Tendria que controlar la ruta con minuciosidad. No siempre seguian la misma: la navegacion no era una ciencia exacta. Sin embargo, Luther habia elegido el lugar de la cita con gran inteligencia. Era el punto mas adecuado en un amplio radio para que un hidroavion se posara, pues aunque se desviaran algunas millas de la ruta, el capitan sabia que, en caso de emergencia, podian llegar a el.

Si quedara tiempo, el capitan preguntaria a Eddie, irritado, por que no habia reparado en la dramatica falta de combustible antes de que fuera critica. Eddie deberia responder que todos los datos eran erroneos, una contingencia harto improbable. Apreto los dientes. Sus companeros confiaban en el para que llevara a cabo la tarea fundamental de vigilar el consumo de combustible del avion. Le confiaban sus vidas. Descubririan que les habia enganado.

Una lancha rapida estaria a la espera en la zona de amaraje y se acercaria al clipper. El capitan pensaria que venian en su ayuda. Les invitaria a subir a bordo, ignorando que Eddie les habia abierto las puertas. Entonces, los gangsteres reducirian al agente del fbi, Ollis Field, y rescatarian a Frankie Gordino.

Actuarian con rapidez. El operador de radio enviaria una llamada de socorro antes de que el avion se posara sobre el agua, y el clipper era lo bastante grande para ser visto desde lejos; otros buques se acercarian antes de que pasara mucho rato. Incluso cabia la posibilidad de que los guardacostas se presentaran a tiempo de impedir el rescate, lo cual significaria el fracaso para la banda de Luther, penso Eddie. Por un momento, recobro las esperanzas… hasta recordar que no deseaba el fracaso de Luther, sino su exito.

No podia acostumbrarse a la idea de confiar en que los delincuentes se salieran con la suya. Se devanaba los sesos, buscando una forma de frustrar el plan de Luther, pero siempre tropezaba con el mismo problema: Carol- Ann. Si Luther no rescataba a Gordino, Eddie no rescataria a Carol-Ann.

Habia pensado en alguna manera de conseguir que Gordino fuera apresado veinticuatro horas mas tarde, cuando Carol-Ann estuviera a salvo, pero era imposible. Gordino estaria muy lejos en aquel momento. La unica alternativa consistia en persuadir a Luther de que entregara antes a Carol-Ann, y era demasiado listo para aceptar aquel trabajo. El problema era que Eddie no tenia con que amenazar a Luther. Este tenia a Carol-Ann, y Eddie tenia…

Bueno, penso de repente, tengo a Gordino.

Espera un momento.

Ellos tienen a Carol-Ann, y no puedo recuperarla sin colaborar con ellos. Pero Gordino se encuentra en este avion, y ellos no pueden recuperarle a menos que colaboren conmigo. Quiza no tengan en su poder toda la baraja.

Se pregunto si existia alguna manera de tomar la iniciativa, de pasarles la mano por la cara.

Miro abstraido la pared de enfrente, cogiendose con fuerza al asiento, sumido en sus pensamientos.

Existia una manera.

?Por que era necesario entregar primero a Gordino? Un intercambio de rehenes deberia ser simultaneo.

Reprimio sus esperanzas renovadas y se obligo a pensar con frialdad.

?Como se realizaria el intercambio? Tendrian que trasladar al clipper a Carol-Ann en la lancha que se llevaria a Gordino.

?Por que no? ?Por que narices no?

Se pregunto freneticamente si podria negociarlo a tiempo. Habia calculado que la retenian a ciento veinte o ciento cuarenta kilometros de su casa a lo sumo, lo que significaba a unos ciento cuarenta kilometros del lugar previsto para el amaraje de emergencia. En el peor de los casos, se hallaba a cuatro horas de distancia en coche. ?Seria demasiado lejos?

Supon que Tom Luther accede. La primera oportunidad que tendria de llamar a sus compinches seria en la primera escala, Botwood, donde el clipper debia aterrizar a las nueve de la manana, hora de Inglaterra. Despues, el avion se dirigiria hacia Shediac. El amaraje improvisado se produciria una hora mas tarde de despegar de Shediac, alrededor de las cuatro de la tarde, hora de Inglaterra, siete horas despues. La banda podria llegar con Carol-Ann dos horas antes de lo convenido.

