viviria algun aficionado a montar a caballo. El detective le pregunto a Runar si se acordaba de el. Runar parecio reaccionar, ya que enseguida intento cerrar la puerta. Erlendur fue mas rapido y antes de que Runar pudiera evitarlo ya estaba dentro de la vivienda.
– Acogedor -dijo Erlendur echando una ojeada a su alrededor en la penumbra.
– ?Quieres dejarme en paz? -dijo Runar con voz quebrada y estridente.
– Ojo con tu tension arterial. No tengo ganas de tener que hacerte un boca a boca si te desvaneces. Tengo que preguntarte algunos pequenos detalles. Luego me marchare y podras seguir pudriendote aqui dentro. Seguramente no tardaras mucho en morir. No es que tengas el aspecto del «viejo del ano», precisamente.
– ?Largate de aqui! -grito Runar con tanta energia como la edad le permitia.
Se dio la vuelta y se apresuro a pasar al pequeno salon para sentarse en un sofa. Erlendur le siguio y se sento pesadamente en un sillon, enfrente de Runar. Este ni le miro.
– ?Kolbrun menciono alguna otra violacion cuando vino a verte por lo de Holberg?
Runar no contesto.
– Cuanto antes me respondas, antes te libraras de mi.
Runar levanto la vista y miro a Erlendur.
– No menciono ninguna otra violacion. ?Quieres marcharte ahora?
– Tenemos razones para suponer que Holberg cometio otra violacion antes de conocer a Kolbrun. Puede que tambien siguiera violando despues de lo de Kolbrun, pero no lo sabemos. Kolbrun es la unica mujer que lo denuncio, aunque no llegara a nada, gracias a ti.
– ?Marchate!
– ?Estas seguro de que no menciono a ninguna otra mujer? Es posible que Holberg se jactara de otra violacion y que se lo contara a Kolbrun.
– No menciono nada de eso -dijo Runar, y bajo la vista.
– Holberg iba con dos amigos esa noche. Uno de ellos es Ellidi, un delincuente habitual al que posiblemente conozcas. Esta en prision, luchando contra fantasmas y monstruos en una pequena celda de aislamiento. El otro se llamaba Gretar. Desaparecio de la faz de la tierra durante el verano de la gran celebracion del aniversario de la Republica. ?Sabes algo de esos individuos?
– No. ?Dejame en paz!
– ?Que hacian aqui, en este pueblo, la noche que fue violada Kolbrun?
– No lo se.
– ?No hablaste con ninguno de ellos?
– No.
– ?Quien se ocupo de la investigacion en Reikiavik?
Por primera vez, Runar alzo la vista y miro a Erlendur.
– Marion Briem.
– ?Marion Briem!
– Esa maldita estupida.
Elin no estaba en casa cuando Erlendur llamo al timbre. Por lo tanto volvio a subir al coche, encendio un cigarrillo y medito sobre si seguir el viaje hasta Sandgerdi. La lluvia golpeaba en el coche y Erlendur, que no solia escuchar la prevision meteorologica, se preguntaba si algun dia dejaria de llover. Tal vez esta lluvia solo fuera un simulacro del Diluvio, penso a traves del humo azul del pitillo. Quiza no estaria de mas enjuagar un poco los pecados de los hombres de vez en cuando.
A Erlendur le inquietaba tener que ver a Elin. Por eso se sintio medio aliviado cuando no la encontro en casa. Sabia que se volveria contra el y queria evitar que reaccionara de la misma manera que la vez anterior. Pero no habia escapatoria. Tanto si lo hacia ahora como mas tarde. Suspiro e inhalo una buena calada del cigarrillo, hasta notar el calor del fuego en las yemas de los dedos. Por su mente paso una frase de un anuncio antitabaco: «No se necesita mas que una sola celula alterada para enfermar de cancer».
Habia notado el dolor en el pecho por la manana, pero ahora habia desaparecido.
Erlendur dio marcha atras e iba a alejarse de la casa cuando Elin golpeo en la ventana con los nudillos.
– ?Venias a verme? -le pregunto cuando el bajo el cristal.
