Como postre se podia escoger entre tarta de manzana con nata o helado banado en chocolate. Margaret pidio el helado y lo devoro.

Papa pidio un conac con el cafe, y luego carraspeo. Iba a pronunciar un discurso. ?Se disculparia por la horrible escena de ayer? Imposible.

– Tu madre y yo hemos estado hablando de ti -empezo.

– Como si fuera una criada respondona -espeto Margaret.

– Eres una nina respondona -dijo mama.

– Tengo diecinueve anos y me viene la regla desde hace seis… ?Como voy a ser una nina?

– ?Calla! -ordeno mama, escandalizada-. ?El hecho de que emplees semejantes palabras delante de tu padre demuestra que aun no eres adulta!

– Me rindo -dijo Margaret-. No puedo ganar.

– Tu estupido comportamiento solo confirma todo lo que hemos hablado -siguio su padre-. Aun no podemos confiar en que lleves una vida social normal entre gente de tu clase.

– ?Gracias a Dios!

Percy rio a carcajada limpia, y papa le miro, pero continuo hablando a Margaret.

– Hemos pensando en un lugar donde enviarte, un lugar donde no tendras la menor oportunidad de causar problemas.

– ?Habeis pensado en un convento?

Lord Oxenford no estaba acostumbrado a que su hija le replicara, pero controlo su ira con un gran esfuerzo.

– Hablar asi no mejorara tu situacion.

– ?Mejorar? ?Como puede mejorar mi situacion? Mis amantisimos padres estan decidiendo mi futuro, teniendo solo en cuenta lo que mas me conviene. ?Que mas podria pedir?

Ante su sorpresa, mama se seco una lagrima.

– Eres muy cruel, Margaret -dijo.

Margaret se sintio conmovida. Ver llorar a su madre destruia su rebeldia. Volvio a ablandarse y pregunto en voz baja:

– ?Que quieres que haga, mama?

Papa respondio a la pregunta.

– Iras a vivir con tu tia Clare. Tiene una casa en las montanas de Vermont, bastante aislada. No podras molestar a ningun vecino.

– Mi hermana Clare es una mujer maravillosa -anadio mama-. Es soltera. Es la espina dorsal de la iglesia episcopaliana de Brattleboro.

Una fria rabia se apodero de Margaret, pero logro controlarla.

– ?Cuantos anos tiene tia Clare? -pregunto.

– Unos cincuenta y pico.

– ?Vive sola?

– Aparte de los criados, si.

Margaret temblaba de ira.

– De modo que este es mi castigo por intentar vivir a mi gusto -dijo, con voz vacilante-. Vivir exiliada en las montanas con una tia loca y solterona. ?Cuanto tiempo habeis calculado que estare alli?

– Hasta que te hayas serenado -respondio papa-. Un ano, tal vez.

– ?Un ano!

Se le antojo toda una vida, pero no podian obligarla a permanecer en aquel horrible lugar.

– No seais estupidos. Me volvere loca, me suicidare o escapare.

– No podras marcharte sin nuestro consentimiento -dijo papa-. Y si lo haces… -titubeo.

Margaret le miro de frente. Dios mio, penso, hasta el se siente avergonzado de lo que iba a decir. ?A que demonios se referia?

Papa apreto los labios hasta formar una fina linea y continuo.

– Si te escapas, te declararemos loca y te internaremos en un manicomio.

Margaret respingo. Se quedo muda de horror. No le habia imaginado capaz de semejante crueldad. Miro a su madre, pero esta desvio la vista.

Percy se levanto y tiro la servilleta sobre la mesa.

– Maldito loco, has perdido la chaveta -dijo, y se marcho. Si Percy hubiera hablado asi una semana antes, se habria producido un buen escandalo, pero ahora nadie le hizo caso. Margaret volvio a mirar a papa. Su expresion era desafiante, obstinada y culpable. Sabia que se equivocaba, pero no iba a cambiar de opinion.

Por fin, encontro las palabras que expresaban lo que sentia en su corazon.

– Me has sentenciado a muerte -dijo.

Mama se puso a llorar en silencio.

De pronto, el sonido de los motores cambio. Todo el mundo lo oyo y todas las conversaciones cesaron. Se noto una sacudida y el avion empezo a descender.

27

Cuando los dos motores de babor se detuvieron al mismo tiempo, la suerte de Eddie quedo sentenciada.

Hasta aquel momento podia haber cambiado de idea. El avion habria seguido volando, nadie sabria lo que habia planeado. Pero ahora, pasara lo que pasara, todo saldria a la luz. Nunca volveria a volar, excepto quiza como pasajero. Su carrera habria terminado. Combatio la furia que amenazaba con poseerle. Debia conservar la frialdad y cumplir su encargo. Despues, pensaria en los bastardos que habian arruinado su vida.

El avion deberia realizar un amaraje de emergencia. Los secuestradores subirian a bordo y rescatarian a Frankie Gordino. Despues, podia pasar cualquier cosa. ?Saldria indemne Carol-Ann? ?Tenderia la Marina una emboscada a los gangsteres cuando se dirigieran hacia la orilla? ?Iria Eddie a la carcel por su participacion en el complot? Era un prisionero del destino, pero se contentaba con estrechar a Carol-Ann entre sus brazos, sana y salva.

Un momento despues de que los motores se detuvieran, la voz del capitan Baker sono por los altavoces.

– ?Que demonios sucede?

Eddie tenia la garganta seca por la tension y tuvo que tragar saliva dos veces para poder contestar.

– Aun no lo se.

Claro que lo sabia. Los motores se habian detenido porque carecian de combustible: el habia cortado el suministro.

El clipper contaba con seis depositos de combustible. Dos pequenos depositos alimentadores situados en las alas abastecian los motores. Casi todo el carburante se guardaba en dos enormes depositos de reserva ubicados en los hidroestabilizadores, las alas rechonchas sobre las que caminaban los pasajeros para bajar del avion.

El combustible podia vaciarse de los depositos de reserva, pero no por Eddie, porque el control se hallaba en el puesto del segundo piloto. Sin embargo, Eddie podia bombear carburante desde los tanques de reserva a las alas y viceversa. La operacion era controlada mediante dos grandes ruedas de mano que se encontraban a la derecha del panel de instrumentos del mecanico. El avion sobrevolaba la bahia de Fundy, a unos ocho kilometros del lugar de encuentro, y los depositos de las alas se habian quedado sin combustible durante los ultimos minutos. El deposito de estribor tenia combustible para unos cuantos kilometros mas. El deposito de babor estaba seco, y los motores se habian parado.

Seria muy facil bombear carburante desde los depositos de reserva, por supuesto. Sin embargo, mientras el avion hacia escala en Shediac, Eddie habia subido a bordo y manipulado las ruedas de mano, moviendo los cuadrantes de forma que cuando indicaran «Bombeo» estuvieran desconectados, y al reves. En este momento, los cuadrantes indicaban que estaba intentando alimentar los depositos de las alas, cuando en realidad no ocurria nada.

Habia utilizado la estratagema de los cuadrantes cambiados durante la primera parte del vuelo, desde luego; otro mecanico lo habria descubierto y se preguntaria que demonios sucedia. Eddie se habia preocupado cada

Вы читаете Noche Sobre Las Aguas
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату