de ellos mismos. Eran unas personas salvajes, indomitas, amantes de las aventuras y la libertad individual. Eran impetuosos y absolutamente indisciplinados, factores que aceleraron su decadencia. Cuando cayo el imperio romano, los celtas ya habian sido obligados a cruzar el mar del Norte y estaban instalados en Gran Bretana e Irlanda, donde todavia hoy se nota su influencia.
– ?Que aspecto tenian y como trataban a sus mujeres? -quiso saber Summer, con una sonrisita.
– Me preguntaba cuando sacarias el tema. -Perlmutter exhalo un suspiro. Les sirvio lo que quedaba de vino-. Los celtas eran una raza fuerte, gente alta y de piel blanca. El color de sus cabellos iba desde el rubio al rojo y el castano. Se los describia como unas gentes revoltosas, con voces muy sonoras y asperas. Te encantara saber, Summer, que a las mujeres las tenian en un pedestal en la sociedad celta. Eran libres de casarse con quien quisieran y podian heredar propiedades. A diferencia de la mayoria de las culturas que les sucedieron, las mujeres podian reclamar una indemnizacion si se las molestaba. Eran altas y fornidas como los hombres, y luchaban junto a ellos en las batallas. -El historiador vacilo un momento y despues sonrio antes de anadir-: Un ejercito de hombres y mujeres celtas debio de ser todo un espectaculo.
– ?Por que lo dices? -pregunto Summer, que cayo en la trampa con la mayor inocencia.
– Porque la mayoria de las veces combatian desnudos.
Summer era demasiado intrepida para llegar al extremo de ruborizarse, pero miro al suelo.
– Todo esto nos lleva de nuevo a los objetos celtas que encontramos en el banco de la Natividad -manifesto Dirk, con un tono grave-. Si no fueron transportados en un barco tres mil anos mas tarde, ?de donde vinieron?
– Efectivamente. ?Y que me dices de la habitacion y las camaras que encontramos excavadas en la roca? - anadio Summer.
– ?Estais seguros de que estaban excavadas en la roca, y que no eran piedras colocadas unas encima de las otras? -replico Perlmutter.
– Supongo que es posible -respondio Dirk, despues de mirar a su hermana-. Puede que las inscrustaciones cubrieran las grietas entre las piedras.
– No es tipico de los celtas excavar la roca para construir habitaciones. Casi nunca levantaban edificaciones de piedra. Quiza se debio a que no habia arboles utiles para la construccion cuando el banco de la Natividad estaba por encima de la superficie del mar. Las palmeras, con sus troncos curvos y madera fibrosa, no sirven para construir estructuras duraderas.
– En cualquier caso, ?como pudieron navegar casi diez mil kilometros a traves del oceano en el mil cien antes de Cristo?
– Una pregunta de dificil respuesta -admitio Perlmutter-. Aquellos que vivian en la costa atlantica eran gente marinera, a menudo conocidos como “la gente de los remos”. Se sabe que llegaron al Mediterraneo desde los puertos del mar del Norte. Sin embargo, no hay ninguna leyenda referente a que los celtas cruzaran el Atlantico, aparte del viaje de San Brandan, el monje irlandes, que en su travesia de siete anos bien pudo llegar hasta la costa oriental americana y no son pocos quienes lo afirman.
– ?Cuando realizo el viaje? -pregunto Dirk.
– Entre el quinientos treinta y el quinientos veinte antes de Cristo.
– Mil quinientos anos mas tarde de la fecha estimada para nuestro hallazgo -senalo Summer.
Dirk se inclino hacia un costado para acariciar a Fritz, que se sento en el acto y le lamio la mano.
– Al parecer, no acertamos mucho con nuestras preguntas.
– ?Cual es el proximo paso que debemos dar a partir de aqui? -pregunto Summer.
– El primero de los enigmas que hay que resolver -les aconsejo Perlmutter- es descubrir si hace tres mil anos el banco de la Natividad estuvo por encima del nivel de las aguas.