Eddie apenas pudo contener su excitacion mientras acariciaba la perspectiva de recuperar a Carol-Ann antes de lo que creia. Tambien imagino que tenia una posibilidad, mas bien remota, de hacer algo para impedir el rescate de Luther, lo cual le redimiria a los ojos de la tripulacion. Olvidarian su traicion si le veian capturar a una banda de gangsteres asesinos.

Se obligo de nuevo a no alentar esperanzas. Se trataba de una simple idea. Era muy probable que Luther no aceptara el trato. Eddie podia amenazarles con rechazar su plan si no accedian a sus condiciones, pero se darian cuenta de que era una amenaza vana. Ya habrian imaginado que Eddie haria cualquier cosa con tal de salvar a su mujer, y no errarian. Solo trataban de salvar a un camarada. Eddie estaba mas desesperado, y esa circunstancia debilitaba su posicion, penso. Se sumio de nuevo en el abatimiento.

De todos modos, todavia podia plantear un problema a Luther, introduciendo dudas y preocupaciones en su mente. Luther tal vez no creyera en la amenaza de Eddie, pero ?como podia estar seguro? Hacian falta redanos para afrontar el farol de Eddie, y Luther no era valiente, al menos en este momento.

En cualquier caso, penso, ?que puedo hacer?

Lo probaria.

Se levanto de la litera.

Penso que deberia ensayar toda la conversacion y preparar las respuestas a las preguntas de Luther, pero estaba al borde de la histeria y le resultaba imposible seguir pensando. Tenia que hacerlo o enloqueceria.

Se dirigio hacia el salon principal, agarrandose a todo lo que encontraba a su paso.

Luther era uno de los pasajeros que no se habian acostado. Estaba en un rincon del salon, bebiendo whisky, pero sin unirse a la partida de cartas. El color habia vuelto a su cara, y parecia haber superado las nauseas. Se encontraba leyendo una revista inglesa, The Illustrated London News. Eddie le palmeo el hombro. El hombre levanto la vista, sobresaltado y algo asustado. Cuando vio a Eddie, su rostro adquirio una expresion hostil.

– El capitan desea hablar con usted, senor Luther -dijo Eddie.

Luther parecia angustiado. Se quedo inmovil un momento. Eddie le azuzo con un perentorio movimiento de la cabeza. Luther dejo la revista, se desabrocho el cinturon de seguridad y se puso en pie.

Eddie le siguio a traves del compartimento numero 2, pero en lugar de subir por la escalerilla a la cubierta de vuelo, abrio la puerta del lavabo de caballeros e invito a Luther a entrar.

Olia debilmente a vomitos. Por desgracia, no estaban solos; un pasajero en pijama se estaba lavando las manos. Eddie senalo el water y Luther entro, mientras Eddie se peinaba y esperaba. Al cabo de unos momentos, el pasajero se fue. Eddie tabaleo con los dedos sobre la puerta del cubiculo y Luther salio.

– ?Que cono pasa? -pregunto.

– Cierre el pico y escucheme -le interrumpio Eddie. No tenia la intencion de comportarse con agresividad, pero Luther le sacaba de quicio.

– Se por que esta aqui, he adivinado sus planes y pienso efectuar un cambio. Cuando este avion aterrice, quiero que Carol-Ann este en el barco, esperando.

– No esta en posicion de exigir nada -se revolvio Luther. Eddie no habia esperado que cediera de inmediato. Deberia echarse un farol.

– Muy bien -respondio con tanta conviccion como pudo reunir-. No hay trato.

Luther aparento cierta preocupacion.

– Escuche, pedazo de mierda: usted quiere recobrar a su mujercita. Haga aterrizar el avion.

Era verdad, pero Eddie meneo la cabeza.

– No confio en usted -respondio-, y no tengo motivos para hacerlo. Podria enganarme en cualquier momento. No voy a correr el riesgo. Quiero cambiar el trato.

La confianza de Luther aun no se tambaleaba.

– Ni hablar.

– Muy bien. -Habia llegado el momento de arriesgarlo todo-. Muy bien, ira a la carcel.

Luther lanzo una nerviosa carcajada.

– ?De que esta hablando?

Eddie se sintio algo mas confiado: Luther flaqueaba.

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