– Me pregunto que habra hecho -dijo Ben, el operador de radio.

– Frank Gordon -musito Jack-. Me suena. Esperad un momento… ?Apuesto a que es Frankie Gordino!

Eddie recordo haber leido articulos sobre Frankie Gordino en los periodicos. Era un maton de una banda radicada en Nueva Inglaterra. El delito por el que era reclamado estaba relacionado con el propietario de un club nocturno que se habia negado a pagar proteccion. Gordino habia irrumpido en el club, disparado al propietario en el estomago, violado a la novia del hombre e incendiado el local. El tipo murio, pero la novia escapo de las llamas e identifico a Gordino en fotografias.

– No tardaremos en averiguar si es el -dijo Baker-. Eddie, hazme un favor, ve a buscar a Ollis Field y pidele que suba a verme.

– Hecho.

Eddie se puso la gorra y la chaqueta del uniforme y bajo por la escalera, dandole vueltas en la cabeza a este nueve acontecimiento. Estaba seguro de que existia alguna relacion entre Frankie Gordino y la gente que habia raptado a Carol-Ann, y trato freneticamente de adivinarla, sin el menor exito. Echo un vistazo a la cocina, donde un camarero estaba llenando una jarra de cafe.

– Davy -pregunto-, ?donde esta el senor Ollis Field? -Compartimento numero 4, lado de babor, mirando hacia la cola.

Eddie avanzo por el pasillo, manteniendo el equilibrio sobre el suelo movedizo gracias a la practica. Observo el aspecto compungido de la familia Oxenford en el compartimento numero 2. El ultimo turno estaba a punto de finalizar en el comedor; el cafe se derramaba sobre los platillos mientras la tempestad azotaba al avion. Paso por el numero 3 y llego al 4.

En el asiento de babor que miraba a la cola estaba sentado un hombre calvo de unos cuarenta anos. Parecia medio dormido, fumaba un cigarrillo y miraba por la ventana a la oscuridad que reinaba en el exterior. No respondia a la imagen que se habia forjado Eddie de un agente del fbi. No se imaginaba a este hombre irrumpiendo en una habitacion lle na de contrabandistas de licor, revolver en mano.

Frente a Field se hallaba un hombre joven, mucho mejor vestido, con la complexion de un atleta retirado que esta engordando. Debia de ser Gordino. Tenia la cara mofletuda mohina de un nino mimado. ?Seria capaz de dispararle a un hombre en el estomago?, se pregunto Eddie. Si, creo que si.

– ?Senor Field? -pregunto Eddie al hombre mayor.

– Si.

– El capitan querria hablar con usted, si dispone de un momento.

Field arrugo el entrecejo por un momento y adopto a continuacion una expresion resignada. Habia adivinado que su secreto ya no era tal, y estaba irritado, pero su expresion tambien delataba que, en el fondo, le daba igual.

– Por supuesto -contesto.

Aplasto el cigarrillo en el cenicero fijado a la pared, se desabrocho el cinturon de seguridad y se puso en pie.

– Sigame, por favor -dijo Eddie.

Al volver por el compartimento numero 3, Eddie vio a Tom Luther, y sus miradas se cruzaron. En aquel instante, Eddie tuvo una inspiracion.

La mision de Tom Luther era rescatar a Frankie Gordino Se quedo tan conmocionado por la revelacion que dejo de andar, y Ollis Field tropezo con el.

Luther le miro con el panico reflejado en sus ojos, temiendo que Eddie fuera a hacer algo que diera al traste con su juego.

– Perdone -dijo Eddie a Field, y siguio caminando,

Todo se estaba aclarando, Frankie Gordino se habia visto obligado a huir de Estados Unidos, pero el fbi le habia seguido la pista hasta Inglaterra, consiguiendo la extradicion. Se habia decidido devolverle al pais por via aerea, pero sus complices lo habian descubierto. Su proposito era sacar del avion a Gordino antes de llegar a Estados Unidos,

Y aqui entraba Eddie. Obligaria al clipper a posarse sobre el mar, cerca de la costa de Maine. Una lancha rapida estaria esperando. Sacarian a Gordino del clipper y escaparian en la lancha, Pocos minutos despues desembarcaria en algun lugar seguro, seguramente al otro lado de la frontera con Canada. Un coche le aguardaria para conducirle a un escondite. Lograria burlar a la justicia… gracias a Eddie Deakin.

