Los bastidores del Coliseum deberian de haber preparado a Gemma para la Lilian Baylis House. Pero la descripcion de Alison la habia inducido a error. «Una casa vieja, grande y de dificil acceso. Habia sido un estudio de grabacion de Decca Records». Con esta descripcion Gemma imagino un lugar elegante, con un gran jardin y poblado de viejos fantasmas de estrellas de rock.

Lo de «dificil acceso» habia demostrado ser un eufemismo. Ni siquiera su usadisima guia London A to Z le impidio que llegara media hora tarde a su cita con Tommy Godwin. Aparecio nerviosa, con los cabellos escapandosele del clip y apenas sin aliento tras haber corrido tres manzanas desde el unico aparcamiento disponible. Noto como empezaba a salirle una ampolla justo donde su nuevo zapato rozaba con el talon.

El cartel azul oscuro con las iniciales ENO identificaban claramente la casa y fue una suerte porque no se parecia en nada a la fantasia de Gemma. Era una casa cuadrada, pesada, de ladrillos rojos oscurecidos por el hollin. Estaba encajonada entre una tintoreria y un taller de repuestos de automovil en una bulliciosa calle comercial que salia de Finchley Road.

Ahogo el pensamiento de que ahora no estaria en tal lio si se hubiera concentrado en conducir en lugar de pensar en la visita de Kincaid a su casa. Se arreglo el pelo y abrio la puerta.

Un hombre estaba apoyado contra la jamba de la puerta del cubiculo de recepcion y charlaba con una joven en tejanos.

– Vaya -dijo el, poniendose derecho y estrechandole la mano a Gemma-, veo que despues de todo no tendremos que llamar a sus colegas para que salgan en su busca, sargento. Sargento James, ?no? -La miro de reojo, como si estuviera asegurandose de no cometer ningun error-. Por su aspecto deduzco que ha tenido algunos problemas para llegar aqui. -Mientras la joven entregaba a Gemma una tabla similar a la que Danny utilizo en el Coliseum, el la estudio y meneo la cabeza-. Deberias haberla avisado, Sheila. No se puede pedir ni siquiera a la policia de Londres que sepa orientarse sin problemas por la selva que hay al norte de Finchley Road.

– Ha sido espantoso -dijo Gemma agradecida-. Sabia donde se encontraban sus oficinas pero no podia llegar aqui desde donde estaba, no se si me entiende. No estoy segura de como lo he conseguido.

– Seguro que desea ir a arreglarse -dijo el-, antes de tenerme a su merced. Por cierto, soy Tommy Godwin.

– Lo he imaginado -replico Gemma, escapando agradecida al bano. Una vez a salvo tras la puerta examino consternada su reflejo en el moteado espejo. Su traje azul marino, lo mejor de Marks and Spencer, podia considerarse ropa de beneficencia al lado de la informal elegancia de Tommy Godwin. Todo en el hombre, desde la seda de su americana al calido brillo de sus zapatos de cuero sin cordones, indicaba buen gusto y el dinero gastado para satisfacerlo. Incluso su cuerpo alto y delgado se prestaba a ello, y su pelo rubio y encanecido llevaba un corte elegante y caro. Un toque de pintalabios y un peine poco podian ofrecer a modo de defensa, pero Gemma se las arreglo como mejor pudo, luego se enderezo y salio a ponerse al frente del interrogatorio.

Lo encontro en la misma pose relajada que antes.

– Bien, sargento, ?se encuentra mejor?

– Mucho mejor, gracias. ?Hay algun sitio donde podamos hablar?

– Le puedo ofrecer cinco minutos ininterrumpidos en mi oficina. Escalera arriba, si no le importa. -La dirigio con un leve toque de la mano en su espalda. De nuevo, Gemma sintio que su oponente se habia mostrado mas habil-. Esta es oficialmente la oficina de compras, territorio del coordinador de vestuario - continuo, conduciendola por una puerta que habia al final de las escaleras-, pero la usamos todos, como podra adivinar.

