El director del grupo palidecio.
– Muchachos -susurro a sus acolitos, que se estaban desternillando de risa-. Creo que tendre que pedir suplemento incluso para los que me bailan…
A Patrik Vernon se le estrangulo la carcajada dentro del saxofon, que emitio un sonido muy curioso.
Situado en las proximidades del estrado, el extra los contemplaba con envidia.
– Les van a dedicar un buen plano -le dijo al director de la orquesta.
– Esto me recuerda mi juventud -dijo el director-. Cuando tenia quince anos, yo tambien me meneaba a lo loco… Pero entonces me divertia.
– Hace seis anos, en los Establecimientos Dupompier, de los que era auxiliar administrativo -dijo el extra-, dieron un baile…
– ?Oh! -dijo el director de la orquesta-. Eso es demasiado reciente. Yo le hablo de hace diez. Pero, en cualquier caso, esa tia podria, y con mucho, ser mi madre, o mas bien la hermana mayor de mi madre.
– Lo que no deja de llamarse una tia -dijo el maquillador, que llegaba para dar un retoque…
– Digame -le sugirio el director de la orquesta a De Margouillat para cambiar a una conversacion con menos precisiones-. ?Podria dejarnos escuchar el play-back…? Como sabe, todavia no lo hemos oido…
– Les sobrara tiempo de oirlo de aqui a que acabemos -aseguro De Margouillat-, Bueno, ponga el play-back - ordeno a continuacion al operador, sentado en un rincon cerca del mecanismo antediluviano que se manejaba a golpes de martillo neumatico.
Se dejo entonces oir una melodia muy especial, y la voz de un cantante asmatico bramo por el altavoz la capciosa letra que sigue, de la que no se podia entender mas que el inicio: Ahora les vendra muy bien el
– ?Ah, muy bien! ?Con que se trata de eso? -refunfuno Patrick.
– Intenta coger la armonia, Mercaptan -sugirio el director de la orquesta.
– Lo estoy intentando -dijo Mercaptan, y tras su intento, rapidamente coronado por el exito, se pavoneo a partir de ese mismo instante con un insoportable endiosamiento.
– Otra vez, por favor -solicito una vez terminado el fragmento…
Y todos se pusieron a tocar al mismo tiempo que el play-back. Vejado, este se detuvo en seco, pero ya era demasiado tarde, pues el fragmento habia vuelto a acabar.
El extra habia aprovechado la musica para invitar a bailar a una encantadora rubia cuyos erizados cabellos, enmarcando un rostro terso y lozano, le daban el aspecto de una pastora del 17, el distrito elegante por excelencia.
– Resulta divertido -le dijo, decidiendose por un modo clasico de entrar en materia-, contar con una orquesta a la disposicion de uno.
– Si, resulta muy divertido -aprobo ella.
Feliz por este exito, el extra continuo:
– Verdaderamente, este oficio tiene sus lados buenos…
– ?La profesion de musico? -pregunto la joven.
– No, la de extra…
– No se que decirle -contesto ella-. Aqui resulta chistosa, ?pero es igual en todas partes?
– Me falta experiencia -confeso el extra-. Es la primera vez que ruedo. Hace seis anos era auxiliar administrativo de los Establecimientos Dupompier, y me dedicaba a atiborrar clasificadores de documentos durante toda la jornada… Como acababa de salir del Liceo, la cosa supuso para mi un gran cambio…
– Entonces ha estudiado usted a los poetas -dijo ella…
– Esto… si… -respondio el un tanto desconcertado-. Entre otros…
– Yo soy poetisa… -dijo la joven sonrojandose-. Mis padres no eran de aqui… Mi padre es noruego.
– Despues de dejar los Establecimientos Dupompier, al cabo de seis meses -prosiguio animosamente el extra…
– Puedo recitarle uno de mis poemas… -le propuso ella, al tiempo que una ondulacion radiante la recorria por completo.
Sus ojos eran de delicada porcelana. El extra retuvo que se trataba de una mariposa haciendo el amor con el viento… y de ello dedujo una idea transversal de la metafisica.
