Se volvio hacia sus asociados, momento en el que se encendio un fuego de bengala, que los ilumino con tonalidades purpureas.
– ?Conformes! -respondieron los asociados.
El orador del campo contrario parecio contrariarse al ver que la discusion terminaba tan rapidamente, pero comprendio la necesidad de improvisar algunas palabras de agradecimiento.
– Muy bien -dijo-. Creo que, en nombre de mis camaradas, debemos, por supuesto, agradecerselo, simplemente que consideramos lamentable que no hayamos obtenido satisfaccion antes. Me asombra, dado que estan de acuerdo, que no respondiesen en tal sentido a las reivindicaciones que les debieron ser transmitidas por el sindicato, y en las que no se pedia mas que lo que ustedes acaban de conceder…
– No hemos tenido hasta ahora -dijo el productor, arropandose en el gesto de generosidad que acababa de suscitar y que seguia planeando por encima de su cabeza como un simbolo metafisico, pero sin meter bulla - conocimiento de ninguna reivindicacion de ese genero.
– En tal caso -prosiguio el operador-, ire a informarme al sindicato, y creo que no hay otra alternativa que volver al trabajo.
– Eso pienso yo tambien -dijo el director de escena.
Este, sin duda alguna, comia asimismo lo que le apetecia cada dia, pero hay que reconocer que estaba menos grueso que el productor. Asi que la masa se disgrego y volvio al plato con una lentitud tentacular, y ello debido a los diversos oficios que la integraban.
El extra se acerco a Doddy. Este se retorcia las manos de desesperacion, asemejandose asi a Mounet-Sully en su bano.
– Ha quedado muy elegante por parte del productor -dijo el extra-. Cuando en los Establecimientos Dupompier me pusieron de patitas en la calle, hace ahora cinco anos y medio, y ello a causa de…
– ?Calzonazos! -se lamentaba Doddy-, ?Menuda panda de calzonazos!
– ?Que pasa? -pregunto el extra-. ?No le parece que la cosa ha quedado muy elegante?
– ?Por Dios, no! -dijo Doddy-. El ha sido quien se ha quedado con ellos… ?Los otros no debian haber aceptado antes de haber informado al sindicato…! De este modo, todo queda como una medida excepcional, y una vez terminada la pelicula, volveran a los salarios antiguos…
– ?Ah! -dijo el extra.
– Resulta lamentable -dijo Doddy-. ?Permitir que se queden con uno de esa manera…! Tengo que hablarles…
– Pues yo cometi errores de clasificacion -dijo el extra-, y me pusieron de patitas en la calle. Pero despues de haber visto todo esto, pienso que mas vale ser extra que maquinista…
– ?Que va! -dijo Doddy-, El ser extra no lleva a ningun lado… Bueno, habra que tratar de aconsejar a estos tipos e impedirles que cometan tonterias semejantes.
– ?Ah, si? ?Eso piensa? -murmuro, impresionado, el extra.
En el plato, los operadores secaban ya los proyectores todavia humedos e intentaban volver a encenderlos frotando los carbones entre si y dandoles vuelta. Uno de ellos se electrocuto al rotar demasiado rapido sus carbones, y sus gritos llenaron el ambiente, por lo que se le echo tierra encima a toda velocidad, y se clavo una cruz en el lugar a fin de poder volver a encontrarlo al dia siguiente.
Constatando que las cosas no estarian preparadas antes de una hora por lo menos, el director de la orquesta efectuo el adecuado movimiento de reptacion e invito a Beatrice a que tomase un trago con el en un bar.
En el corredor de los camerinos se cruzaron con Mercaptan. Con una notable indiscrecion, este dio media vuelta y les acompano, con lo que, evidentemente, el director se sintio burlado.
El extra se acerco a los musicos que habian quedado sentados en las correspondientes sillas, cada cual provisto de su saxofon en bandolera.
