Desanimado, Jack salio del area forense. Tenia la inquietante sensacion de que estaba pasando por alto un detalle importante, pero no sabia cual era ni que podia hacer para descubrirlo.
En la sala de identificaciones se sirvio otra taza de cafe, que a esa hora del dia parecia barro. Con la taza en la mano, subio por las escaleras hacia el laboratorio.
– He analizado tus muestras -dijo John DeVries-. No hemos detectado ni ciclosporina ni FK506.
Atonito, Jack se quedo mirando fijamente la cara palida y demacrada del jefe del laboratorio. No sabia que era mas sorprendente, si el hecho de que ya hubieran analizado las muestras o el de que los resultados fueran negativos.
– Bromeas -atino a decir.
– Claro que no -repuso John-. Yo nunca bromeo.
– Pero el paciente tenia que seguir necesariamente un tratamiento con inmunosupresores -dijo Jack-. Le habian hecho un trasplante de higado poco tiempo antes. ?Hay alguna posibilidad de que se trate de un falso negativo?
– Siempre hacemos pruebas de control -respondio John.
– Esperaba que detectariais la presencia de un farmaco u otro.
– Lamento no haberte dado los resultados que esperabas -dijo John-. Y ahora, si me disculpas, tengo trabajo.
El director del laboratorio se dirigio a un instrumento e hizo algunos ajustes. Jack dio media vuelta y se marcho.
Ahora si que estaba deprimido. Los resultados de los analisis llevados a cabo por Ted Lynch y John DeVries eran contradictorios. Si Franconi habia sido sometido a un trasplante reciente, tenia que estar tomando ciclosporina A o FK506.
Era el tratamiento habitual.
Salio del ascensor en la quinta planta y, de camino al departamento de histologia, busco una explicacion racional para los datos que acababan de proporcionarle. No se le ocurrio nada.
– Vaya, si es nuestro buen doctor otra vez lo saludo Maureen O'Connor con su caracteristico acento irlandes-. ?Que pasa? ?Solo tienes un caso? ?Por eso nos das tanto la paliza?
– Solo tengo uno y me esta haciendo perder la chaveta -dijo Jack-. ?Que pasa con mis preparados?
– Algunos estan listos -respondio Maureen-. ?Quieres llevartelos o prefieres esperar a que esten todos?
– Me llevare los que pueda.
Con pericia, Maureen cogio las muestras que estaban secas y las coloco en el portaobjetos. Luego le entrego la bandeja a Jack.
– ?Por casualidad hay algun corte de higado aqui? -pregunto el forense, esperanzado.
– Eso creo -dijo Maureen-. Al menos uno o dos. Las demas las tendras mas tarde.
Jack saludo con una inclinacion de cabeza y salio al pasillo en direccion a su despacho, que estaba a pocas puertas de alli. Cuando entro, Chet alzo la vista y sonrio.
– Hola, colega, ?que tal va todo?
– No muy bien -respondio Jack. Se sento y encendio la luz del microscopio.
– ?Problemas con el caso Franconi?
Jack asintio con un gesto. Empezo a buscar los cortes de higado entre los portaobjetos. Solo encontro uno.
– Es como intentar sacar agua de una roca -respondio.
– Oye -dijo Chet-, me alegro de que hayas vuelto. Estoy esperando una llamada de un medico de Carolina del Norte.
Necesito saber si un paciente suyo tenia problemas cardiacos.
Pero tengo que salir a hacerme fotos para el pasaporte, para mi proximo viaje a la India. ?Te importaria coger la llamada?
– Claro que no -repuso Jack-. ?Como se llamaba el paciente?
– Clarence Potemkin-respondio Chet-. La carpeta esta encima de mi escritorio.
– De acuerdo -dijo Jack mientras ponia el portaobjetos con la muestra de tejido hepatico en el microscopio.
Chet se puso el abrigo y se marcho. Jack regulo el objetivo del microscopio para examinar la muestra y, cuando se disponia a mirar por el ocular, se detuvo en seco. El recado de Chet le habia hecho pensar en los viajes al extranjero. Si Franconi habia salido del pais para hacerse un trasplante, lo cual cada vez se le antojaba mas probable, debia de haber una manera de descubrir adonde habia ido.
Jack levanto el auricular, marco el numero de la jefatura de policia y pregunto por el detective Lou Soldano. Esperaba que le dijeran que dejara un recado, asi que se sorprendio gratamente cuando respondio el propio Lou.
– Eh, me alegra oirte -dijo Lou-. ?Recuerdas que esta manana te comente que, segun uno de nuestro confidentes, los Lucia habian robado el cadaver de Franconi? Pues acabamos de recibir una confirmacion por otra fuente. Supuse que querrias saberlo.
– Interesante -dijo Jack-, pero queria hacerte una pregunta.
– Dispara.
– Quiero saber si es posible hacer alguna gestion en Aduanas para averiguar si Franconi salio del pais en los ultimos tiempos y, en caso afirmativo, adonde fue.
– Se puede intentar en aduanas o en inmigracion -respondio Lou-. La via mas segura es inmigracion, a menos que el tio haya comprado tantas cosas en el extranjero que tuviera que pagar impuestos. Ademas, tengo un amigo en inmigracion. De esa forma lo sabremos mucho antes que si seguimos los cauces burocraticos. ?Quieres que lo compruebe?
– Me encantaria -respondio Lou-. Este caso me tiene en ascuas.
– Sera un placer -repuso Lou-. Como te dije esta manana, te debo una.
Jack colgo el auricular con una sombra de esperanza ante esa nueva posibilidad.
Sintiendose mas optimista, se inclino, miro por el ocular y comenzo a enfocar.
La jornada de Laurie no habia salido segun lo previsto. Aunque se habia propuesto hacer una sola autopsia, habia terminado haciendo dos. Luego George Fontworth habia tenido problemas con un caso de multiples heridas de bala y Laurie se habia ofrecido a ayudarle. Pese a que no habia parado para comer, no salio del foso hasta despues de las tres.
Laurie se puso la ropa de calle y, cuando se dirigia a su despacho, vio a Marvin en la oficina del deposito. Marvin acababa de empezar su turno y estaba ocupado poniendo orden en el caos de un dia de trabajo normal. Laurie se desvio de su camino y asomo la cabeza por el hueco de la puerta.
– Encontramos las radiografias de Franconi -dijo-. Y resulto que el tipo que habian encontrado en el agua era nuestro hombre desaparecido.
– Lo lei en el periodico -repuso Marvin-. Buen trabajo.
– Lo identificamos gracias a las radiografias -explico Laurie-. Asi que me alegro de que las hicieras.
– Es mi trabajo.
– Queria disculparme otra vez por sugerir que no las habias hecho-dijo Laurie.
– Ningun problema -repuso Marvin.
Laurie salio, pero no habia dado ni cuatro pasos cuando se volvio y regreso a la oficina del deposito. Esta vez entro y cerro la puerta a su espalda.
Marvin la miro con expresion inquisitiva.
– ?Te importa que te haga una pregunta confidencial? -pregunto Laurie.
– Supongo que no -respondio Marvin con cautela.
– Naturalmente, me interesa saber como desaparecio el cuerpo de Franconi -dijo-. Por eso hable contigo anteayer. ?Recuerdas?
– Claro -respondio Marvin.
– Tambien hable con Mike Passano esa noche.
– Eso he oido -repuso Marvin.
– Asi fue -dijo Laurie-. Pero, creeme, no lo estaba acusando de nada.
– Te creo. A veces es un poco quisquilloso.