– Es muy hermoso ser poeta -dijo-. Pero, por el momento, me siento muy feliz de ser extra. ?Usted no?
– No -respondio ella-. Me parece un oficio asqueroso y desprovisto de misterio… Para un hombre tal vez sea diferente… Por mi parte, solamente me gusta la poesia…
– Al dejar los Establecimientos Dupompier… -sugirio el extra con esperanza.
– Perdone -dijo ella-. Creo que me estan haciendo senas.
Patrick Vernon la estaba llamando, en efecto…
Irritado, el extra volvio a su rincon y se sento a una mesa en espera de que le llegase su turno de situarse delante del objetivo. A partir de aquel momento se proponia presentarse como un rico aficionado que persiguiese por propia voluntad experiencias audaces en ambientes dudosos. Y escupio al aire con insolencia para darse animos.
– ?Todo el mundo al plato! -ordeno Moreuil-. Vamos a rodar.
Los proyectores que estaban encendidos se apagaron de repente. Los maquinistas acababan de arrojarles cubos de agua encima.
– ?Nos declaramos en huelga! -dijeron con aire un tanto incomodo.
– ?Perfecto! -aprobo, furioso, Joseph de Margouillat-. A eso es a lo que se le llama trabajar, probablemente.
Todo el mundo se reunio detras del decorado.
Uno de los operadores, un joven de mono azul, tomo la palabra y volvio a escupirla en los terminos que siguen:
– ?Cantaradas! -dijo-. Como consecuencia de la advertencia que en su momento hicimos, en razon de que nuestra demanda tendente a la revalorizacion de los insuficientes salarios no fue tomada en consideracion, os recuerdo que hemos decidido, de acuerdo con el sindicato, una huelga de corta duracion para protestar contra la endeblez de nuestros actuales salarios. No es con treinta francos a la hora como en la actualidad se le puede hacer frente al encarecimiento de la vida, y por ello nos reunimos para pedirle al productor que tuviese en cuenta nuestro movimiento reivindicativo, a fin de que se nos permitiese vivir en condiciones decentes. Hacemos un trabajo que resulta duro, y desde hace seis meses los salarios de los operadores no han sido aumentados, mientras que, para poner un ejemplo, en otros gremios, como el de los marca-muescas de culatas o el de los fabricantes de falsa moneda, los salarios han pasado, como consecuencia de movimientos reivindicativos emprendidos, como el nuestro, de acuerdo con el sindicato, desde un minimo de dieciseis francos hasta llegar, en los casos mas favorables, a los sesenta y tres francos la hora. No es mucho lo que nosotros pedimos, pero pensamos que ha llegado el momento de la protesta, y si esta huelga de una hora, que no es mas que un movimiento simbolico, no resulta suficiente, tenemos previstas, de acuerdo con el sindicato, huelgas de duracion mas importante, pues estamos decididos, en definitiva, a llegar hasta el final en nuestro movimiento reivindicativo.
Durante este tiempo, los demas operadores adoptaron, de igual modo, las adecuadas poses reivindicativas. Por su parte, una extra se dejaba violar en un rincon, rosas y claveles caian formando lluvia desde la vidriera, y un gran triton anaranjado expiro proyectando hacecillos de gladiolos por los recovecos mas ignorados del decorado.
El extra no tenia mas que muy vagas nociones de sociologia y, en consecuencia, se intereso vivamente por el debate, pensando obtener de el algun provecho para su formacion general.
El productor, un enorme individuo sin chaqueta y cuyo cinturon parecia mantenerse alrededor de su vientre por un efecto de autoinduccion que resultaba inexplicable si se tenia en cuenta la temperatura, respondio en los terminos que siguen, mientras que un aura de color caca de oca envolvia su espaciosa persona, sin razon aparente:
– En resumidas cuentas, ?que es lo que quieren?
– Queremos cuarenta francos por hora.
– ?Muy bien! De acuerdo, los tendran. Si es que estos senores estan conformes.