– ?Volveran a tocar en cuanto todo este dispuesto? -les pregunto.
– Digamos que pondremos cara de hacerlo -respondio Hubert de Vertille, el bajito de pelo rizado y con gafas, con cuello ingles y una dignidad sublime.
– ?Usted no toca nada de nada? -pregunto el extra.
– Me limito a figurar.
– ?No es verdad que resulta un oficio bastante agradable?
– A decir verdad, soy alumno de la Facultad de Ciencias Politicas, y es la primera vez que caigo por un Estudio -dijo Hubert.
– Pues yo, antes de venir por aqui -dijo el extra-, me contrate en el despacho de un agente de cambio al dejar los Establecimientos Dupompier, donde habia trabajado como auxiliar administrativo. Y es que, en estos, me pusieron de patitas en la calle al cabo de seis meses, como consecuencia de un error en la clasificacion de documentos. Claro que fue un pretexto, todo hay que decirlo. En la oficina del agente de cambio…
Perdido el aliento, se detuvo, pues era la primera vez que se le dejaba hablar durante largo rato sin interrumpirle.
– Es una profesion idiota -dijo Hubert-. Pero nosotros, los musicos, estamos un poco mejor pagados, y despues de todo, en visperas de vacaciones, no viene nada mal.
– Yo ganaba todavia menos copiando escrituras -dijo el extra.
– Me imagino que una vez que sea agregado de Embajada -dijo Hubert-, no tendre que volver a preocuparme por estos temas. Por otro lado, mis padres no consienten que me falte dinero, pero un pequeno suplemento nunca es ingrato de aceptar. Claro que tengo que tener cuidado de quitarme las gafas, pues si llegaran a reconocerme en la pantalla, se organizaria el drama. Si, si mis padres supieran que estoy haciendo figuracion, hasta se pondrian enfermos. En determinado mundo, no se puede uno permitir cosas como esta.
Destrozado, el extra se callo.
X
– Resulta muy divertida -dijo Patrick-. Su padre es noruego, y ella, poetisa.
– Lo que tiene mas bonito -dijo el director de la orquesta- es su apariencia general.
– Si, es transparente… Resulta bastante curioso, pero da esa impresion.
– ?Te ha recitado versos suyos?
– Si. El ultimo trata de la historia de una mariposilla que hace el amor con el viento…
– ?Encantador! -dijo el director de la orquesta-. ?Y en verso libre?
– Si…
– ?Vaya! Eso esta peor…
Y es que los versos libres tienen que ser verdaderamente buenos, cosa que no esta al alcance de todo el mundo.
– ?Seguiran necesitandonos el lunes? -se pregunto Patrick en voz alta.
– Espero que no -dijo el director-. Tengo que ir a mi oficina. Voy a acabar consiguiendo que me den con la puerta en las narices…
– Deberias hablar con ellos -observo Doddy-. En principio, Coco nos habia dicho que dos dias solamente.
– Y con el lunes seran cuatro.
– En cualquier caso, deberias reclamar un suplemento -dijo Doddy-. Si estuvieramos tocando en una boite, tendriamos menos horas de planton, y nos pagarian mejor.
– ?Y no volveriamos a tocar nunca mas!
De Margouillat acababa de terminar un importante plano de las cuatro figuras principales sentadas a su mesa. Estas permanecieron inmoviles durante algunos segundos, y el fotografo saco tres cliches. A continuacion, los operadores se afanaron en torno a los aparatos, preparando un nuevo plano.
El director de la orquesta se armo de todo su coraje y se acerco al de escena.
– Perdon, senor -le dijo-, ?Tenemos aun muchas escenas?
– ?Claro que si! -dijo De Margouillat-. Por lo menos dos. Ustedes tienen que aparecer cuando Kiki canta en la gruta, y tambien durante el baile del swing de Robert y de Giselle…
– Lo digo porque probablemente va a resultarme dificil contar con todos mis musicos el lunes -dijo el director