– Un geomorfologista, de los que estudian los origenes y la edad de la superficie terrestre, podria ofrecernos algunas teorias -apunto Summer.
Perlmutter contemplo la maqueta del famoso submarino Hunley de la marina confederada.
– Podriais comenzar con Hiram Yaeger y su magia informatica. Tiene archivado todo lo que hay sobre ciencias marinas. Si alguna vez se realizo un estudio geologico del banco de la Natividad, el lo tendra guardado.
– ?Aunque lo hiciera un equipo de cientificos alemanes o rusos?
– Puedes estar segura de que Yaeger tendra una traduccion.
– Nuestra proxima tarea en cuanto regresemos al cuartel general de la NUMA sera ir a ver a Hiram y pedirle que busque en sus archivos.
– ?Cual sera el segundo paso? -pregunto Summer.
– Ir al despacho del almirante Sandecker -respondio Dirk sin titubeos-. Si queremos llegar al fondo de este asunto, debemos convencerlo de que nos facilite una tripulacion, un barco y todo el equipo necesario para realizar una investigacion a fondo de las habitaciones sumergidas y recuperar los objetos.
– ?Quieres que volvamos alli?
– ?Se te ocurre alguna otra manera?
– Creo que no -admitio Summer con voz pausada. Por alguna razon que no acababa de entender, sintio miedo-. Sin embargo, no se si tendre el valor de mirar de nuevo al
– Conozco a Sandecker -senalo Perlmutter-, y se que para ahorrar los fondos de la NUMA combinara vuestra exploracion con algun otro proyecto.
– Coincidiras conmigo en que parece lo mas razonable -dijo Dirk antes de levantarse-. ?Nos vamos? Creo que ya hemos abusado demasiado del tiempo de Julien.
Summer se despidio del historiador con un abrazo cauteloso.
– Gracias por el magnifico almuerzo.
– Siempre es un placer para un viejo solteron disfrutar de la compania de una joven hermosa.
Dirk estrecho la mano de Perlmutter.
– Adios, y muchas gracias.
– Dadle mis recuerdos a vuestro padre y decidle que me venga a visitar.
– Lo haremos.
Despues de que se marcharon los jovenes, Perlmutter permanecio sumido en sus pensamientos hasta que sono el telefono. Era Pitt.
– Dirk, tus hijos acaban de marcharse.
– ?Los has encaminado en la direccion correcta? -pregunto Pitt.
– Solo pude responder en parte a su interes. No pude ofrecerles gran cosa. Casi no existen registros de los viajes marinos de los celtas.
– Tengo una pregunta para ti.
– Dime.
– ?Has oido mencionar en alguna ocasion a un pirata llamado Hunt?
– Si, alcanzo cierta fama a finales del siglo XVII. ?Por que lo preguntas?
– Me han dicho que su espectro vaga por el mar de las Antillas y que lo conocen como el Bucanero Errante.
– He leido los informes -manifesto Perlmutter con un tono de resignacion-. Otra fabula del Holandes Errante. Claro que varios de los barcos y yates que comunicaron haber visto su navio desaparecieron sin dejar rastro.
– ?Hay motivos para preocuparse cuando se navega por las aguas nicaraguenses?
– Diria que si. ?A que viene el interes?
– Pura curiosidad.
– ?Quieres lo que tengo sobre Hunt?
– Te estare muy agradecido si lo envias por mensajero al hangar. Tengo que coger un avion a primera hora de manana.
– Ahora mismo te lo preparo.
– Gracias, Julien.
– Ofrecere una pequena fiesta dentro de dos semanas. ?Podras venir?
– Nunca me pierdo una de tus famosas fiestas.
Se despidieron. Perlmutter reunio los documentos que tenia sobre el pirata, llamo a la mensajeria. Luego fue a su dormitorio, y se acerco a una estanteria donde no cabia ni un libro mas. Sin titubear, cogio uno y camino con paso lento hasta su despacho, donde reclino su corpachon en un sofa Recamier tapizado en cuero, que habia sido
