hecho en Filadelfia en 1840. El cachorro salto agilmente sobre el sofa y se apoyo en el vientre de Perlmutter, para despues mirarlo con sus grandes ojos castanos.
Abrio el libro titulado
– ?Podra ser? -le pregunto al perro-. ?Podra ser?
Sin poder resistirse mas a la placida somnolencia que le habia provocado el
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Pitt y Giordino salieron para Nicaragua al dia siguiente, en un reactor Citation de la NUMA. En el aeropuerto de Managua hicieron transbordo y subieron a un avion turbohelice CASA 212 de fabricacion espanola, para el vuelo de setenta minutos sobre las montanas y a traves de las marismas hasta una zona conocida como Costa Mosquito. Podrian haber llegado antes con el reactor, pero Sandecker habia considerado conveniente que llegaran como vulgares turistas, para asi confundirse con la multitud.
El sol poniente pintaba de oro los picos de las montanas antes de que los rayos se perdieran en las sombras de las laderas orientales. A Pitt le resultaba dificil imaginar un canal que atravesara un territorio lleno de dificultades, y sin embargo a traves de la historia Nicaragua siempre habia sido considerada como la mejor ruta para un canal interoceanico en lugar de Panama. Disponia de un clima mas saludable, el trazado previsto habria sido mas facil de excavar, y el canal habria estado cuatrocientos ochenta kilometros mas cerca de Estados Unidos; novecientos sesenta, si se contaba el trayecto de ida y vuelta.
Poco antes del inicio del siglo XX, como ha ocurrido con muchos otros proyectos de importancia historica, los politicos habian salido de sus madrigueras para dar un veredicto equivocado. Panama habia contado con un poderoso grupo de presion que habia hecho todo lo posible en favor de sus intereses y por enturbiar las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos. Durante un tiempo, ninguno de los bandos se situo por delante, si bien Teddy Roosevelt manejaba los hilos en la sombra para firmar un tratado lo mas ventajoso posible para los norteamericanos.
Asi estaban las cosas cuando la balanza se inclino en favor de Nicaragua tras la erupcion del Mont Pelee, un volcan en la isla caribena de la Martinica, que mato a mas de treinta mil personas. Por entonces, en el momento menos oportuno, los nicaraguenses emitieron una serie de sellos de correos donde presentaban a su pais como la tierra de los volcanes. Uno de los sellos mostraba un volcan en erupcion detras de un muelle y un ferrocarril.
Alli acabo todo. El senado voto por Panama como el lugar donde se construiria el canal.
Pitt comenzo a leer el informe sobre Costa Mosquito poco despues del despegue. Las marismas de la costa caribena de Nicaragua estaban aisladas de la zona occidental del pais, que era la mas poblada, por una cordillera y la selva tropical. Los habitantes y la region nunca habian formado parte del imperio espanol sino que habian estado dentro de la esfera de la influencia britanica hasta 1905, cuando toda la costa quedo bajo la jurisdiccion del gobierno nicaraguense.
Su punto de destino, Bluefields, era el principal puerto de Nicaragua en el mar de las Antillas y rememoraba el nombre de Blewfeldt, el infame pirata holandes que tenia su refugio en la laguna costera cerca de la ciudad. Los pobladores de la zona eran mayoritariamente mosquitos, el grupo dominante cuyos diversos antepasados provenian de America central, Europa y Africa; tambien habia criollos, descendientes de los esclavos de la era colonial, y mestizos, hijos de indias y espanoles.
La actividad economica se basaba casi exclusivamente en la pesca; los barcos salian para capturar camarones, langostas y tortugas. Una factoria instalada en la ciudad procesaba el pescado para la exportacion, y habia todo tipo de servicios para atender las necesidades de las flotas pesqueras internacionales.
Cuando acabo de leer el informe, ya era de noche. El monotono rumor de las helices se colo en su mente y lo llevo al pais de la nostalgia. El rostro que veia cada manana en el espejo ya no mostraba el cutis terso de veinticinco anos antes. El tiempo, la vida aventurera y el rigor de los elementos se habian cobrado su precio.
