– Hay que tener mucho cuidado de volver a adoptar las mismas posiciones -subrayo Moreuil.

Se le entrego, pues, a Patrick un lote de postales adecuadas, y un operador se las arranco de las manos cuando hubo alcanzado el angulo deseado.

– ?Camara! -ordeno De Margouillat.

El ambiente de este ultimo dia resultaba particularmente febril. Las ordenes se sucedian, y se filmaba a una velocidad infernal.

La camara se inflamo, debido a ello, y como consecuencia resulto un incendio encantador cuando se puso el extintor en marcha, aunque nadie sintio animadversion por el mayor, porque nadie le habia visto hacerlo.

Medio ahogado, el extra salio del plato y dio un traspie en el humo. Corrio y llego a la altura de un camerino en el que Sortex, cubierto con un soberbio albornoz escarlata, hacia tiempo fumando un cigarrillo.

Se atrevio a dirigirle la palabra:

– Senor Sortex…

– ?Que ocurre, amigo mio?

– ?Usted tambien empezo trabajando en la figuracion antes de llegar a primera figura?

– ?Que va! De sobra lo sabes. Yo era cantante. Esta es mi primera pelicula. Aburrida esta profesion, incluso para mi, ?sabes? O sea que, en cuanto a ti, comprendo que estes hasta el gorro. Deberias probar en la cancion. Estoy seguro de que tienes buena voz… pero hay que trabajar mucho.

– En el Liceo -dijo el extra-, yo cantaba un poco.

– ?Ah, si…? Eso esta muy bien. Sigue, sigue adelante, no te desanimes… Y ahora excusame, debo ir a rodar.

Tiro la colilla y se alejo por el pasillo.

El extra erro en la direccion del plato y fue a tropezar con el cuerpo del mayor. Este, despertado ya a medias por el reciente paso de Sortex, se froto los ojos, se sento y se rodeo las rodillas con los brazos, mientras el extra se colocaba a su lado.

– Hay un incendio -dijo este ultimo.

– ?Muy bien hecho! -dijo el mayor.

– Acabaremos esta noche -anadio el extra-. Manana ya no volveremos.

El mayor no respondio, pero hizo un ruido terrible tirando del parpado de su ojo de vidrio y dejandolo volver despues a su posicion, como se hace con una liga sobre la pantorrilla.

– Cuando -dijo el extra con firmeza-, despues de dejar el Liceo, entre en los Establecimientos Dupompier como auxiliar administrativo, hace ya seis anos de eso, no permaneci mucho tiempo en ellos. Despues estuve empleado en el despacho de un agente de cambio, y despues fui recadero de una tienda de ultramarinos. Mas tarde trabaje durante un tiempo como representante…

– ?Estaba usted destinado a la escena! -constato el mayor.

– No -dijo el extra-. Cepillos y betun. Eso me permitio ir tirando un ano. A continuacion encontre un empleo en el establecimiento de un sastre, que me prometio ensenarme el oficio. Pero era asqueroso. Ocho dias despues tuve que irme y entre a cuidar perros en una perrera…

– ?Cual es su opinion sobre los leghor? -pregunto el mayor.

– ?Como…? -dijo el extra.

– No importa -aseguro el mayor-. Continue.

– Despues de la perrera -dijo el extra-, segui unos cursos nocturnos. Durante el dia fregaba vasos en un restaurante. Y algo mas adelante, incluso, me vi beneficiado por una pequena herencia.

– ?Yo tambien! -dijo el mayor-. Tengo que ir a Bayonne para cobrarla. Menudo toston.

– Pues yo me la gaste toda -concluyo el extra-. Y despues me he movido por ahi y he conseguido encontrar este trabajo de figuracion. Me siento -continuo con tono sombrio- extremadamente feliz de ser extra.

– No creo -dijo el mayor-, a menos que se sea un consumado cretino y un bruto sin educacion, que se pueda encontrar oficio mas idiota, mas estupido y mas irracional, en fin y para decirlo todo, que el oficio de extra.

– No deberia usted decir eso -dijo, traspasado, el extra. A continuacion, con un rescoldo de esperanza, anadio-: Ademas, es su oficio, ?no es asi?

– ?El mio? -dijo el mayor-. ?Yo? ?El mayor?

Y estallo en una carcajada diabolica.

– Ademas, ha de saber -termino diciendo- que tengo un ojo de cristal, y que, por lo tanto, no he oido ni una sola palabra de cuanto me acaba de decir.

Se puso en pie, se sacudio el polvo de las nalgas, y se dirigio hacia la salida.

El extra se quedo solo. Dio algunos pasos por el corredor.

El sabado, y ante el espejo grande, el bateria bailaba el minue levantandose las perneras de los pantalones y ensenando los calcetines, y Beatrice le ensenaba movimientos de baile clasico en la barra.

El extra, que seguia dando unos pasos todavia, llego a encontrarse junto a un monton de cascotes procedentes de la demolicion del decorado anterior. Entonces, se hizo con un clavo grande y herrumbroso y se lo trago, muriendo de esta manera en el veintidos ano de su vida.

BORIS VIAN

Nacio en Ville d'Avray (Francia) en 1920. A los doce anos creo con sus hermanos su primera orquesta. Hacia 1938 empezo a apasionarse por el jazz e inicio estudios de trompeta. Se licencio en ingenieria en 1943. Al termino de la Segunda Guerra Mundial, colaboro en las revistas Temps Modernes, Combat y Jazz Hot. Tras el exito de Escupire sobre vuestra tumba, abandono su profesion de ingeniero para dedicarse a escribir, ademas de a otros muchos oficios: critico musical, traductor, cantante, autor de canciones y director artistico de dos companias discograficas. Fallecio en 1959, en Paris.

***
,

* Titulo original: Les fourmis.

* Titulo original: Les bons eleves.

* Titulo original: Le voyage a Khonostrov.

* Titulo original: L'ecrevisse.

* Titulo original: Le plombier.

* Titulo original: La route deserte.

* Titulo original: Les poissons morts.

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