Vinnie leyo los titulares con indiferencia.

– Como vera, tenemos un problema -dijo Raymond-. Usted me prometio que el cadaver habia desaparecido. Es evidente que la ha fastidiado.

Vinnie cogio su cigarrillo, dio una larga calada y exhalo el humo hacia el techo.

– No deja de sorprenderme, doctor -dijo-. No se si es muy valiente o esta loco. Yo no tolero esta clase de lenguaje irrespetuoso ni siquiera a mis hombres mas leales. Asi que, o retira lo que acaba de decir, o se larga antes de que me enfade en serio.

Raymond trago saliva y tiro del cuello de la camisa con un dedo. recordo con quien estaba hablando y sintio un escalo frio. Una sola sena de Vinnie Dominick a sus esbirros, y su cadaver apareceria flotando en East River.

– Lo lamento -se disculpo con humildad-. No soy dueno de mi. estoy muy alterado. Despues de leer el periodico, recibi una llamada del director ejecutivo de GenSys, que me amenazo con cancelar el proyecto. Tambien me telefoneo el medico de Franconi y me dijo que ha ido a verlo un medico del Instituto Forense. Un tal Jack Stapleton paso por su consulta para pedirle la historia clinica de Franconi.

– ?Angelo! -llamo Vinnie-. ?Ven aqui!

Angelo se acerco al reservado, y Vinnie le pregunto si conocia al doctor Jack Stapleton, del deposito. Angelo nego con la cabeza.

– Nunca lo he visto -respondio-. Pero Amendola me hablo de el cuando llamo esta manana. Me dijo que Stapleton estaba entusiasmado con la identificacion de Franconi, por que esta a cargo del caso.

– Vera -dijo Vinnie-, yo tambien he recibido un par de llamadas. Me telefoneo Amendola, que esta muerto de miedo porque lo obligamos a colaborar en el robo del cadaver.

Y tambien llamo el hermano de mi mujer, el encargado de la funeraria que recogio el cuerpo. Al parecer, la doctora Laurie Montgomery le hizo una visita, preguntando por un cadaver que no existe.

– Lamento que hayan surgido tantos contratiempos -dijo Raymond.

– Yo tambien lo lamento -repuso Vinnie-. Con franqueza, no entiendo como recuperaron el cadaver. Nos tomamos muchas molestias, pues sabiamos que el suelo en Westchester estaba demasiado duro para enterrarlo alli. Asi que lo llevamos mas alla de Coney Island y lo arrojamos al oceano.

– Es obvio que algo salio mal -dijo Raymond-. Con todo respeto, ?que se puede hacer ahora?

– En lo referente al cadaver, no podemos hacer nada Amendola le dijo a Angelo que ya han terminado la autopsia. Asi que tendremos que dejar las cosas como estan.

Raymond gimio y se cogio la cabeza con las dos manos.

Su jaqueca se habia intensificado.

– Un segundo, doctor -dijo Vinnie-, quiero tranquilizarlo en un punto. Como sabiamos por que la autopsia podia causar problemas, les ordene a Angelo y a Franco que destrozaran el higado de Franconi.

Raymond levanto la cabeza. Un tenue rayo de esperanza aparecid en el horizonte.

– ?Como lo hicieron? -pregunto.

– Con una escopeta de caza. Le reventaron el higado. De hecho, destrozaron toda esta parte del abdomen. - Hizo un movimiento circular sobre su costado derecho-. ?No es cierto, Angelo?

Angelo hizo un gesto afirmativo y dijo:

– Vaciamos todo el cargador de una Remington. El tio parecia una hamburguesa.

– Asi que no creo que tenga tantos motivos de preocupacion como supone -dijo Vinnie a Raymond.

– Si el higado de Franconi estaba destrozado, ?como es que Jack Stapleton pregunto si le habian hecho un trasplante? -inquirio Raymond.

– ?Lo ha hecho?

– Se lo pregunto directamente al doctor Levitz.

Vinnie se encogio de hombros.

