una mirada aguda-. No parece sorprenderte, Seth.
– Lo hubiera hecho hace una hora. Ahora no.
– Asi que tenemos a dos asaltantes.
– Dos asaltantes con dos armas. Y una dama ?como de grande? -Un metro cincuenta y cinco de estatura, cincuenta kilos de peso -respondio el medico de memoria.
– Asi que tenemos a una mujer pequena y a dos asaltantes, probablemente varones, armados con armas de grueso calibre que intentan estrangularla, le pegan y despues los dos disparan contra ella y la matan.
El forense se acaricio la barbilla. Los hechos eran realmente desconcertantes.
– ?Estas seguro de que las marcas de estrangulamiento y de los golpes son anteriores al fallecimiento?
– Desde luego. -El hombre parecio ofenderse-. Vaya lio, ?no?
– Ya lo puedes decir -comento Frank mientras hojeaba el informe-. Ningun intento de violacion. ?No hay nada?
El forense no respondio. Por fin, Frank le miro, se quito las gafas, las dejo sobre la mesa y se reclino en la silla mientras bebia un trago del cafe solo que le habian ofrecido antes.
– El informe no menciona nada de un ataque sexual -le recordo a su amigo, que parecio volver a la realidad.
– El informe es correcto. No hubo ataque sexual. Ni un rastro de liquido seminal, ninguna prueba de penetracion, ninguna senal de violencia. Todo esto me llevo a la conclusion oficial de que no hubo un ataque sexual.
– ?Que pasa? ?No estas satisfecho con la conclusion? -Frank le miro expectante.
El hombre bebio un trago de cafe, estiro los brazos por encima de la cabeza hasta sentir un crujido en el interior de su cuerpo y despues se inclino sobre la mesa.
– ?Tu esposa visita al ginecologo?
– Claro, ?no lo hacen todas las mujeres?
– No lo creas -replico el forense con un tono seco-. La cuestiones que si vas a una revision, por muy bueno que sea el ginecologo, siempre queda una ligera inflamacion y pequenas heridas en los genitales. Es algo natural. Para hacer bien las cosas tienes que meterte y escarbar.
– ?Que insinuas? -Frank dejo la taza de cafe-. ?Que la visito el ginecologo en mitad de la noche justo antes de que se la cargaran?
– Las indicaciones era pequenas, muy pequenas, pero estaban alli -contesto el medico. Penso bien las palabras antes de anadir-: No he dejado de pensar en esto desde que entregue el informe. Comprendeme, quiza no es nada. Se lo pudo hacer ella misma. Cada uno a lo suyo. Pero por lo que vi, no creo que se lo hiciera ella. Pienso que alguien la reviso poco despues de muerta. Quiza dos horas mas tarde, quizas antes.
– ?La reviso para que? ?Para ver si habia pasado algo? -Frank no disimulo la incredulidad.
– No hay otros motivos para revisar los genitales de una mujer en aquella situacion, ?no te parece?
Frank le devolvio la mirada. Esta informacion solo sirvio para aumentar la fuerza de los martillazos que notaba en las sienes. Sacudio la cabeza. Otra vez la teoria del globo. Si se hunde por un lado se hincha por el otro. Garrapateo unas notas, con el entrecejo fruncido. Bebio otro trago de cafe sin darse ni cuenta.
El medico forense le observo. No era un caso facil, pero hasta ahora, el detective habia formulado las preguntas correctas. Estaba intrigado, algo logico, que formaba parte del proceso. Los buenos nunca lo resolvian todo. Pero tampoco se quedaban intrigados para siempre. A la larga, si tenian suerte y eran diligentes, quiza mas de lo primero o de lo segundo segun el caso, acababan por descubrir la clave y todas las piezas encajaban. El deseaba que fuera uno de estos casos, aunque ahora mismo no pintaba bien.
– Estaba bastante borracha cuando la mataron -senalo el detective consultando el informe de toxicologia.
– Dos coma uno. No veia esa cantidad desde los anos en la facultad.
– Me pregunto donde consiguio llegar al dos coma uno. -Abunda la bebida en un lugar como ese.
