– El mismo -respondio Jack-. ?Es la senora Franconi?

– Imogene Franconi. Me han dicho que lo llamara.

– Se lo agradezco, senora Franconi -dijo Jack-. En primer lugar, permitame presentarle mis condolencias por la muerte de su hijo.

– Gracias -respondio Imogene-. Carlo era un buen muchacho. No hizo ninguna de esas cosas que dicen los periodicos. Trabajaba para la American Fresh Fruit Company, aqui, en Queens. No se de donde han sacado todas esas tonterias sobre la mafia. Se lo han inventado los periodistas.

– Es increible lo que pueden llegar a hacer para vender periodicos -contesto Jack.

– El hombre que vino a verme esta manana dijo que han recuperado el cadaver -dijo Imogene.

– Eso creemos. Necesitabamos una muestra de su sangre para confirmarlo. Gracias por su cooperacion.

– Le pregunte por que no podia ir a identificarlo, como la vez anterior. Me respondio que no sabia.

Jack se esforzo por encontrar una forma piadosa de explicar el problema de la identificacion, pero no se le ocurrio ninguna.

– Faltan ciertas partes de su cuerpo -repuso con vaguedad, esperando que la senora Franconi se contentara con esa respuesta.

– ?Ah si? -pregunto ella.

– Deje que le explique por que la he llamado -se apresuro a decir Jack. Temia que la mujer se molestara y se negara a contestar a sus preguntas-. Usted le dijo a nuestro investigador que la salud de su hijo habia mejorado mucho despues de un viaje. ?Lo recuerda?

– Desde luego -respondio la mujer.

– Me han dicho que no sabe a donde fue su hijo -continuo Jack-. ?Tiene alguna forma de averiguarlo?

– No lo creo -respondio Imogene-. Me dijo que no tenia nada que ver con su trabajo y que era un asunto privado.

– ?Recuerda cuando se marcho?

– No exactamente. Hace cinco o seis semanas.

– ?Y sabe si viajo a un lugar dentro del pais? -pregunto Jack.

– No lo se -respondio Imogene-. Solo me dijo que era un asunto privado.

– ?Me llamara si descubre adonde fue? -pregunto Jack.

– Claro.

– Gracias.

– Espere -dijo Imogene-. Acabo de recordar que mi hijo hizo algo extrano antes de irse. Me dijo que si no regresaba, debia recordar que me queria mucho.

– ?Y eso la sorprendio? -pregunto Jack.

– Si. Me preocupo. No son cosas para decirle a una madre.

Jack dio las gracias a la senora Franconi y colgo el auricular. No habia terminado de hacerlo cuando el telefono volvio a sonar. Era Ted Lynch.

– Sera mejor que subas -le dijo.

– Ahora mismo.

Jack encontro a Ted sentado a su escritorio, rascandose la cabeza.

– Si no te conociera, creeria que me estas jugando una broma pesada -dijo Ted-. ?Sientate!

Jack obedecio. Ted tenia un monton de paginas impresas en la mano y otro monton de peliculas reveladas, con centenares de bandas oscuras. Ted se inclino encima del escritorio y dejo la pila en el regazo de Jack.

– ?Que demonios es esto? -pregunto Jack. Cogio varias de las hojas de celuloide y las levanto a la luz.

Ted se inclino y senalo las peliculas con el extremo de goma de un anticuado lapiz.

– Son los resultados del analisis de ADN con marcadores.

Los graficos del ordenador comparan las secuencias de nucleotidos de las regiones DQ alfa del complejo mayor de histocompatibilidad.

– ?Vamos, Ted! -protesto Jack-. ?Te importaria hablar en cristiano?

– De acuerdo -repuso Ted, que parecia enfadado-. El analisis con marcadores demuestra que el ADN de Franconi y el ADN del tejido hepatico son diferentes.

– Bien, eso es una buena noticia -dijo Jack-. Significa que hubo un trasplante.

– Supongo -dijo Ted-. Pero la secuencia del DQ alfa es identica, hasta el ultimo nucleotido.

