segundo de que su ayudante, Mickey Finn, libre de servicio, estuviera arriba, pero no habia tardado en dormirse por completo en el compartimento numero 1, como Eddie esperaba. En esta fase del largo viaje, la tripulacion libre de servicio siempre se dormia.
Habia vivido dos desagradables momentos en Shediac. El primero, cuando la policia anuncio que sabia el nombre del complice de Frankie Gordino que viajaba a bordo. Eddie supuso que hablaban de Luther; penso por un momento que el juego habia terminado y se devano los sesos, imaginando otra forma de rescatar a Carol-Ann. Despues, nombraron a Harry Vandenpost, y Eddie casi dio saltos de alegria. No tenia ni idea de quien era Vandenpost, quien se trataba, por lo visto, de un cordial joven norteamericano de familia rica que viajaba con pasaporte falso. Agradecio que el hombre distrajera la atencion sobre Luther. La policia no prosiguio su busqueda, Luther paso inadvertido y el plan continuo adelante.
Pero el cumulo de incidentes habia sido demasiado para el capitan Baker. Mientras Eddie todavia se recobraba del susto, Baker habia lanzado una bomba. El hecho de un complice viajara a bordo significaba que alguien se tomaba muy en serio el rescate de Gordino, dijo, y queria que el delincuente bajara del avion. Eso tambien habria arruinado los planes de Eddie.
Se produjo un tenso enfrentamiento entre Ollis Field, el agente del FBI, y Baker, pues aquel amenazo al capitan con denunciarle por obstruccion a la justicia. Al final, Baker habia llamado a la Pan American de Nueva York, responsabilizando a la compania del problema. La linea aerea habia decidido que Gordino siguiera a bordo del aparato. Eddie experimento un gran alivio de nuevo.
Habia recibido otra buena noticia en Shediac. Un criptico pero obvio mensaje de Steve Appleby habia confirmado que un guardacostas de la Marina estadounidense patrullaria la costa sobre la que descenderia el clipper. Se mantendria oculto hasta el amaraje, e interceptaria posteriormente a cualquier barco que entrara en contacto con el hidroavion.
Eso bastaba para Eddie. Sabiendo que los gangsters serian detenidos despues, tomo las precaucioness necesarias para que el plan se desarrollara sin el menor problema.
Ahora, su mision casi estaba concluida. El avion no se hallaba lejos del lugar de la cita y solo volaba con dos motores.
El capitan Baker se planto al lado de Eddie en un abrir y cerrar de ojos. Al principio, Eddie no dijo nada. Conecto con mano temblorosa el alimentador de los motores, a fin de que el deposito del ala de estribor distribuyera combustible a todos los motores, y volvio a poner en marcha los motores de babor.
– El deposito del ala de babor se ha secado y no puedo llenarlo-dijo a continuacion.
– ?Por que? -pregunto el capitan.
Eddie senalo las ruedas de mano.
– He conectado las bombas, pero no ocurre nada -indico, sintiendose como un traidor.
Los instrumentos de Eddie no mostraban flujo de combustible o presion de combustible entre los depositos de reserva y los depositos de alimentacion, pero en la parte posterior de la cabina habia cuatro ventanillas para comprobar que el deposito circulara por los tubos. El capitan Baker miro por cada una de ellas.
– ?Nada! -exclamo-. ?Cuanto combustible queda en el deposito del ala de estribor?
– Esta casi vacio… Unos pocos kilometros.
– ?Como es posible que no se haya dado cuenta? -pregunto, enfurecido.
– Pense que estabamos bombeando -dijo Eddie debilmente.
Era una respuesta inadecuada, y el capitan estaba furioso.
– ?Como podrian funcionar las dos bombas al mismo tiempo?
– No lo se, pero contamos con una bomba de mano, gracias a Dios.
Eddie asio la manija cercana a su mesa y empezo a manipular la bomba de mano. Solo se empleaba cuando el mecanico vaciaba agua de los depositos de carburante en pleno vuelo. Lo habia hecho nada mas despegar de Shediac, y habia omitido a proposito volver a conectar la valvula que permitia al agua caer al mar. Como resultado, sus vigorosos movimientos de bombeo no llenaban los depositos de las alas, sino que expulsaban el combustible.
