idea de adonde fue. Lou va consultar a los de Inmigracion para saber si salio del pais.
– Si alguien puede averiguarlo, ese es Lou -aseguro Laurie.
– A proposito -dijo Jack dandose aires de superioridad-, Lou ha confesado que fue el quien filtro la noticia a la prensa.
– No puedo creerlo.
– Lo he oido de sus propios labios. Asi que espero una humilde disculpa.
– De acuerdo, te pido perdon. Pero estoy atonita. ?Te dio algun motivo?
– Dijo que querian difundir la noticia de inmediato para remover el avispero y ver si aparecian pistas nuevas. Parece que la tactica funciono. Consiguieron un soplo, que mas tarde confirmaron, segun el cual el cadaver de Franconi fue robado por orden de la familia Lucia.
– ?Dios mio! -exclamo Laurie, estremeciendose-. Este caso comienza a parecerse demasiado al de Cerino.
– Ya, aunque esta vez se trata de un higado en lugar de ojos.
– No pensaras que en un hospital de Estados Unidos se hacen trasplantes ilegales, ?verdad?
– No le encuentro la logica -repuso Jack-. Sin lugar a dudas habria mucha pasta en juego, pero esta el problema de los donantes. En nuestro pais hay mas de siete mil personas esperando un higado y pocas de ellas tienen el dinero suficiente para justificar la inversion.
– Ojala estuviera tan segura como tu -replico Laurie-. El interes economico se ha convertido en prioridad absoluta en la medicina.
– Pero para hacer fortuna con la medicina se necesita un numero significativo de pacientes -dijo Jack-. Y hay pocas personas ricas que necesiten un higado. La inversion necesaria para construir un centro quirurgico y garantizar la clandestinidad no seria rentable, sobre todo si no cuentan con donantes. Seria una version moderna de Burke y Hare, y aunque podria funcionar como tema de una pelicula de serie B, en la vida real seria un negocio demasiado arriesgado e inseguro. Ningun comerciante en su sano juicio, por muy corrupto que fuera, se meteria en algo asi.
– Quiza tengas razon-admitio Laurie.
– Estoy convencido de que aqui se cuece algo mas -afirmo Jack-. Hay demasiados detalles inexplicables, desde los absurdos resultados del DQ alfa hasta el hecho de que Franconi no estuviera tratandose con inmunosupresores. Se nos escapa algo; algo fundamental e insospechado.
– ?Que trabajo! -exclamo Laurie-. Te aseguro que me alegro de haberte pasado el caso a ti.
– Gracias por nada -bromeo Jack-. No cabe duda de que es un caso frustrante. Ah, para hablar de algo mas agradable, anoche durante el partido de baloncesto Warren me dijo que Natalie ha estado preguntando por ti. ?Que te parece si este fin de semana salimos a cenar y quiza al cine? Siempre y cuando ellos no tengan otros planes, claro.
– Me encantaria -dijo Laurie-. Espero que le dijeras a Wa rren que yo tambien he preguntado por ellos..
– Lo hice. No pretendo cambiar de tema, pero ?como te ha ido hoy? ?Has adelantado algo en tu investigacion sobre el robo del cuerpo de Franconi? El hecho de que Lou asegure que fue la familia Lucia no nos dice mucho. Necesitamos datos concretos.
– Por desgracia, no he averiguado nada nuevo -admitio Laurie-. Estuve en el foso hasta hace unos minutos. No pude hacer nada de lo que habia planeado.
– Muy mal -dijo Jack con una sonrisa-. Con mi falta de progresos, confiaba en que tu hubieras hecho algun descubrimiento importante.
Despues de prometerse que se llamarian por la noche para concretar los planes para el fin de semana, Laurie se dirigio a su despacho. Se sento al escritorio con buenas intenciones y comenzo a examinar los informes de laboratorio y la correspondencia que habia recibido ese mismo dia sobre los casos inconclusos. Pero no conseguia concentrarse.
La confianza de Jack en que ella proporcionara una pista importante sobre el caso Franconi la hizo sentir culpable por no tener una hipotesis razonable sobre la desaparicion del cadaver. Al comprobar que Jack ponia tanto empeno en la investigacion, sintio la necesidad de redoblar sus propios esfuerzos.
