Malovar lo atajo levantando una mano. Era un autentico detective y no queria que las impresiones de los demas influyeran en la suya. El profesor cambio la muestra que habia estado estudiando por la de Jack. Sin pronunciar palabra, la examino durante un minuto.

Luego irguio la cabeza, puso una gota de aceite en el portaobjetos y reemplazo el objetivo por uno de inmersion en aceite con el fin de conseguir mayor aumento. Una vez mas, observo la muestra durante unos segundos.

Por fin volvio a levantar la cabeza y lo miro.

– ?Interesante! -exclamo. Viniendo de el, era todo un cumplido. Debido a su problema de audicion, hablaba en voz muy alta-. Hay un pequeno problema en el higado y una cicatriz de otro. Al examinar el granuloma, me ha parecido ver algunos merozoltos.

Jack asintio, dando por sentado que el doctor Malovar se referia a las minusculas particulas basofilas que el habia visto en el centro del granuloma.

Malovar telefoneo a un colega y le pidio que pasara un momento por el laboratorio. Unos minutos despues, entro un afroamericano alto, delgado y de expresion grave, vestido con bata blanca. Malovar lo presento como el doctor Colin Osgood, jefe de parasitologia.

– Necesito su opinion, Colin -dijo Malovar senalando el microscopio.

El doctor Osgood miro la muestra unos segundos mas que Malovar antes de responder:

– Parasitario, sin lugar a dudas -afirmo con los ojos pegados a los oculares-. Hay merozoitos, aunque no los reconozco. Ha de tratarse de una especie nueva o de un parasito que no suele verse en seres humanos. Deberian consultar al doctor Lander Hammersmith.

– Buena idea -dijo Malovar y miro a Jack-. ?Le importaria dejarme la muestra? Hare que el doctor Hammersmith la examine por la manana.

– ?Quien es el doctor Hammersmith? -pregunto Jack.

– Un anatomopatologo veterinario -respondio Osgood.

– Por mi, excelente -asintio Jack, aunque nunca se le habria ocurrido llevar la muestra a un anatomopatologo veterinario.

Tras despedirse de los dos medicos, regreso a la recepcion y pidio permiso a la secretaria para usar el telefono. La secretaria lo condujo a una mesa vacia y le dijo que marcara el nueve para obtener linea exterior. Jack llamo a Lou a la jefatura de policia.

– Eh, me alegro de que hayas llamado -dijo Lou-. Creo que he descubierto algo interesante. En primer lugar, el avion es un fuera de serie. Un G4. ?Sabes de que hablo?

– Creo que no. -A juzgar por el tono de Lou, cualquiera hubiera dicho que era su obligacion saberlo.

– Quiere decir Gulfstream 4. Es algo asi como un Rolls Royce entre los jets privados. Cuesta veinte millones de pavos.

– Estoy impresionado.

– Deberias estarlo -bromeo Lou-. Bueno, veamos que mas he descubierto. Ah, alla va: el avion es propiedad de Alpha Aviation, de Reno, Nevada. ?Has oido hablar de ellos?

– No. ?Y tu?

– Yo tampoco. Debe de ser una compania de alquiler. A ver, ?que mas? ?Ah, si! Esto es lo mas interesante. Mi amigo de inmigracion llamo a un colega frances a su propia casa, lo creas o no, y le pregunto por la reciente visita de Carlo Franconi a Francia. Al parecer, este burocrata frances puede acceder al banco de datos de inmigracion desde el ordenador de su casa, porque, ?sabes una cosa?

– Estoy en ascuas -dijo Jack.

– ?Franconi nunca estuvo en Francia! -exclamo Lou-.

A menos que llevara un pasaporte falso. No hay ninguna constancia de su entrada ni de su salida.

– ?Entonces por que me dijiste que ese avion no podia proceder mas que de Lyon, Francia?

– Eh, no te mosquees.

– No me mosqueo -replico Jack-. Solo te recordaba que me dijiste que el plan de vuelo y los datos de inmigracion debian coincidir necesariamente.

– ?Y asi es! Decir que el avion procedia de Lyon, Francia, no significa que todos los pasajeros subieran alli. El aparato podria haber parado a repostar.

