que las otras dos primeras figuras, Sortex y Kiki Jacquot, estaban ya acomodadas.

Se reconocieron entre si a ojos vista, y Descartes esbozo un gesto de retroceso.

– ?Vaya! -exclamo, y los demas tambien intercambiaron otros dos lugares comunes sin trascendencia.

– Veo que los senores ya se conocian -intervino el maitre con una sonrisa diabolica-. Tanto mejor, porque hay que tener mucho cuidado con los cangrejos… Si, hubiera sido una pena.

– ?Muy bien! -interrumpio De Margouillat-. Aunque tendras que echarte un poco a la derecha para que quedes por completo en el campo de accion, Robert -sugirio a Montlhery-. Continuad…

La profundidad de todas estas replicas hechizo hasta tal punto los oidos del director de la orquesta, que se fue a la parte de atras del decorado para meditarlas mejor. Alli volvio a encontrar a Doddy, quien ya estaba bien.

– ?Crees que manana habremos terminado? -le pregunto.

– ?Es una soberana idiotez! -respondio Doddy-. ?Conque manana? Seguro que no. Las operadoras van a hacer huelga durante una hora. En opinion de Coco Podrido, el lunes seguiremos todavia aqui.

– ?Pero eso es una faena! -dijo el director-. El lunes tengo que estar otra vez en la oficina. Y en cualquier caso, por seiscientos del ala diarios, no se puede estar dedicandose a este oficio eternamente. ?Que es lo que se creen?

– ?De verdad trabaja usted en una oficina? -dijo el extra.

– ?Claro que si! -dijo el director de la orquesta-. Manana plantearemos seriamente el asunto al director de produccion.

– E intentaremos que nos concedan un complemento -dijo Doddy-. Porque la verdad es que nos contrataron para hacer figuracion, y nos estan obligando a tocar continuamente.

– ?Desde luego, cara no te falta a la hora de protestar! -dijo el director-. Si no fuera asi, ?que hariamos? Nos aburririamos como ostras.

– Digame -pregunto una morenita de mirada sobrecogedora-. ?Volveran a tocar pronto?

– ?Se esta burlando de nosotros? -le replico el director.

– ?Oh! ?Pero que dice? -exclamo ella sin conviccion alguna-. Lo que pasa es que me apetece bailar swing.

Y se puso a canturrear algunos compases de una melodia de moda, por lo que los otros estimaron muy poco tiempo que tocar resultaria menos peligroso. Asi, regresaron al camerino 18 y dieron comienzo a una pequena jam-session.

VIII

A las siete de la tarde se elevo del rio un intenso vapor que coloreo de rojo las agujas de los relojes de pendulo, por lo que todo el mundo se dio cuenta de que era hora de acabar.

El extra salio del plato A, donde rodaba como un automovilista, y volvio a su camerino para desmaquillarse. No tenia vaselina y se desollo la cara de manera espantosa frotandosela en seco. Al terminar, le quedaba aun bastante, casi tanto como al principio, y le desazonaba la idea de volver a coger el Metro emperifollado de aquel modo. Se quito la camisa limpia, cuyo cuello empezaba a estar pringoso de colorete, la colgo en su taquilla, volvio a ponerse la sucia, y salio. Dijo adios a sus dos companeros de camerino y se dirigio a caja a que le pagasen.

Habia cola. Vio que era de los ultimos y el peor arreglado de todos. Sin embargo, algunos no se desmaquillaban en absoluto, pues encontraban mas de «estrella» salir con todo el pringue encima, y con un negligente fular de seda, a tomar el Metro.

– ?Volvera manana? -le pregunto a su vecino de cola.

– Probablemente -dijo el otro.

– La cosa no ha ido mal hoy, ?verdad?

– No habian preparado nada. Podiamos haber funcionado mucho mas deprisa.

– ?Cree que manana acabaremos?

– En ningun caso antes del lunes -aprecio el otro-. Y eso por mas rapido que quieran ir.

– ?Hace usted figuraciones en algun otro sitio? -pregunto el extra.

– No. Si me ve haciendo figuracion es porque el director de produccion, que es amigo mio, me lo ha pedido. La semana que viene voy al campo, digamoslo asi, a interpretar un papel de jefe de resistencia durante la ocupacion. ?Entiende? ?Un papel!

– A mi me parece que trabajar como extra es divertido. Cuando pienso que hace tiempo, seis anos va, tuve que entrar como auxiliar administrativo en los Establecimientos Dupompier, y que durante toda la jornada tenia que…

– Considero que es mejor ser auxiliar administrativo que quedarse en la simple figuracion -respondio su interlocutor-, Y es que es dificil salir de la condicion de extra si no se tiene «un algo» -anadio con modestia.

A continuacion, como le habia llegado la vez, entro. El extra espero, despues cobro tambien, salio de los estudios y se fue a coger el Metro.

Regreso a su casa, comio un trozo de pan con dos terrones de azucar, bebio agua del grifo, reconto su fortuna y calculo cuantos dias tendria que estar a pan y azucar para poder comprarse un clarinete, volviendo a comenzar a continuacion el calculo respecto a una bateria, una chaqueta de franela blanca, un fular, un maletin de piel de cerdo y una corbata a rayas verticales como la que llevaba un tipo en el estudio. Despues se acosto y se durmio. Habia vuelto a componer adecuadamente su despertador para no arriesgarse a llegar tarde.

IX

– ?Comprende? -le dijo Coco Podrido al director de la orquesta estrechandole la mano-. Sera una excelente publicidad para usted. Se sabra que se trata de su formacion, y este filme es muy comercial, tendra exito. Asi que no hay que tener demasiado en cuenta que el trabajo este mal pagado. La cosa supone ciertas ventajas no materiales que para usted tienen su importancia, ?o no?

– Si. O sea que, en resumen -dijo el director-, todo quedara muy digno y sera una propaganda eficaz.

– Asi es… En ningun momento tendran ustedes el aspecto de una de esas orquestas miserables que ni siquiera pueden tocar swing… Y eso porque el play-back ha sido grabado por musicos excelentes.

– No puedo ocultarle -dijo el director de la orquesta-, que me tiene completamente sin cuidado la cuestion de la propaganda, dado que se trata de una formacion improvisada, dos de cuyos miembros ni siquiera saben tocar. Pero, en fin…

– ?Y que importa eso? Ya vera como la cosa no tendra mas que ventajas para ustedes. Y ahora, le dejo… No puedo quedarme esta manana…

…

– Comprendanme bien -dijo Joseph de Margouillat.

Estaban de nuevo en el plato, cada cual en su lugar, dispuestos a tocar.

– Lo que quiero es que todo resulte ridiculo. Deben hacer bailar a Giselle y a Robert con un swing desenfrenado. Hagan lo que quieran, muecas o no importa que, pero que la cosa tenga aire de alegria, y no teman forzar la dosis. Estamos al final de la velada, todo el mundo se desboca, y ustedes tambien estan pasandolo en grande.

– ?Vale esto? -dijo Doddy, pasandose velozmente la mano por el cabello a contrapelo.

– Si, senor! -aprobo De Margouillat-. ?Muy bien! Y usted, agite su trompeta en todas direcciones… Vamos a ver, senora, venga aqui…

Estaba haciendo senas a una encantadora extra de cincuenta primaveras aproximadamente.

– Usted se levantara y vendra a agarrar al senor. Y no se ande con contemplaciones. Le agarra incluso la trompeta y se la sopla…

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