construida expresamente para misiones de esta clase. La mayoria de la gente ignora su existencia. Lo encontrara muy interesante.

– Yo no tengo lo que usted llamaria instruccion de combate,

– Su trabajo sera simplemente guiar al equipo hasta el recinto y mostrarle la entrada al garaje por el respiradero. Despues volvera a la playa y permanecera a cubierto hasta que haya terminado la operacion.

– ?Hay un horario previsto para la incursion?

Kleist adopto una expresion afligida.

– Nosotros preferimos llamarlo operacion encubierta.

– Lo siento; nunca he leido su manual burocratico sobre semantica.

– Contestando a su pregunta, el desembarco esta fijado para las dos de la madrugada, dentro de cuatro dias.

– Cuatro dias pueden ser demasiados para salvar a mis amigos.

Kleist parecio sinceramente preocupado.

– Estamos trabajando a toda prisa y abreviando lo mas posible nuestros ejercicios practicos. Necesitamos tiempo para cubrir todo posible imprevisto. El plan tiene que ser tan perfecto como puedan hacerlo nuestros programas tacticos por ordenador.

– ?Y si hay un fallo humano en su plan?

Toda expresion amistosa se borro de la cara de Kleist y fue sustituida por una mirada fria y dura.

– Si hay un fallo humano, senor Pitt, sera suyo. Salvo una intervencion divina, el exito o el fracaso de esta mision dependera sobre todo de usted.

La gente de la CIA se mostro muy minuciosa. Pitt fue enviado de un despacho a otro, de una entrevista a otra, con precision matematica. Los planes para neutralizar Cayo Santa Maria progresaron con la rapidez de un incendio en la pradera. Su interrogatorio por el coronel Kleist se realizo menos de tres horas despues del efectuado por Martin Brogan. Entonces fue cuando se entero Pitt de que habia miles de planes de contingencia para invadir todas las islas del Caribe y todas las naciones de America Central y del Sur. Juegos de guerra computarizados creaban una serie de alternativas. Lo unico que tenian que hacer los expertos en operaciones secretas era elegir el programa que fuese mas adecuado para el objetivo previsto, y despues perfeccionarlo.

Pitt sufrio un reconocimiento fisico completo antes de que le permitiesen almorzar. El medico lo declaro apto, lo lleno de vitaminas de gran eficacia y ordeno que se acostase temprano, antes de que la confusion de su adormilada mente fuese total.

Una mujer alta, de pomulos salientes y cabellos trenzados, que fue designada su cuidadora, lo acompano a la habitacion debida en el momento debido. Se presento como Alice, sin decir su apellido ni su titulo. Llevaba un fino traje de color marron sobre una blusa de blonda. Pitt penso que era bastante bonita y se pregunto que aspecto tendria envuelta en sabanas de seda.

– El senor Brogan ha dispuesto que coma usted en el comedor de los dirigentes -dijo, a la manera de un guia-. Tomaremos el ascensor.

De pronto, Pitt recordo algo.

– Quisiera telefonear.

– Lo siento, pero no es posible.

– ?Puedo preguntarle por que?

– ?Ha olvidado usted que se le presume muerto? -replico Alice-. Una llamada telefonica a un amigo o a una amante podria dar al traste con toda la operacion.

– Si, «por la boca muere el pez» -dijo cinicamente Pitt-. Mire, necesito cierta informacion de un perfecto desconocido. Le dare un nombre falso.

– Lo siento, pero no es posible.

Pitt penso que aquello parecia un disco de fonografo rayado.

– Deme un telefono o hare algo que no les gustara.

Ella lo miro, curiosa.

– ?Que?

– Marcharme a casa -dijo simplemente el.

– Por orden del senor Brogan no puede salir de este edificio hasta que emprenda el vuelo a nuestro campamento de San Salvador. Haria que le pusiesen una camisa de fuerza antes de que llegase a la puerta.

Pitt se quedo atras mientras caminaban por un pasillo. Entonces se volvio de pronto y entro en una antesala cuya puerta no tenia ningun rotulo. Paso tranquilamente por delante de una sorprendida secretaria y entro en el despacho interior. Un hombre menudo, de cabellos blancos cortados en cepillo y que, con un cigarrillo pendiendo entre sus labios, ponia extranas marcas en un grafico, levanto la cabeza con divertida sorpresa.

Pitt le dirigio una cortes sonrisa y dijo:

– Disculpeme, ?puedo usar su telefono?

– Si trabaja usted aqui, sabra que utilizar un telefono sin autorizacion es contrario al reglamento de la Agencia.

– Entonces puedo hacerlo -dijo Pitt-. Yo no trabajo aqui.

– Nunca podra comunicar con el exterior -dijo el viejo.

– Fijese bien.

Pitt levanto el telefono y pidio que le pusieran con el despacho de Martin Brogan. A los pocos segundos, la secretaria particular de Brogan se puso al aparato.

– Me llamo Dirk Pitt. Tenga la bondad de informar al senor Brogan de que, si no puedo emplear un telefono antes de un minuto, voy a causar un terrible escandalo.

– ?Quien es?

– Ya se lo he dicho.

Pitt era terco. Negandose firmemente a aceptar un no como respuesta, necesito otros veinte minutos que empleo gritando, maldiciendo y, en general, mostrandose desagradable para que Brogan consintiese en que hiciera una llamada fuera del edificio, pero solamente si Alice estaba presente y registraba la conversacion.

Ella le introdujo en un pequeno despacho particular y le mostro el telefono.

– Tenemos una telefonista a su disposicion: dele el numero y ella hara la llamada.

– Telefonista, ?como se llama?

– Jennie Murphy -respondio una voz sensual.

– Empezemos con una informacion de Baltimore, Jennie. Quisiera que preguntase el numero de Weehawken Marine Products.

– Un momento. Lo preguntare.

Jennie obtuvo el numero de la operaria de informacion de Baltimore e hizo la llamada.

Despues de explicar su problema a cuatro personas diferentes, Pitt fue puesto al fin en comunicacion con el presidente del consejo de administracion, titulo que generalmente se otorgaba a viejos dirigentes de las companias que eran asi apartados de las actividades principales.

– Soy Bob Conde. ?Que desea? Pitt miro a Alice y le hizo un guino.

– Aqui Jack Farmer, senor Conde. Estoy haciendo una investigacion arqueologica oficial y he descubierto un viejo casco de buzo en un barco naufragado y pienso que tal vez ustedes podrian identificarlo.

– Procurare complacerle. Mi abuelo fundo esta empresa hace casi

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