Mientras guiaba a Field hacia la cubierta de vuelo, Eddie experimento un gran alivio al comprender por fin lo que estaba ocurriendo, aunque al mismo tiempo se sintio horrorizado de que, para salvar a su mujer, debia ayudar a un criminal a obtener la libertad.

– Capitan, este es el senor Field -dijo.

El capitan Baker se habia puesto la chaqueta del uniforme y estaba sentado tras la mesa de conferencias con el radiomensaje en las manos. Se habian llevado la bandeja de la cena. La gorra cubria su cabello rubio, proporcionandole un aire de autoridad. Miro a Field, pero no le invito a tomar asiento.

– He recibido un mensaje para usted… del fbi -dijo. Field extendio la mano, pero Baker no le entrego el papel.

– ?Es usted agente del fbi? -pregunto el capitan.

– Si.

– ?Y esta cumpliendo una mision en este momento?

– Si.

– ?De que se trata, senor Field?

– Creo que no necesita saberlo, capitan. Deme el mensaje, por favor. Dijo que iba dirigido a mi, no a usted.

– Soy el capitan de esta nave, y soy yo quien decido si necesito saber de que asunto se trata. No discuta conmigo, senor Field. Limitese a cumplir mis ordenes.

Eddie examino a Field. Era un hombre cansado y palido de cabello ralo grisaceo y acuosos ojos azules. Era alto, y en otros tiempos debio de ser corpulento, pero sus carnes se habian aflojado y redondeado. Eddie juzgo que era mas arrogante que valiente, y su opinion se confirmo cuando Field se plego de inmediato a la energia del capitan.

– Escolto a un preso extraditado a los Estados Unidos donde sera juzgado -dijo-. Se llama Frank Gordon.

– ?Conocido tambien como Frankie Gordino?

– Exacto.

– Quiero expresarle mi protesta, senor, por traer a bordo a un criminal peligroso sin informarme.

– Si sabe el autentico nombre de ese individuo, tambien sabra como se gana la vida. Trabaja para Raymond Patriarca, responsable de robos a mano armada, extorsion, usura, juego ilegal y prostitucion, desde Rhode Island hasta Maine. Ray Patriarca ha sido declarado Enemigo Publico Numero Uno por la Junta de Seguridad Ciudadana de Providence. Gordino es lo que nosotros llamamos un maton: aterroriza, tortura y asesina a gente cumpliendo ordenes de Patriarca. Por razones de seguridad, no le alertamos sobre su llegada.

– Su seguridad no vale una mierda, Field.

Baker estaba enfadado de verdad. Eddie nunca le habia oido soltar tacos delante de un pasajero.

– La banda de Patriarca lo sabe todo -anadio, tendiendole el mensaje.

Field lo leyo y palidecio.

– ?Como cono lo averiguaron? -murmuro.

– Tendre que preguntar que pasajeros son «complices de conocidos criminales» -dijo el capitan-. ?Ha reconocido a alguno a bordo?

– Por supuesto que no -replico Field, irritado-. En tal caso, habria alertado de inmediato a la Oficina.

– Si identificamos a esas personas, las bajare del avion en la proxima escala.

Yo se quienes son, penso Eddie: Tom Luther… y yo.

– Envie por radio a la Oficina la lista completa de pasajeros y tripulantes -indico Field-. Investigaran todos los nombres.

Un estremecimiento de angustia recorrio a Eddie. ?Corria Tom Luther el peligro de ser descubierto en el curso de esa investigacion? Eso lo echaria todo por tierra. ?Era un conocido criminal? ?Se llamaba Tom Luther en realidad? Si utilizaba un nombre falso, tambien llevaria un pasaporte falso, pero esa eventualidad no representaba

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