El capitan no lo sabia, por supuesto, pero veia que el combustible no fluia.
– ?No funciona! -grito-. ?No entiendo como pueden fallar las tres bombas al mismo tiempo!
Eddie examino sus cuadrantes.
– El deposito del ala de estribor esta casi vacio -dijo-. Si no amaramos pronto, nos desplomaremos como un saco.
– Todo el mundo preparado para amaraje de emergencia -dijo el capitan. Apunto con un dedo a Eddie-. No me gusta como trabaja, Deakin. No confio en usted.
Eddie se sintio destrozado. Tenia buenos motivos para mentir a su capitan, pero eso no impedia que se detestara.
Toda su vida habia sido honrado con la gente, y despreciaba a los hombres que utilizaban enganos y anagazas. Ahora estaba actuando de esa manera despreciable. Al final lo comprenderas, capitan, penso, pero tuvo ganas de decirlo en voz alta.
El capitan se volvio hacia el puesto del navegante y se inclino sobre el mapa. Jack Ashford, el navegante, dirigio una mirada de sorpresa a Eddie. Despues, puso un dedo sobre el mapa y dijo al capitan:
– Estamos aqui.
Todo el plan dependia de que el clipper descendiera en el canal que separaba la costa de la isla Grand Manan. Los gangsteres confiaban en ello, y tambien Eddie. Sin embargo, cuando se producian emergencias, la gente hacia cosas raras. Eddie decidio que si Baker elegia, irracionalmente, otro lugar, hablaria para exponer las ventajas del canal. Baker sospecharia, pero veria la logica de la eleccion y, en todo caso, seria el quien se comportaria de manera extrana si amaraba en otro sitio.
Sin embargo, no hizo falta que interviniera.
– Aqui, en este canal -dijo Baker, al cabo de un momento-. Ahi descenderemos.
Eddie se volvio para que nadie viera su expresion de triunfo. Se habia acercado un paso mas a Carol- Ann.
Mientras llevaban a cabo los preparativos para el amaraje de emergencia, Eddie miro por la ventana y escruto el mar. Vio un pequeno barco, parecido a un pesquero deportivo, moviendose sobre el oleaje. La mar estaba picada. El amaraje seria brusco.
Oyo una voz que paralizo su corazon.
– ?Cual es la emergencia?
Era Mickey Finn, que subia por la escalera para investigar.
Eddie le miro, horrorizado. Mickey descubriria en menos de un minuto que la valvula situada sobre la rueda de mano no habia sido conectada de nuevo. Eddie tenia que deshacerse de el a toda prisa.
Pero el capitan Baker hizo el trabajo por el.
– ?Largo de aqui, Mickey! -ordeno-. ?Los tripulantes libres de servicio han de estar sujetos con el cinturon de seguridad durante un amaraje de emergencia, no paseando por el avion y haciendo preguntas estupidas!
Mickey se marcho como espoleado por un rayo, y Eddie respiro con mayor facilidad.
El avion perdio altura rapidamente. Baker queria encontrarse cerca del agua en caso de que el combustible se agotara antes de lo esperado.
Giraron hacia el oeste para no sobrevolar la isla; si se quedaban sin combustible sobre tierra, todos moririan. Pocos momentos despues se hallaron sobre el canal.
Eddie calculo que las olas median alrededor de un metro veinte. La altura critica del oleaje se estimaba en unos noventa centimetros; sobrepasado este limite, resultaba peligroso para el clipper amarar. Eddie apreto los dientes. Baker era un buen piloto, pero todo dependeria de la suerte.
El avion descendio a toda velocidad. Eddie noto que el casco rozaba la cresta de una gigantesca ola. Siguieron volando durante uno o dos segundos y volvieron a tocar agua. El impacto fue mas violento esta vez, y su estomago se revolvio cuando rebotaron hacia arriba.
Eddie temia por su vida. Asi se estrellaban los hidroaviones.
Aunque el avion seguia en el aire, el impacto habia reducido la velocidad, y se encontraba a una altitud muy baja. En lugar de deslizarse por el agua sin hundirse demasiado, chocaria con violencia. Era la diferencia entre zambullirse y darse una panzada, solo que el estomago del avion, de fino aluminio, podia romperse como una bolsa de papel.
