– Se esta burlando de mi -dijo el gato-. Escuchen ahi arriba: si no se dan un poco mas de prisa, me las piro. Ya encontrare una salida.
– ?Y si se pone a llover? -dijo la hermana de Peter Gna-. Te ahogarias.
– No llovera -afirmo el gato.
– Bueno, pero te encontraras con ratas.
– Me da igual.
– Esta bien, largate -dijo Peter Gna-. Pero considera que las hay que son mas grandes que tu. Y son repugnantes. ?Ah! ?Y no te mees sobre mi chaqueton!
– Si son tan asquerosas -dijo el gato-, la cosa cambia. En cualquier caso, la verdad es que apestan. Venga, ahora sin bromas, dejen de pisar huevos ahi arriba. Y usted no se preocupe por su chaqueton. No lo pierdo de vista.
Se estaba acobardando a oidos oidas. El hombre volvio a aparecer. Llevaba, atada al extremo de una larga cuerda, una bolsa de la compra.
– ?Maravilloso! -dijo Peter Gna-. Con toda seguridad se podra agarrar a eso.
– ?De que se trata? -pregunto el gato.
– Ahi lo tienes -dijo Peter Gna lanzandoselo.
– ?Ah, esto esta mejor! -aprobo el gato-. No empiece a tirar todavia. Voy a coger el chaqueton.
Segundos mas tarde la bolsa reaparecia. El gato se habia instalado comodamente en su interior.
– ?Por fin! -exclamo nada mas salir de la bolsa-. En cuanto al chaqueton, arregleselas. Busque un anzuelo o cualquier otra cosa. Pesaba demasiado.
– ?Pedazo de estiercol! -gruno Peter Gna.
Un clamor de satisfaccion acogio al gato a su salida de la bolsa. Se lo pasaron de mano en mano.
– ?Que gato tan bonito! ?Pobrecillo! Esta lleno de lodo…
Olia horriblemente mal.
– Limpienle con esto -dijo la puta alargando su fular de seda azul lavanda.
– Se va a estropear -dijo la hermana de Peter Gna.
– ?Oh, no importa! -dijo la puta en un arranque de generosidad-. No es mio.
El gato repartia apretones de mano a su alrededor, y la multitud empezaba a dispersarse.
– ?Que pasa? -dijo el gato viendo que todo el mundo se iba-. ?Ahora que he salido ya no resulto interesante…? A ver, ?donde esta el gallo?
– No te pongas chulo -dijo Peter Gna-. Vente a tomar un trago y no pienses mas en el gallo.
Permanecian alrededor del gato el hombre de las zapatillas, Peter Gna, su hermana, la puta y los dos americanos.
– Si, vamos todos juntos a echar un trago -dijo la puta-. A la salud del gato.
– No es desagradable la moza -dijo este-. ?Pero que pinta tiene…! Bueno, en el fondo, de buena gana me acostaba con ella esta noche.
– Tranquilidad -dijo la hermana de Peter Gna.
La puta sacudio a sus dos acompanantes.
– ?Venid! ?Beber…! ?Conac! -enuncio con gran esfuerzo.
– Yeah!… Cognac! -respondieron los dos hombres espabilandose al mismo tiempo.
Peter Gna marchaba en cabeza llevando al gato, y los demas le seguian. Habia un cafetin todavia abierto en la calle Richer.
– ?Siete conacs! -pidio la puta-. La ronda es mia.
– ?Linda y simpatica sacaperras! -dijo el gato con admiracion-, ?Un poco de valeriana en el mio, camarero!
El camarero les sirvio, y todos brindaron alegremente.
– Este pobre gato ha debido acatarrarse -dijo la puta-. ?Y si le dieramos un Viandox?
Al oir tal cosa, el gato estuvo a punto de ahogarse, y escupio conac en todas direcciones.
– ?Por quien me toma? -pregunto a Peter Gna-. ?Soy un gato, si o no?