– ?Y eso que significa? -inquirio Jack.

Ted abrio las manos como un suplicante.

– No lo se. No me lo explico. Es matematicamente imposible. Las posibilidades son tan remotas, que resulta increible.

?Hablamos de una coincidencia absoluta en miles y miles de bases de pares, incluso en zonas de repeticiones largas? Son absolutamente identicos. Por eso obtuvimos esos resultados en la pantalla DQ alfa.

– Bueno, la conclusion es que hubo trasplante -sentencio Jack-. Y eso es lo que importa.

– Tengo que reconocer que hubo un trasplante -admitio Ted-. Pero no puedo entender como encontraron un donante con un DQ alfa identico.

– ?Y que me dices del analisis de ADN mitocondrial para confirmar que el cuerpo que aparecio en el mar era el de Franconi? -pregunto Jack.

– Joder, les das una una y se toman el codo -protesto Ted-.

Por el amor de Dios, acabamos de recibir la sangre. Tendras que esperar los resultados. Despues de todo, hemos puesto el laboratorio patas arriba para analizar rapidamente lo que nos diste. Ademas, me preocupa mas la comparacion del DQ alfa y los resultados del analisis con marcadores. Aqui hay algo que no encaja.

– Bueno, no permitas que te quite el sueno -dijo Jack. Se levanto y devolvio a Ted todo el material-. Te agradezco mucho lo que has hecho. Es la informacion que necesitaba.

Cuando esten los resultados del analisis de ADN mitocondrial, llamame.

Jack estaba entusiasmado con el hallazgo de Ted y no le preocupaba el estudio mitocondrial. Tras comparar las radiografias, estaba convencido de que el hombre que habia aparecido en el agua y Franconi eran la misma persona.

Jack cogio el ascensor. Ahora que habia confirmado lo del trasplante, contaba con que Bart Arnold le proporcionara las respuestas que desvelarian el resto del misterio. Mientras bajaba, penso en la reaccion de Ted ante los resultados del DQ alfa. Sabia que Ted no perdia los nervios con facilidad, por lo tanto su inquietud debia de estar fundada. Por desgracia, los escasos conocimientos de Jack sobre el tema no le permitian emitir una opinion. Se prometio que en cuanto tuviera ocasion se informaria al respecto.

Pero su entusiasmo duro poco, hasta que entro en el despacho de Bart. El investigador forense estaba hablando por telefono, pero al ver a Jack sacudio la cabeza, como si tuviera malas noticias. Jack se sento a esperar.

– ?No ha habido suerte? -pregunto en cuanto Bart colgo el auricular.

– Me temo que no -respondio Bart-. Esperaba que UNOS nos diera alguna pista, pero cuando me dijeron que no habian proporcionado ningun organo a Carlo Franconi y que este ni siquiera estaba en lista de espera, supe que nuestras posibilidades de rastrear el higado eran minimas. En este momento estaba hablando con el Hospital Presbiteriano de Columbia, y me han dicho que Franconi no fue intervenido alli. Lo mismo con todos los demas hospitales que hacen trasplantes. Nadie sabe nada de Carlo Franconi.

– Es absurdo -afirmo Jack y le explico a Bart que los analisis de Ted confirmaban la teoria del trasplante.

– No se que decir.

– ?En que otro sitio, aparte de Estados Unidos o Europa, puede hacerse un trasplante? -pregunto Jack.

Bart se encogio de hombros.

– Hay muy pocas posibilidades de que la operacion se haya llevado a cabo en otro sitio -respondio Bart-. Podrian haberla hecho en Australia, Sudafrica o incluso America del Sur. Pero despues de hablar con mi contacto en UNOS, no lo creo posible.

– ?Hablas en serio? -pregunto Jack, que esperaba oir otra cosa.

– Es un misterio-senalo Bart.

– Este caso no deja de complicarse -dijo Jack.

– Seguire investigando.

– Te lo agradeceria.

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