Mientras miraba a traves de la ventanilla con la vista perdida, su mente viajo alli donde habia empezado todo, en un solitario trozo de playa en Kaena Point, en la isla Oahu del archipielago de Hawai. Habia estado tendido en la arena tomando el sol, entretenido en mirar el mar mas alla de la rompiente, cuando habia visto un cilindro amarillo que flotaba en el agua. Habia nadado por las traicioneras corrientes para recogerlo y habia regresado a la playa. En el interior habia un mensaje del capitan de un submarino nuclear desaparecido. A partir de aquel momento, su vida habia dado un vuelco. Habia encontrado a la mujer que habia sido el amor de su vida desde el instante en que la vio. Habia llevado su vision guardada en la memoria, convencido de que estaba muerta, sin descubrir nunca que habia sobrevivido, hasta el momento en que Dirk y Summer habian llamado a su puerta.
Su cuerpo habia resistido bien el paso del tiempo; quiza los musculos ya no eran tan fuertes como antes, pero las articulaciones aun no presentaban las molestias y los dolores que aparecen con la edad. Continuaba teniendo el cabello negro y abundante, y solo habian aparecido unas pocas canas en las sienes. Sus ojos, de un color verde opalino, continuaban brillando con intensidad. Los recuerdos de sus hazanas -algunas agradables, otras terribles- y unas cuantas cicatrices todavia no se habian borrado con el paso de los anos.
Revivio las muchas veces en que habia dejado a la Parca con un palmo de narices. El terrible viaje por el rio subterraneo en busca del oro de los incas, el combate en el Sahara frente a fuerzas muy superiores en un viejo fuerte de la Legion Extranjera francesa, la batalla en la Antartida contra la gigantesca moto de nieve y el reflotamiento del Titanic. El contento y la gratificacion personal que acompanaban a dos decadas de triunfos le hacian creer que su vida habia valido la pena.
Lo que ya no tenia era el viejo impulso, el ansia de desafiar lo desconocido. Ahora tenia una familia, y por ello responsabilidades. Los dias de aventuras estaban llegando a su fin. Se volvio para mirar a Giordino, que era capaz de dormir con toda tranquilidad en las condiciones mas adversas, como si estuviese en el colchon de plumas de su apartamento en Washington. Las hazanas que habian protagonizado juntos eran casi legendarias, y aunque en sus vidas personales no estaban muy unidos, en cuanto se enfrentaban a lo que parecia ser la mas terrible adversidad se acoplaban como si fueran un solo ente, y cada uno aprovechaba las virtudes fisicas y mentales del otro hasta que ganaban o perdian, esto ultimo algo que no era frecuente.
Sonrio para sus adentros al recordar lo que un reportero habia escrito de el, en unas de las pocas ocasiones en que sus hazanas habian tenido una repercusion publica: “Hay algo de Dirk Pitt en todos los hombres cuyas almas anhelan la aventura, y como el es Dirk Pitt, la anhela mas que todos los demas”.
El ruido producido cuando el CASA bajo el tren de aterrizaje saco a Pitt de su ensimismamiento. Cuando se inclino para mirar por la ventanilla, las luces de aterrizaje se reflejaban en el agua de los rios y las lagunas que rodeaban el aeropuerto de la ciudad.
Llovia cuando el avion se poso en la pista y carreteo hacia la terminal. Un viento fresco de diez kilometros por hora empujaba la lluvia en angulo oblicuo, y el aire tenia un olor fresco. Pitt bajo la escalerilla detras de Giordino y se sorprendio al comprobar que la temperatura apenas superaba los veinte grados; habia creido que rondaria los treinta.
Cruzaron la pista a paso ligero y entraron en la terminal. Tuvieron que esperar veinte minutos a que aparecieran sus maletas. Sandecker solo les habia dicho que habria un coche esperandolos a la salida. Pitt cargo con las dos maletas y Giordino se echo al hombro la pesada bolsa con los equipos de buceo. Caminaron cincuenta metros por un sendero pavimentado hasta la carretera. Vieron una fila de diez taxis y cinco coches que esperaban a los viajeros. No hicieron caso de los taxistas, y permanecieron atentos hasta que el ultimo coche de la fila, un destartalado Ford Escort, hizo una rafaga con los faros. Pitt se acerco a la ventanilla del pasajero, se inclino y pregunto:
– ?Esta esperando a…?
Eso fue todo lo que pudo decir antes de que la sorpresa lo obligara a callar. Rudi Gunn se apeo por el lado del conductor y rodeo el coche para estrecharle la mano. Sonrio.
– No podemos seguir viendonos de esta manera.
– El almirante en ningun momento menciono que participarias del proyecto -replico Pitt, desconcertado.
– Harto de estar atado a una mesa, convenci a Sandecker para que me dejara participar. Sali para Nicaragua
