de empresas comerciales. Las paredes eran de un color beige neutro, lo mismo que la alfombra, y los muebles parecian proceder de una tienda de saldos. No habia cuadros ni adornos de clase alguna que la animasen. Una habitacion cuya unica funcion era servir de lugar de trabajo.

Ofrecieron una silla a Pitt en un extremo de la mesa, pero rehuso. Sus posaderas no estaban todavia en condiciones de sentarse. Todos los que estaban en la sala le miraban fijamente, y empezo a sentirse como un animal del zoo una tarde de domingo.

Brogan le dirigio una sonrisa franca.

– Tenga la bondad de contarnos desde el principio todo lo que ha oido y observado. Su relato sera registrado y transcrito. Despues pasaremos a las preguntas y respuestas. ?Le parece bien?

Llego la cerveza. Pitt tomo un largo trago, se sintio mejor y empezo a relatar los sucesos, desde que se habia elevado en Key West hasta que habia visto surgir el submarino del agua a pocos metros de la banera que se estaba hundiendo. No omitio nada y se tomo todo el tiempo necesario, explicando todos los detalles por triviales que fuesen, que podia recordar. Tardo en ello casi una hora y media, pero los otros le escucharon atentamente sin interrogarle ni interrumpirle. Cuando por fin hubo terminado, descanso cuidadosamente su dolorido cuerpo en una silla y espero con calma a que todos consultasen sus notas.

Brogan ordeno un breve descanso, mientras traian fotografias aereas de Cayo Santa Maria, fichas sobre Velikov y Gly y las copias de la narracion. Despues de cuarenta minutos de estudio, Brogan inicio el interrogatorio.

– Llevaban armas en el dirigible. ?Por que?

– Las noticias sobre el naufragio del Cyclops indicaban que yacia en aguas cubanas. Parecio adecuado llevar un escudo a prueba de balas y un lanzador de misiles como medidas de proteccion.

– Desde luego, se da usted cuenta de que su ataque no autorizado contra un helicoptero patrullero cubano estuvo en contra de la politica del Gobierno.

Esto lo dijo un hombre que Pitt recordo que trabajaba para el Departamento de Estado.

– Me guie por una ley de rango superior -dijo Pitt, con una ironica sonrisa.

– ?Puedo preguntarle que ley es esta?

– Procede del Viejo Oeste; algo que ellos llamaban legitima defensa. Los cubanos dispararon calculo que un millar de proyectiles antes de que Al Giordino volase el helicoptero. Brogan sonrio. Le gustaban los hombres como Pitt.

– Lo que mas nos interesa ahora es su descripcion de la instalacion de los rusos en la isla. Dice que no esta vigilada.

– Los unicos guardias que vi a nivel del suelo fueron los que se hallaban en la entrada del recinto. Nadie patrullaba en los caminos o en las playas. La unica medida de seguridad era una valla electrificada.

– Esto explica por que la camara de infrarrojos no detecto ninguna senal de actividad humana -dijo un analista, examinando las fotos.

– Esto es impropio de los rusos -murmuro otro oficial de la CIA-. Casi siempre revelan sus bases secretas por la exageracion de sus medidas de seguridad.

– Esta vez no -dijo Pitt-. Se han pasado al extremo opuesto y les ha dado resultado. El general Velikov declaro que era la instalacion militar mas importante fuera de la Union Sovietica. Y creo que nadie de su agencia se dio cuenta de ello hasta ahora.

– Confieso que tal vez nos enganaron -dijo Brogan-. Siempre que lo que nos ha dicho usted sea verdad.

Pitt dirigio una fria mirada a Brogan. Despues se levanto, dolorido, de su silla, y se dirigio a la puerta.

– Muy bien, tomelo como usted quiera. Menti. Gracias por la cerveza.

– ?Puedo preguntarle adonde va?

– A convocar una conferencia de prensa -dijo Pitt, hablando directamente a Brogan-. Estoy perdiendo un tiempo precioso por su causa. Cuanto antes haga publica mi huida y pida la liberacion de los LeBaron, Giordino y Gunn, antes se vera obligado Velikov a suspender sus torturas y su ejecucion.

Se hizo un impresionante silencio. Ninguno de los que se sentaban a la mesa de conferencias podia creer que Pitt se dispusiese a salir; nadie, salvo Sandecker. Permanecio sentado, sonriendo con aire triunfal.

– Sera mejor que se tranquilice, Martin. Se les acaba de ofrecer una informacion mas importante de la que podian imaginar y, si ninguno de los que estan en esta habitacion es capaz de reconocerlo, les sugiero que se busquen otro trabajo.

Brogan podia ser brusco y egolatra, pero no era tonto. Se levanto rapidamente y detuvo a Pitt en la puerta.

– Perdone a un viejo irlandes que ha salido escaldado mas veces de las que puede contar. Treinta anos en este oficio y uno se convierte naturalmente en un incredulo Tomas. Por favor, ayudenos a juntar las piezas del rompecabezas. Despues hablaremos de lo que hay que hacer por sus amigos y los LeBaron.

– Le costara otra cerveza -dijo Pitt.

Brogan y los otros se echaron a reir. Se habia roto el hielo, y continuaron las preguntas desde todos los lados de la mesa.

– ?Es este Velikov? -pregunto un analista, mostrando una fotografia.

– Si, es el general Peter Velikov. Su ingles con acento americano es literalmente perfecto. Olvidaba decir que tenia mi expediente, incluido una resena biografica.

Sandecker miro a Brogan.

– Parece que Sam Emmett tiene un topo en la seccion de archivos del FBI.

Brogan sonrio sarcasticamente.

– A Sam no le gustara enterarse de esto.

– Podriamos escribir un libro sobre las hazanas de Velikov -dijo un hombre corpulento, dirigiendose a Pitt-. Me gustaria que, en otra ocasion, me describiese sus peculiaridades.

– Con mucho gusto -dijo Pitt.

– ?Y es este Foss Gly, el inquisidor de mano dura?

Pitt miro la segunda fotografia y asintio con la cabeza.

– Su cara es diez anos mas vieja que cuando se tomo esta foto, pero es el.

– Un mercenario americano, nacido en Arizona -dijo el analista-. ?Le conocia de antes?

– Si, le conoci durante el proyecto Empress of Ireland para el Tratado Norteamericano. Supongo que lo recuerdan.

Brogan asintio con la cabeza.

– Yo si -dijo.

– Volviendo a la disposicion del edificio -dijo la mujer-, ?cuantas plantas tiene?

– Segun el indicador del ascensor, cinco. Todas bajo tierra.

– ?Tiene idea de las dimensiones?

– Lo unico que pude ver fue mi celda, el pasillo, el despacho de Velikov

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