Glory y Santos salieron de la habitacion y caminaron hacia el ascensor. Santos pulso el boton y la miro de forma beligerante.
– ?Vendras a verla de nuevo? -pregunto-. ?O ya has cumplido tu deber?
Glory se sintio profundamente herida por su desprecio. Hasta entonces habia pensado que habian conseguido tender un puente entre ellos, aunque fuera debil. Pero no era asi. Tardo un momento en comprenderlo, suficiente, empero, para recobrar la compostura y mirarlo con frialdad.
– ?Como puedes preguntar algo asi? ?Crees que esto es un juego para mi? ?De verdad crees que haria dano a mi propia abuela, que le diria que la quiero para dejarla despues abandonada?
– Es una posibilidad.
– Eres un canalla. Pienses lo que pienses, no soy como mi madre. Volvere.
– Me alegro. Significaria mucho para ella. No quiero que vuelvan a romperle el corazon.
Glory se cruzo de brazos y alzo la barbilla, desafiante.
– Para mi tambien significa mucho. De hecho, antes de que empezaras a insultarme habia decidido darte las gracias.
– ?De verdad? ?Por que?
Santos arqueo las cejas de forma exagerada. Glory deseo estrangularlo, pero se contuvo.
– Por Lily, por supuesto -apreto los dientes-. Me siento como si me hubieras hecho un gran regalo.
– Conocer a Lily es un regalo para cualquiera -puntualizo Santos, observandola con furia-. Pero no lo he hecho por ti, sino por ella.
Acto seguido, Santos se dio la vuelta y se marcho.
Capitulo 47
Hope estaba sentada en una silla, con una Biblia abierta en su regazo. Los sonidos de la calida noche de verano se colaban a traves de las persianas de la casa. Oia algun insecto, el croar de una rana, ninos jugando, un perro que ladraba en algun lugar del barrio y el zumbido del ventilador de techo que se movia sobre su cabeza, refrescando el ambiente.
Apoyo la cabeza en el respaldo de la silla y cerro los ojos. Creia que, con los anos, ese confuso concepto de la «oscuridad» habia ido creciendo en su interior, haciendose mas fuerte. Luchaba contra sus fantasmas con mas furia, pero se rendia ante ellos con mas frecuencia. Y la batalla interior agotaba su energia.
No encontraba ninguna paz, salvo despues de sucumbir a los ataques. Y solo durante un corto periodo de tiempo.
Habia pasado una semana completamente tranquila. Sonrio para sus adentros. En aquellas ocasiones se encontraba muy bien. Hasta llegaba a pensar que todo habia sido una pesadilla, que habia vencido por fin a la bestia que llevaba en su interior.
Pero la calma se rompio pronto. Glory entro, cerro la puerta de golpe y camino hacia ella.
– ?Me pones enferma, madre! ?Como has podido?
Hope miro a su hija, sorprendida. No la habia visto nunca en aquel estado. Sus ojos brillaban con una furia que habia contemplado mas de una vez en sus pesadillas, y en su propia imagen cuando la dominaba aquella bestia interior.
Fiel a su vision del mundo, penso que la «oscuridad» se las habia arreglado para atacarla ahora a traves de su hija.
Las manos de Hope empezaron a temblar, pero las cerro con fuerza sobre su regazo.
– Glory Alexandra -dijo, ocultando su temor-, sabes de sobra que no me gusta que me molesten cuando leo la Biblia.
– ?Cuando lees la Biblia? Que buena eres. Que gran cristiana. Eres un ejemplo para todos nosotros, ?no es cierto? Al menos es lo que siempre has querido que creyeramos.
El corazon de Hope empezo a latir mas deprisa. Habia sucedido algo terrible. Una de sus pesadillas se habia hecho realidad.
Miro el libro abierto, leyo un salmo para tranquilizarse y lo cerro. Despues, miro a su hija con suprema frialdad.
– ?Que quieres decir con eso? ?Estas molesta por algo?
– ?Molesta? Podria decirse asi -contesto, apretando los punos-. Dime una cosa, madre, ?dice algo la Biblia sobre el perdon? ?Dice algo sobre el pecado de juzgar a los otros?
Hope sintio un intenso frio.
– Por supuesto que si, como sabes. Me asegure de que conocieras a fondo la Biblia.
– Si, claro, desde luego. Me obligaste a aprendermela de memoria, te aseguraste de que fuera un pequeno angelito como tu. Y cuando fallaba por alguna razon te las arreglabas para castigarme por mis supuestos pecados.
– Soy tu madre. He hecho lo que he creido mejor para ti.
– ?De verdad? Yo diria que hiciste lo que era mejor para ti. Hoy he conocido a Lily Pierron. Mi abuela. Vi la casa donde creciste. Y se lo que has hecho. Lo se.
Hope sintio que todo su mundo se derrumbaba. Siempre habia temido la llegada de aquel dia, pero a pesar de todo intento controlar sus emociones.
– No se de que estas hablando. Yo tenia una magnifica relacion con mi madre. Me rompio el corazon cuando murio a una edad tan temprana.
– ?Basta ya! ?Deja de mentir! Tu madre sigue viva, pero ha estado a punto de morir hoy mismo. ?Como has podido…? No se que decirte. No se quien eres. Has pasado toda la vida mintiendo, mintiendome. Ni siquiera se quien soy yo.
– Eres Glory Saint Germaine. Una mas entre los Saint Germaine de Nueva Orleans. Y yo soy tu madre.
– ?Y Lily es la tuya! ?La abandonaste!
– ?No sabes lo que dices!
– Santos me llevo a la mansion de River Road. Vi fotografias, y lei las cartas que te enviaba. Te rogo que la perdonaras, aunque no se muy bien por que tenias que perdonarla. Y te limitaste a leer las cartas sin contestarlas despues.
– Es una prostituta! ?No lo comprendes? ?Una sucia prostituta que vendia su cuerpo!
– ?Basta ya! ?Es mi abuela! Me da igual lo que hiciera para ganarse la vida. Tenia una profesion, en cualquier caso, no mucho peor ni mas indigna que cualquier otra. Es mi abuela y no pienso abandonarla como hiciste tu. ?No lo hare nunca!
– Que facil es para ti. Me acusas de haberla juzgado de forma injusta, pero te atreves a juzgarme a mi. No tienes idea de lo que tuve que sufrir.
– ?Como voy a tenerla? Solo conocia tus mentiras.
Glory hizo un esfuerzo por contenerse.
– Has estado mintiendo todos estos anos -continuo-. Nos has mentido a todos. Santos te llamo. Tu madre estaba muriendose y su ultimo deseo era verte, pero te negaste. Le negaste hasta ese derecho. No se quien eres, madre. Cuando pienso en todas las mentiras que dijiste sobre tu supuesto padre siento ganas de vomitar. Ni siquiera lo conociste. Y supongo que no puedes soportar, siendo tan religiosa y estricta, que seas de padre desconocido. Eras hija natural, como todas las Pierron. Todas, menos yo.
– Exacto. Menos tu. Y gracias a mi. Gracias a mi eres una Saint Germaine. Las Pierron ya no existen. No existen.
– ?Por supuesto que existen! No comprendes nada. No puedes cambiar la realidad declarando por decreto la inexistencia de una cosa. Y no conseguiras robarme a mi propia familia. Las Pierron son mi pasado, te guste o no.
Hope se levanto y la agarro con fuerza.
– ?Basta ya! ?Tienes que olvidarlo! ?Te lo ordeno!
– ?No! -se solto-. No lo hare.
Hope estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para evitar que la «oscuridad» dominara a su hija. Estaba