Saco una hoja de papel en blanco y comenzo a escribir todo lo que le habia dicho Marvin. La intuicion le decia que el misterioso secuestro debia de tener alguna relacion con los dos cuerpos que habian salido del deposito esa misma noche. Y ahora que Lou habia confirmado la participacion de la familia Lucia, estaba convencida de que la funeraria Spoletto estaba involucrada en el caso.
– -
Raymond colgo el auricular y alzo la vista para mirar a Darlene, que acababa de entrar en su estudio.
– ?Y bien? -pregunto Darlene. Llevaba el pelo rubio recogido en una cola de caballo. Habia estado haciendo ejercicio en la bicicleta estatica en la habitacion contigua y vestia un conjunto deportivo muy sexy.
Raymond se reclino en la silla del escritorio y suspiro. Incluso sonrio.
– Parece que las cosas mejoran. Estaba hablando con el jefe de operaciones de GenSys, Mass. El avion estara listo para manana por la noche, de modo que me marcho a Africa. Naturalmente nos detendremos a repostar, pero todavia no se donde.
– ?Puedo ir contigo? -pregunto Darlene, esperanzada.
– Me temo que no, carino -dijo Raymond. Tendio un brazo y la cogio de la mano. Sabia que durante los dos ultimos dias habia estado muy irritable y se sentia culpable. Tiro de ella y la obligo a sentarse en su regazo. En cuanto lo hizo se arrepintio; despues de todo, Darlene era una mujer corpulenta-. Con el paciente y el equipo quirurgico, habra demasiada gente en el vuelo de regreso -consiguio articular aunque su cara se estaba poniendo roja.
Darlene suspiro e hizo pucheros.
– Nunca me llevas a ninguna parte.
– La proxima vez -prometio el. Le dio una palmadita en la espalda y la ayudo a ponerse de pie-. Solo es un viaje corto, de ida y vuelta. No sera divertido.
Ella rompio a llorar subitamente y salio de la habitacion.
Raymond considero la posibilidad de seguirla para consolarla, pero al ver el reloj sobre su escritorio cambio de idea. Eran mas de las tres y, por lo tanto, mas de las nueve en Cogo. Era la hora mas conveniente para hablar con Siegfried.
Raymond llamo a casa del director. El ama de llaves le paso con Siegfried.
– ?Las cosas siguen bien? -pregunto con expectacion.
– Perfectamente -respondio Siegfried-. El ultimo informe sobre el estado del paciente es excelente. No podria estar mejor.
– Es alentador.
– Y supongo que eso significa que pronto cobraremos la bonificacion especial por el trasplante.
– Por supuesto -asintio Raymond, aunque sabia que habria una demora. Necesitaba reunir veinte mil dolares en efectivo para Vinnie Dominick, asi que la bonificacion tendria que esperar hasta que hubiera un nuevo ingreso-. ?Que hay del problema con Kevin Marshall? -pregunto.
– Todo ha vuelto a la normalidad -respondio Siegfried-.
Salvo por un pequeno incidente: regresaron a la zona de estacionamiento a la hora de comer.
– Eso no es normal.
– Tranquilicese. Solo volvieron para buscar las gafas de sol de Melanie Becket. Sin embargo, los soldados que yo habia apostado alli volvieron a dispararles. -Siegfried rio de buena gana.
Raymond espero a que callara y pregunto:
– ?Que le causa tanta gracia?
– Esos cabezas de chorlito destrozaron el parabrisas trasero del coche de Melanie. La chica se puso hecha una furia, pero el castigo surtio efecto. Ahora estoy absolutamente convencido de que no volveran por alli.
– Eso espero.
– Ademas, esta tarde tuve ocasion de tomar una copa con las dos mujeres -continuo Siegfried-. Tengo el palpito de que nuestro ermitano investigador esta viviendo una aventura escabrosa.
– ?De que habla?-inquirio Raymond.
– No creo que tenga el tiempo ni la energia necesarios para preocuparse por el humo de la isla Francesca. Parece que esta metido en un menage a trois.