– Si, excepto que no habia copas sucias, ni botellas abiertas, ni botellas vacias en la basura.
– Bueno, quiza se emborracho en otra parte
– Entonces, ?como volvio a casa?
El forense penso durante unos segundos, se froto los ojos somnoliento.
– En coche. He visto a personas con porcentajes mas altos sentados detras del volante…
– Querras decir en la sala de autopsias, ?no? El problema con esa teoria es que ninguno de los coches salio del garaje desde que la familia se marcho al Caribe.
– ?Como lo sabes? Un motor no se mantiene caliente durante tres dias.
Frank paso las paginas de su libreta, encontro lo que buscaba y se la paso a su amigo.
– Sullivan tiene un chofer en la casa. Un tipo mayor llamado Barnie Kopeti. Sabe de coches como el que mas, y lleva un registro meticuloso de toda la flota de automoviles de Sullivan. Apunta el kilometraje de cada uno en un libro, y lo actualiza cada dia. ?Te lo puedes creer? Le pedi que comprobara los odometros de cada uno de los coches del garaje, que presumiblemente eran los unicos al alcance de la senora, y de hecho los unicos coches que habia en el garaje cuando se descubrio el cadaver. Ademas, Kopeti confirmo que no faltaba ningun coche. No habia kilometros adicionales en ninguno de los odometros. No habian sido utilizados desde que todos se marcharon al Caribe. Christine Sullivan no regreso a casa en uno de sus coches. ?Como volvio a casa?
– ?En taxi?
– No. Hablamos con todas las companias de taxis que funcionan en esta zona. Aquella noche nadie hizo una carrera hasta la direccion de los Sullivan. No es un lugar que se olvide facilmente.
– A menos que el taxista se la cargara, y ahora no hable.
– ?Crees que invito a un taxista a su casa?
– Digo que estaba borracha y probablemente no se dio cuenta de lo que hacia.
– Eso no concuerda con el hecho de que manipularon la alarma, o que hubiera una soga colgada de la ventana del dormitorio. Y ya que hablamos de dos asaltantes, nunca vi un taxi conducido por dos taxistas.
Frank penso una cosa y se apresuro a anotarla en la libreta. Estaba seguro de que a Christine Sullivan la habia llevado a casa alguien que conocia. Dado que esa persona o personas no se habian presentado, Frank creia saber por que no lo habian hecho. Descolgarse por la ventana en lugar de salir por donde habian entrado -la puerta principal- significaba que algo habia espantado a los asesinos. La razon mas obvia era la patrulla de vigilancia privada, pero el guardia de servicio aquella noche no habia informado de nada extraordinario. Sin embargo, los atacantes no lo sabian. El mero hecho de ver el coche del guardia les habia puesto en fuga.
El forense se balanceo en la silla, sin saber muy bien que decir. Separo los brazos.
– ?Algun sospechoso?
– Quiza. -Frank acabo de escribir.
– ?Cual es la historia del marido? Una de las personas mas ricas del pais.
– Y del mundo. -Frank guardo la libreta, recogio el informe y se bebio el resto del cafe-. Ella decidio quedarse mientras iban al aeropuerto. Sullivan penso que se alojaria en el apartamento del edificio Watergate. Este hecho esta confirmado. El jet la recogeria al cabo de tres dias para llevarla a la mansion de los Sullivan en las afueras de Bridgetown, Barbados. Cuando no se presento en el aeropuerto, Sullivan se preocupo y comenzo con las llamadas. Esta es su historia.
– ?Ella le dio algun motivo para el cambio de planes?
– No me lo menciono.
– Los ricos se pueden permitir lo mejor. Hacer que parezca un robo mientras ellos estan a seis mil kilometros de distancia, tumbados en una hamaca y bebiendo pina colada. ?Crees que es uno de esos?
Frank contemplo la pared durante un buen rato. Recordo a Walter Sullivan sentado en silencio junto al cadaver de su esposa en el deposito. La expresion del rostro cuando no tenia motivos para pensar que le espiaban.
El detective miro al medico forense. Se levanto dispuesto a marcharse.
– No, no lo creo.
10