– Bien pensado: No se me habia ocurrido esa posibilidad.

?Podemos confirmarla?

– Supongo que puedo volver a llamar a mi amigo de la FAA.

– Estupendo. Voy de camino a mi despacho en el deposito. ?Quieres que te llame o me llamas tu?

– Te llamare yo -respondio Lou.

– .

Cuando Laurie termino de escribir todo lo que podia recordar de su conversacion con Marvin sobre el procedimiento de recogida de los cadaveres, dejo el papel a un lado y se concentro en su trabajo. Media hora despues, volvio a mirarlo.

Con la mente mas clara, procuro leerlo desde una perspectiva nueva. Tras la segunda lectura, le llamo la atencion la cantidad de veces que aparecia la frase 'numero de admision'. Claro que no era de extranar. Despues de todo, el numero de admision era para el muerto el equivalente al numero de la Seguridad Social durante su vida. Era la cifra de identificacion que permitia al deposito controlar los millares de cadaveres que pasaban por alli y sus respectivos expedientes. Siempre que llegaba un cuerpo al Instituto Forense, lo primero que se hacia era adjudicarle un numero.

Luego se le ataba una etiqueta con dicho numero en el dedo gordo del pie.

Al mirar la palabra admision, Laurie advirtio con sorpresa que no sabia exactamente a que se referia. Era sencillamente una palabra que habia aceptado y usaba a diario. Todos los informes de laboratorio, las radiografias, los informes de los investigadores y los documentos internos del instituto llevaban el numero de admision. En cierto modo, era mas importante que el nombre de la victima.

Laurie cogio el diccionario y busco la palabra admision.

Comenzo a leer y le parecio que ninguna de las definiciones tenia sentido en el contexto en que usaban el termino en el deposito. Sin embargo, en la ultima entrada de admitir, el diccionario indicaba: 'dar entrada'. Es decir que el numero de admision equivalia al numero de entrada.

Laurie busco los numeros de admision y los nombres de los cadaveres que se habian recogido durante el turno de noche del cuatro de marzo, cuando habia desaparecido el cuerpo de Franconi. Encontro el papel debajo de una bandeja de por taobjetos. Leyo: Dorothy Kline, numero 101455, y Frank Gleason, numero 100385.

Gracias a sus dudas semanticas, Laurie reparo en un detalle que no habia observado antes: ?Habia una diferencia de mas de mil entre los dos numeros de admision! Era extrano, porque los numeros se adjudicaban correlativamente y, conociendo la cantidad de cadaveres que ingresaban a diario en el deposito, Laurie calculo que debian de haber transcurrido varias semanas entre la llegada de uno y otro cuerpo.

Resultaba muy extrano, pues los cadaveres rara vez permanecian mas de dos dias en el deposito, de modo que Laurie introdujo en su ordenador el nombre de Frank Gleason.

Era el cadaver que habia recogido la funeraria Spoletto.

Lo que aparecio en la pantalla la dejo estupefacta.

– ?Cielo santo! -exclamo.

– .

Lou se lo estaba pasando en grande. Aunque el publico en general tenia una vision romantica de los detectives, el trabajo en si era ingrato y agotador. Lo que ocupaba a Lou en esos momentos, es decir, hacer fructiferas llamadas telefonicas desde el comodo sillon de su despacho, era entretenido y gratificante. Tambien era agradable saludar a viejos amigos.

– ?Caray, Soldano! -comento Mark Servert, el contacto de Lou en la FAA-. No se nada de ti durante anos y luego me llamas dos veces en el mismo dia. Este debe de ser un caso importante.

– Es una pasada -aseguro Lou-. Y tengo algunas preguntas mas para ti. Hemos descubierto que el G 4 del que te hable antes volo de Lyon, Francia, a Teterboro, Nueva Jersey, el veintinueve de enero. Sin embargo, el individuo que investigamos no esta registrado en la oficina de inmigracion francesa, asi que nos preguntabamos si es posible averiguar de donde salio el N6GSU antes de aterrizar en Lyon.

– Bueno, es dificil -dijo Mark-. Se que la ICAO…

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