pequeno hidroavion. Al este habia una amplia playa arenosa que parecia extenderse a lo largo de varios kilometros, y casi todos los pasajeros del
La paz se vio alterada por dos coches de la policia que irrumpieron en el malecon con aparatosos chirridos de neumaticos, vomitando siete u ocho policias. Entraron a toda prisa en el edificio.
– Da la impresion de que vienen a detener a alguien -murmuro Nancy a Mervyn.
– Me pregunto a quien -dijo el, asintiendo con la cabeza.
– ?A Frankie Gordino, quiza?
– No pueden… Ya esta detenido.
Salieron del edificio pocos momentos despues. Tres subieron a bordo del
– ?A quien persigue la policia? -pregunto Nancy, cuando se acerco un tripulante del
El hombre vacilo como si no supiera si debia revelar algo; despues, se encogio de hombros.
– El tipo se hace llamar Harry Vandenpost, pero no es su nombre verdadero.
Nancy fruncio el ceno.
– Es el chico que se sienta con la familia Oxenford. Tenia la impresion de que Margaret Oxenford estaba perdiendo la cabeza por el.
– Si -corroboro Mervyn-. ?Ha bajado del avion? No le he visto.
– No estoy segura.
– Me parecio un vivales.
– ?De veras? -Nancy le habia tomado por un joven de buena familia-. Tiene buenos modales.
– Exactamente.
Nancy insinuo una sonrisa; era muy tipico de Mervyn detestar a los hombres educados.
– Creo que Margaret estaba muy interesada en el. Confio en que no sufra.
– Los padres se sentiran tranquilizados, supongo.
Solo que a Nancy no le agradaban los padres de Margaret. Mervyn y ella habian presenciado el desagradable comportamiento de lord Oxenford en el comedor del clipper. Personas como el se merecian todo cuanto les pasaba. Sin embargo, en el caso de que Margaret se hubiera prendado de un personaje impresentable, Nancy sentiria pena por ella.
– No soy lo que suele llamarse un tipo impulsivo -dijo Mervyn.
Nancy se puso en guardia.
– Solo hace unas horas que te conoci -prosiguio el-, pero estoy completamente seguro de que deseo conocerte hasta el fin de mis dias.
?No puedes estar seguro, idiota!, penso Nancy, pero no por ello dejaba de estar satisfecha. No dijo nada.
– He estado pensando que, al llegar a Nueva York, tu te quedarias y yo volveria a Manchester, pero no quiero hacerlo.
Nancy sonrio. Eran las palabras que queria escuchar. Le acaricio la mano.
– Estoy muy contenta -dijo.
– ?De veras? -Mervyn se inclino hacia adelante-. El problema es que pronto resultara casi imposible cruzar el Atlantico, a excepcion de los buques militares.
Nancy asintio con la cabeza. Ella tambien habia meditado sobre el problema, aunque no en profundidad, pero estaba segura de que encontrarian una solucion si se empenaban.
– Si nos separamos ahora -continuo Mervyn-, puede que pasen anos, literalmente, antes de que nos veamos de nuevo. No puedo aceptarlo.
– Estoy de acuerdo contigo.
– ?Volveras a Inglaterra conmigo? -pregunto Mervyn. La sonrisa de Nancy se esfumo de su boca.
– ?Que?
– Regresa conmigo. Mudate a un hotel, si quieres, compra una casa, un piso…, lo que sea.
Una enorme irritacion se apodero de Nancy. Apreto los dientes e intento mantener la calma.
– Has perdido el juicio -dijo con desden. Aparto la vista. Una amarga decepcion la embargaba.
Mervyn parecio herido y desconcertado por su reaccion.
– ?Que pasa?
– Tengo una casa, dos hijos y un negocio de muchos millones. ?Te atreves a pedirme que me vaya a vivir a un hotel de Manchester?
– ?Si no quieres, no! -exclamo Mervyn, indignado-. Vive conmigo, si asi lo deseas.
– Soy una viuda respetable, con una buena posicion social… ?No pienso vivir como una mantenida!
– Escucha, creo que nos casaremos. Estoy seguro, pero no espero que lo aceptes al cabo de tan pocas horas de conocernos, ?verdad?
– Esa no es la cuestion, Mervyn -dijo Nancy, aunque en cierto modo si lo era-. Me importan un bledo los arreglos que tengas en mente, pero me molesta tu presuncion de que voy a dejarlo todo para seguirte a Inglaterra.
– ?Y como estaremos juntos?
– ?Por que no me has hecho esa pregunta, en lugar de empezar por la respuesta?
– Porque solo hay una respuesta.
– Hay tres: puedo trasladarme a Inglaterra, tu puedes trasladarte a Estados Unidos, o podemos trasladarnos los dos a otro lugar, por ejemplo, las Bermudas.
Mervyn estaba perplejo.
– Pero mi pais esta en guerra. He de unirme al combate. Puede que sea demasiado mayor para el servicio activo, pero la Fuerza Aerea necesita helices a miles, y yo se mas sobre fabricar helices que cualquier otro de mis compatriotas. Me necesitan.
Todo lo que Mervyn decia solo servia para empeorar la situacion.
– ?Y por que das por sentado que mi pais no me necesita? Yo fabrico botas para los soldados, y cuando Estados Unidos intervenga en esta guerra, habra muchos mas soldados que necesiten buenas botas.
– Pero yo tengo un negocio en Manchester.
– Y yo tengo un negocio en Boston…, mucho mas importante, a proposito.
– ?No es lo mismo para una mujer!
– ?Claro que es lo mismo, idiota!
Se arrepintio al instante de haberle insultado. Una expresion de furia aparecio en el rostro de Mervyn: le habia ofendido mortalmente. Mervyn se levanto de la tumbona. Nancy quiso decir algo para impedir que se marchara, pero las palabras precisas no acudieron a su mente, y Mervyn ya se habia ido al cabo de un momento.
– Maldita sea -mascullo Nancy.
Esta furiosa con el y furiosa con ella misma. No queria ahuyentarle; ?le gustaba! Habia aprendido muchos anos antes que los enfrentamientos directos no eran la mejor manera de tratar con los hombres; aceptaban ser agredidos por otro miembro de su sexo, pero no por una mujer. Siempre habia suavizado su espiritu combativo cuando se trataba de negocios. Conseguia lo que deseaba manipulando a la gente, con palabras medidas, sin peleas. Habia olvidado por un momento todo eso y peleado con el hombre mas atractivo que habia conocido en diez anos.
Que idiota soy, penso. Se que es orgulloso, y ademas me gusta que lo sea, es una faceta mas de su energia. Es duro, pero no ha reprimido todas sus emociones, como la mayoria de los hombres duros. Acuerdate de como siguio al pendon de su mujer por medio mundo. Acuerdate de como defendio a los judios cuando lord Oxenford perdio los papeles en el comedor. Recuerda como te beso…
Lo mas ironico es que se sentia muy dispuesta a plantearse un cambio en su vida.
Lo que Danny Riley le habia contado sobre su padre habia arrojado nueva luz sobre toda la historia. Siempre habia pensado que Peter y ella discutian porque la consideraba mas inteligente que el. Sin embargo, ese tipo de rivalidad solia desaparecer en la adolescencia. Sus propios hijos, que se habian peleado como gato y perro durante casi veinte anos, eran ahora los mejores amigos del mundo y se profesaban una lealtad a toda prueba. Por el contrario, la hostilidad entre Peter y ella se habia mantenida viva hasta la madurez, y ahora comprendia que