A la luz de los tubos de vapor de mercurio del techo, podia verse ahora el tipo de gato que era: un terrible gato gordo, con los ojos amarillos y bigotes a lo Guillermo II. Sus orejas llenas de mordiscos probaban su total virilidad, y una gran cicatriz blanca, desprovista de pelos, coquetamente explotada mediante una orla violeta, le atravesaba el lomo.
– What's that? -pregunto un americano, poniendo el dedo en el lugar-. ?Herido, senor?
– Yep! -respondio el gato-. F.F.I…
Pronuncio «Ef. Ef. Ai», como debe ser.
– Fine -dijo el otro americano estrechandole vigorosamente la mano-. What about another drink?
– Okey doke! -dijo el gato-. Got a butt?
El americano le alcanzo su cajetilla de cigarrillos, sin mostrar rencor por el horrible acento ingles del gato, que creia serle agradable sacando a relucir su argot yanqui. El gato cogio la toba mas larga y la prendio con el encendedor de Gna. Los demas tiraron tambien de cigarrillo.
– Cuentanos lo de tu herida -dijo la puta.
Peter Gna acababa de encontrar un anzuelo en su vaso, y al instante salio a la repesca del chaqueton.
El gato se sonrojo y bajo la cabeza.
– No me gusta hablar de mi mismo -dijo-. Que me pongan otro conac.
– Te va a sentar mal -dijo la hermana de Peter Gna.
– ?Que va! -protesto el gato-. Tengo las tripas blindadas. Verdadero mondongo de gato. Y, ademas, despues de esa alcantarilla… ?Aggg! ?Como olia a ratas…!
Se atizo de un trago el conac.
– ?Lene…! ?Que tragaderas! -dijo el hombre de las zapatillas con tono admirativo.
– El proximo, en un vaso de naranjada -especifico el gato.
El segundo americano se separo del grupo y se sento en el alzapie del cafe. Puso la cabeza entre las manos y comenzo a vomitar sobre sus propios pies.
– Ocurrio -dijo el gato- en abril del 44. Venia yo de Lyon, donde habia conectado con el gato de Leon Plouc, que tambien estaba en la Resistencia. Un gato de altura, por otra parte, que despues fue detenido por la Gestapo gatuna y deportado a Buchenkateze.
– ?Espantoso! -dijo la puta.
– No me siento inquieto por el -dijo el gato-. Se las arreglara… Una vez que nos separamos, regrese a Paris y, en el tren, tuve la desgracia de encontrar a cierta gata… ?La zorra…! ?La cochina…!
– Deberias cuidar tu vocabulario -dijo severamente la hermana de Peter Gna.
– ?Perdon! -dijo el gato. Y se atizo un gran trago de conac.
Sus ojos se encendieron como dos bombillas y su mostacho se erizo.
– Tuvimos que pasar una noche en el tren -dijo, estirandose con complacencia-. ?Dios mio! ?Como movia los rinones! ?Hip…! -concluyo, pues le dio hipo.
– ?Y que? -pregunto la puta.
– Que eso es todo -dijo el gato con falsa modestia.
– Pero ?y la herida? -pregunto la hermana de Peter Gna.
– El dueno de la gata tenia los zapatos claveteados -dijo el gato-, y aunque me apunto al pompis, fallo el objetivo. ?Hip…!
– ?Eso es todo? -pregunto la puta decepcionada.
– ?Que? Le hubiera gustado que me reventara, ?eh? -sonrio el gato con sarcasmo-, ?Vaya puta mentalidad tiene usted…! A proposito, ?no va nunca por el Pax-Vobiscum?
Se trataba de un hotel del barrio. Para decirlo todo, de un hotel de paso.
– Si -respondio sin disimulos la puta.
– La doncella es muy amiga mia -dijo el gato-. ?La cantidad de desperdicios que me guarda…!
– ?Ah! -dijo la puta-. ?Germaine?
– Si -dijo el gato-. Ger… ?hip!… maine…
Se acabo el vaso de un trago.
– Me podria echar al coleto a una tricolor -dijo.
