna-, Tal vez eso funcione.

Pero al verse ante la entrada de la alcantarilla, el palo se puso tieso, y el saliente formado por la boveda impidio su introduccion.

– Seria mejor buscar la tapa de la alcantarilla y desempotrarla -sugirio la hermana de Peter Gna.

Tradujo al americano su proposicion.

– Oh! Yeah! -dijo este.

Y al instante se puso a buscar la tapa. Cuando la encontro, paso la mano por la abertura rectangular, tiro, resbalo, solto presa y se escono contra el muro de la casa mas cercana.

– Ocupense de el -ordeno Peter Gna a dos mujeres de la multitud.

Estas levantaron al americano y se lo llevaron a su casa para cerciorarse del contenido de los bolsillos de su marinera. Encontraron, en concreto, una pastillita de jabon Lux y una gran tableta de chocolate relleno O'Henry. A cambio, el les paso una buena blenorragia que debia a una encantadora rubia a la que habia encontrado dos dias antes en Pigalle.

El hombre del palo se golpeo la cabeza con la palma de la mano y dijo:

– ?Eurekato! -y volvio a subir a su casa.

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