En la cara de Erlendur aparecio una especie de sonrisa, una mueca imposible de interpretar, y asintio desanimadamente con la cabeza. Sabia que los hombres ya estaban camino del cementerio.
Elin le invito a pasar y el se sintio como un traidor. En el recibidor se quito el abrigo, el sombrero y los zapatos, y entro en el salon. Llevaba un chaleco de punto marron debajo de la chaqueta; se lo habia abrochado mal y el ultimo ojal colgaba en el vacio. Se sento en el mismo sillon que la vez anterior, y ella, en cuanto volvio de poner en marcha la cafetera en la cocina, tomo asiento delante de el.
El traidor carraspeo.
– Uno de los que fueron a divertirse con Holberg aquella fatidica noche se llama Ellidi y esta preso. Hace mucho que es un «viejo conocido de la policia». El tercer hombre que iba con ellos se llamaba Gretar. Ese desaparecio sin dejar rastro en 1974. El ano de la celebracion del aniversario de la Republica.
– Yo estuve en Thingvellir -dijo Elin.
Erlendur carraspeo de nuevo.
– ?Has hablado con ese Ellidi? -pregunto Elin.
– Un animal desagradable como pocos -respondio Erlendur.
Elin se disculpo y fue a la cocina. Se oyo el ruido de las tazas. El movil sono en el bolsillo de Erlendur. Vio en la pantalla que era Sigurdur Oli.
– Estamos listos -anuncio Sigurdur Oli.
Erlendur pudo escuchar la lluvia a traves del telefono.
– No hagais nada hasta que vuelva a ponerme en contacto contigo -dijo Erlendur-. ?Lo entiendes? No hagas ni un solo movimiento hasta que yo te lo diga o aparezca por ahi.
– ?Has hablado con la vieja?
Erlendur no le contesto, corto la conversacion y se guardo el movil en el bolsillo. Elin trajo el cafe y sirvio dos tazas. Los dos tomaron cafe solo. Ella volvio a sentarse frente a Erlendur.
– Ellidi me dijo que Holberg habia violado a otra mujer antes de violar a Kolbrun y que se lo habia contado a su hermana.
Elin puso cara de sorpresa.
– Si Kolbrun lo sabia, no me lo dijo nunca -explico pensativa-. ?Estara diciendo la verdad?
– Tenemos que creer que si -repuso Erlendur-. Aunque Ellidi esta tan quemado que podria inventarse cualquier cosa. Por otra parte, no tenemos nada para contrarrestar sus palabras.
– No hablamos mucho de la violacion -dijo Elin-. Creo que fue por Audur, entre otras cosas. Kolbrun era una mujer introvertida, timida, y se cerro aun mas despues de esos hechos. Claro esta que tambien debia de resultarle desagradable hablar de esas cosas mientras llevaba a la nina en el vientre, y mas despues del nacimiento. Kolbrun hizo lo que pudo para olvidarse de lo que habia pasado. Queria borrarlo de su mente.
– Me imagino que si Kolbrun hubiera sabido de otra violacion lo habria dicho a la policia para reforzar su testimonio, aunque solo fuera por eso. Pero segun los informes que he leido, no lo menciono nunca.
– Quiza queria proteger a la otra mujer -dijo Elin.
– ?Proteger?
– Kolbrun sabia lo que se siente despues de ser violada. Sabia como era denunciarlo. Habia dudado mucho si hacerlo o no y luego resulto ser objeto de una total vejacion en el despacho de un policia de la ciudad. Si la otra mujer no hubiese querido darse a conocer, Kolbrun la habria entendido. O eso pienso yo. Por otro lado, no se adonde quieres llegar con todo eso.
– No tenia por que conocer todos los detalles, ni siquiera el nombre de la mujer, tal vez solo era una sospecha. Si es que el le insinuo algo.
– Nunca menciono nada.
– Cuando hablabais sobre la violacion, ?que explicaba?
– No hablaba del hecho mismo de la violacion -contesto Elin.
El movil volvio a sonar en el bolsillo de Erlendur y Elin se quedo callada. Erlendur saco el aparato con irritacion, vio en la pantalla que era Sigurdur Oli, apago el telefono y se lo metio en el bolsillo.
