– No puedo entender como hicieron para robar el cadaver -prosiguio Laurie-. Aqui siempre hubo alguien, ya fuera Mike o el personal de seguridad.

Marvin se encogio de hombros.

– Yo tampoco se nada -dijo Marvin-. Creeme.

– Claro -repuso Laurie-. Estoy segura de que si hubieras sospechado algo me lo habrias dicho. Pero esa no es mi pregunta. Tengo el palpito de que quien fuera que robo el cadaver tuvo que contar con ayuda del interior. Lo que queria preguntarte es si crees que algun empleado del deposito podria haber colaborado de alguna manera.

Marvin reflexiono un instante y luego nego con la cabeza.

– No lo creo.

– Tuvo que ocurrir durante el turno de Mike -dijo Laurie-. ?Conoces bien a los dos conductores, Pete y Jeff?

– No -respondio Marvin-. Los he visto por aqui e incluso he hablado con ellos un par de veces, pero como hacemos turnos diferentes, no nos encontramos a menudo.

– Pero, ?tampoco tienes motivos para sospechar de ellos?

– No; no mas que de cualquier otro.

– Gracias -dijo Laurie-. Espero que mi pregunta no te haya molestado.

– Tranquila -dijo Marvin.

Laurie reflexiono un momento mientras se mordia el labio inferior. Sabia que se le escapaba algo.

– Tengo una idea -dijo de repente-. ?Por que no me cuentas paso a paso lo que haceis antes de dejar salir un cadaver?

– ?Todo lo que hacemos?

– Si, todo. Tengo una idea general, pero ignoro los detalles.

– ?Por donde quieres que empiece? -pregunto Marvin.

– Por el principio -respondio Laurie-. Desde el momento en que recibis la llamada de la funeraria.

– De acuerdo. Nos llaman, dicen que son de tal o cual funeraria y que pasaran a recoger un cadaver. Entonces me dan el nombre y el numero de admision.

– ?Ya esta? -pregunto Laurie-. ?Entonces cuelgas?

– No. Les digo que esperen mientras introduzco el numero en el ordenador. Tengo que asegurarme de que vosotros, los forenses, habeis dado vuestra conformidad para que se lleven el cuerpo, y tambien tengo que averiguar donde esta.

– Entonces vuelves al telefono, ?y que les dices?

– Digo que esta bien y que tendre el cadaver preparado.

Por lo general les pregunto a que hora van a pasar. No tiene sentido que me de prisa si van a tardar un par de horas.

– ?Y luego?

– Voy a buscar el cuerpo y compruebo el numero de admision. Luego lo pongo en el compartimiento frigorifico.

Siempre los ponemos en el mismo sitio. De hecho, los colocamos en orden de recogida. De esa forma les facilitamos las cosas a los conductores.

– ?Y que pasa despues?

– Que vienen a buscar el cadaver -respondio Marvin encogiendose de hombros una vez mas.

– ?Y que pasa cuando llegan?

– Les hacemos rellenar un formulario -continuo Marvin-.

Todo debe quedar documentado. Es decir, tienen que firmar un recibo conforme han aceptado la custodia del cuerpo.

– De acuerdo -dijo Laurie-. ?Entonces vas a buscar el cadaver?

– Si, o lo recoge uno de ellos. Todos han estado aqui un millon de veces.

– ?Se hace una comprobacion final?

– Desde luego -dijo Marvin-. Siempre comprobamos el numero de admision una vez mas antes de que se lleven la camilla. Seria terrible que llegaran a la funeraria y se dieran cuenta de que se han llevado el fiambre equivocado.

– Parece un buen sistema-admitio Laurie y asi lo creia.

Con tantos controles, era dificil hacer algo ilegal.

– Ha funcionado durante decadas sin que hubiera un solo error -dijo Marvin-. Claro que el ordenador ayuda. Antes solo teniamos el libro de registros.

– Gracias, Marvin -dijo Laurie.

– De nada.

Laurie salio de la oficina del deposito. Antes de subir a la suya, se detuvo en la segunda planta para comprar un tentempie en la maquina expendedora de la cantina. Cuando sintio que habia recuperado la energia, subio a la quinta planta. Noto que la puerta del despacho de Jack estaba abierta y se asomo. Jack examinaba una muestra en el microscopio.

– ?Algo interesante?-pregunto.

Jack levanto la cabeza y sonrio.

– Mucho -dijo-. ?Quieres echar un vistazo?

Se hizo a un lado y Laurie miro por el ocular.

– Parece un pequeno granuloma en el higado -dijo.

– Exacto -dijo Jack-. Es de uno de los minusculos fragmentos de lo que quedaba del higado de Franconi.

– Mmm… -dijo Laurie sin dejar de mirar por el microscopio-. Es extrano que hayan usado un higado infectado para un trasplante. Deberian haber escogido mejor al donante.

?Hay muchos granulomas como este?

– Hasta el momento, Maureen me ha dado un solo preparado histologico del higado -respondio Jack-. Y ese es el unico granuloma que he encontrado, asi que supongo que no habra muchos. Aunque vi uno en la muestra congelada, y en ella tambien habia pequenos quistes tabicados en la superficie del higado que podian verse a simple vista. Los cirujanos que hicieron el trasplante tuvieron que verlos, aunque es obvio que no les importo.

– Al menos no hay inflamacion general -dijo Laurie-. Lo que quiere decir que la tolerancia era buena.

– Extremadamente buena -corrigio Jack-. Demasiado buena, pero ese es otro asunto. ?Que opinas de lo que hay debajo del marcador?

Laurie regulo el objetivo para mirar la muestra de arriba abajo. Habia pequenas particulas de material basofilo.

– No se. Ni me atrevo a asegurar que no sea un artificio.

– Yo tampoco. A menos que sea eso lo que estimulo el gra nuloma.

– Es probable -dijo Laurie incorporandose-. ?Por que has dicho que la tolerancia al trasplante era demasiado buena?

– En el laboratorio me informaron de que Franconi no tomaba farmacos inmunosupresores. Y es muy extrano, puesto que no hay inflamacion general.

– ?Estas seguro de que se trata de un trasplante? -pregunto Laurie.

– Completamente -aseguro Jack y le resumio la informacion que le habia proporcionado Ted Lynch.

Laune estaba tan desconcertada como el.

– Aparte de dos gemelos homocigotos, no puedo imaginar a dos personas con secuencias DQ alfa identicas.

– Al parecer, estas mas informada que yo. Hasta hace un par de dias, ni siquiera habia oido hablar del DQ alfa.

– ?Has conseguido averiguar donde le hicieron el trasplante a Franconi?

– Ya me gustaria -respondio Jack y le hablo de los esfuerzos infructuosos de Bart. Tambien le conto que el mismo habia pasado gran parte de la noche llamando a los bancos de organos europeos.

– ?Caray! -exclamo Laurie.

– Hasta le he pedido ayuda a Lou. Segun la madre de Franconi, este paso una temporada en un balneario y volvio como nuevo. Supongo que fue entonces cuando le hicieron el trasplante. Por desgracia, la mujer no tiene

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