– Debe de haber descubierto una pista por otra via. En cualquier caso, ahora el problema parece concentrarse en estos dos personajes: el doctor Jack Stapleton y la doctora Laurie Montgomery.

Raymond arqueo las cejas con expresion inquisitiva.

– Como ya le he dicho, doctor -prosiguio Vinnie-, si no fuera por Vinnie Junior y su problema de rinon, yo no me habria metido en este lio. Tengo problemas por haber involucrado a mi cunado. Ahora que esta incriminado, no puedo dejarlo colgado, ?me entiende? Asi que pensaba enviar a Angelo y a Franco a hablar con esos dos doctores. ?Te importaria, Angelo?

Raymond miro a Angelo con esperanza, y lo vio sonreir por primera vez desde que lo conocia. No era exactamente una sonrisa, porque las cicatrices impedian cualquier movimiento facial, pero la intencion estaba clara.

– Hace cinco anos que quiero volver a ver a Laurie Montgomery-anuncio Angelo.

– Lo sospechaba -dijo Vinnie-. ?Podeis pedirle las direcciones a Amendola?

– Estoy seguro de que nos dara las senas de Jack Stapleton -dijo Angelo-. Tiene tanto interes como nosotros en resolver este asunto. En cuanto a Laurie Montgomery, yo ya se donde vive.

Vinnie aplasto la colilla en el cenicero y arqueo las cejas.

– ?Y bien, doctor? ?Que le parece la idea de que Angelo y Franco visiten a esos forenses entrometidos y los convenzan de que vean las cosas desde nuestro punto de vista? Tenemos que dejarles claro que nos estan causando muchas molestias, ?entiende? -Esbozo una sonrisa maliciosa e hizo un guino.

Raymond dejo escapar una risita de alivio.

– No se me ocurre una solucion mejor. -Se arrastro hacia el extremo del largo banco tapizado en terciopelo y se puso en pie-. Gracias, Dominick. Le estoy muy agradecido y permita que me disculpe una vez mas por mi arrebato de hace un momento.

– Espere, doctor -dijo Vinnie-. Aun no hemos hablado de la cuestion economica.

– He dado por sentado que la compensacion por nuestro acuerdo anterior cubriria tambien este trabajo -dijo Raymond tratando de hablar como un hombre de negocios, aunque sin ofender a Vinnie-. Despues de todo, el cuerpo de Franconi no debia reaparecer.

– Yo no lo veo asi. Es un extra. Y puesto que ya hemos negociado las cuotas, me temo que ahora me veo obligado a pedirle que me reembolsen parte de la cantidad inicial. ?Que le parecen unos veinte mil? Yo creo que es una suma razonable.

Raymond estaba furioso, pero consiguio contenerse. Tambien recordo lo que habia ocurrido la ultima vez que habia intentado regatear con Vinnie Dominick: este habia doblado el precio de sus servicios.

– Necesitare tiempo para reunir esa cantidad -dijo.

– Tranquilo, doctor. Ahora que hemos llegado a un acuerdo, no hay problema. Por mi parte, mandare a Angelo y a Franco a hacer el trabajo de inmediato.

– Estupendo-dijo Raymond antes de irse.

– ?Hablaba en serio? -pregunto Angelo a Vinnie.

– Me temo que si. Supongo que no deberia haber involucrado a mi cunado en este asunto, aunque en su momento no teniamos otra opcion. De una forma u otra, tengo que resolver el problema si no quiero que mi mujer me corte las pelotas. La unica ventaja es que el buen doctor tendra que pagar en efectivo por lo que tendriamos que hacer de cualquier manera.

– ?Cuando quiere que nos ocupemos de esos dos? -pregunto Angelo.

– Cuanto antes, mejor -respondio Vinnie-. De hecho, seria conveniente que lo hicierais esta misma noche.

CAPITULO 15

6 de marzo de 1997, 19.30 horas.

Cogo, Guinea Ecuatorial

– ?A que hora espera a sus invitadas? -pregunto Esmeralda a Kevin. La mujer se habia envuelto la cabeza y el cuerpo con una bonita tela de color anaranjado y verde.

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