Cada centimetro disponible de la pequena habitacion parecia ocupado: papeles y bocetos de vestidos caian de las mesas de trabajo al suelo, rollos de tela estaban apoyados en las esquinas como viejos borrachos aguantandose unos a otros, y los estantes de las paredes contenian hileras de grandes libros negros.

– Biblias -dijo Godwin, siguiendo su mirada. La cara de Gemma debio de mostrar sorpresa demasiado obviamente, porque el sonrio y anadio-: Asi es como se llaman en realidad. Mire. -Paso el dedo por las encuadernaciones, luego bajo un tomo y lo abrio en la mesa de trabajo-. Escenas de la calle, Kurt Weill. Cada produccion del repertorio tiene su propia biblia. Mientras la produccion se este representando, la biblia es observada hasta el mas minimo detalle.

Gemma miro, fascinada, mientras el pasaba las paginas. Las descripciones detalladas de decorados y vestuarios iban acompanadas de bocetos de vivos colores, y cada vestido contaba con las muestras de tela correspondientes. Toco un trozo de saten rojo pegado junto a un vestido con falda de vuelo.

– Pero pensaba… bueno, que era diferente, nuevo, cada vez que se ponia en escena una opera.

– Ah, no, querida. Las producciones a veces permanecen en el repertorio durante diez o quince anos y a menudo se prestan a otras companias. Esta produccion, por ejemplo -dio un toque a la pagina- tiene unos cuantos anos, pero si se ha de representar el ano proximo en Milan o Santa Fe, su seccion de vestuario sera responsable de conseguir esta tela exacta, hasta el numero de lote de tintura, si es posible. - Cerro con cuidado el libro. Se sento en el borde de un taburete de dibujo y cruzo las largas piernas, mostrando la perfeccion de la raya de su pantalon. Hay algunos directores prometedores que insisten en que un espectaculo que han creado ellos no sea representado sin ellos, sin importar donde se represente. La mayoria son unos advenedizos.

Gemma hizo un gran esfuerzo por resistirse a la fascinacion que ejercian las paginas de colores brillantes y cerro con cuidado el libro.

– Senor Godwin. Por lo que entiendo, asistio el pasado jueves por la noche a la representacion del Coliseum.

– ?De nuevo al trabajo, sargento? -Junto las cejas con sarcasmo-. Bien, si insiste. Si. Pase un momento. Es una nueva produccion y me gusta no perder detalle, asegurarme de que ninguno de los primeros cantantes necesite un punto por aqui o meter la tela por alla.

– ?Pasa normalmente a ver a Sir Gerald Asherton despues de una representacion?

– Veo que ha hecho los deberes, sargento. -Godwin le sonrio encantado, como si fuera el el responsable del ingenio de Gemma-. Gerald estuvo especialmente brillante esa noche. Pense que era correcto ir a decirselo.

Gemma, cada vez mas irritada por la actitud de Tommy Godwin, dijo:

– Senor, estoy aqui por la muerte del yerno de Sir Gerald Asherton, como bien sabra. Tengo entendido que conoce a la familia desde hace anos. Bajo estas circunstancias creo que su actitud resulta algo displicente, ?no cree?

Por un momento, Tommy la miro con severidad, su cara inmovil. Luego la sonrisa volvio a su lugar.

– Estoy seguro de merecer que se me llame la atencion por no mostrar suficiente pesar, sargento -chasqueo la lengua-. Conozco a Gerald y Caroline desde que los tres llevabamos panales. -Hizo una pausa y arqueo una ceja al ver la cara de incredulidad de Gemma-. Bueno, al menos en el caso de Julia es verdad. En aquellos dias yo era el ultimo mono. Era asistente junior de la cortadora de trajes de mujer. Ahora son necesarios tres anos de escuela de diseno para ser apto para el trabajo. Pero en aquellos dias la mayoria de nosotros se topaba con el puesto. Mi madre era modista. A los diez anos ya me conocia una maquina de coser al dedillo.

Si ese era el caso, realmente habia hecho un gran trabajo adquiriendo ese barniz de sofisticacion de clase media alta, penso Gemma. Su sorpresa debio de ser aparente porque el le sonrio y anadio:

– Tambien tenia talento para copiar, sargento, e hice buen uso de el. Los

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