ayudaba, pero era la unica opcion que tenia y la aprovecho.

Laura estaba en la cama, aburrida, mientras su hermana Melita daba clases de piano, y su madre tenia una visita. En cuanto a su padre, don Armando, hermano del padre de Amelia, aun no habia regresado del despacho.

Una doncella nos acompano a Lola y a mi a la cocina, donde nos ofrecio un vaso de leche con galletas, y Amelia se quedo junto a su prima comentandole su ultima aventura.

Dos horas estuvimos en casa de don Armando y dona Elena, visitando a Laura; dos horas que a mi se me antojaron eternas porque imaginaba que de un momento a otro la policia llamaria a la puerta buscando a Lola.

Cuando por fin Amelia decidio regresar a casa llego don Armando, quien, preocupado porque pudieramos andar solas por la calle con la situacion caotica que habia en Madrid, se ofrecio a acompanarnos. No habia mas de cuatro manzanas entre una casa y otra, pero aun asi don Armando insistio en escoltar a su sobrina. El buen hombre no se extrano cuando Amelia le informo de que venia con nosotras Lola, a la que presento como una buena amiga de Edurne. Yo baje los ojos para que don Armando no viera mi nerviosismo.

– Tu padre se enfadaria conmigo si te dejara ir sola con este caos. Lo que no entiendo es como te han permitido salir. No estan las cosas para ir por la calle alegremente, Amelia; no se si sabes que en Asturias se ha desatado una autentica revolucion, y aqui, aunque ha fracasado la huelga, la izquierda no se resigna a dejar las cosas como estaban, hay mucho exaltado…

Amelia observaba de reojo a Lola, pero esta permanecia con el gesto impasible, mirando hacia abajo como yo.

Cuando llegamos a casa, dona Teresa agradecio sinceramente a su cunado que nos hubiera acompanado.

– No puedo con esta nina, y desde que se va a casar parece que se ha vuelto mas insensata. Estoy deseando que regrese su padre. Juan es el unico que puede con ella.

Cuando don Armando se fue, dona Teresa se intereso por Lola.

– Edurne, no sabia que tenias amigas en Madrid -dijo dona Teresa mirandome con curiosidad.

– Se conocen de encontrarse cuando Edurne sale a hacer algun recado -respondio con rapidez Amelia, y menos mal que lo hizo porque yo habria sido incapaz de mentir con tanto desparpajo.

– Bueno, pues si a esta joven no se le ofrece nada, creo que deberiamos ir a cenar, tu hermana Antonietta nos esta esperando -concluyo dona Teresa.

– No, si yo tengo que irme, ya voy con mucho retraso. Muchas gracias, senorita Amelia, dona Teresa… Edurne, nos vemos pronto, ?vale?

Asenti con la cabeza deseando que se marchara y que nunca mas volvieramos a verla, pero mis deseos no iban a cumplirse, porque Lola Garcia se cruzaria de nuevo en el camino de Amelia y en el mio.

2

Por si fueran pocas las emociones de la jornada anterior, la manana siguiente tambien nos deparo sorpresas.

Santiago habia quedado en pasar a ver a Amelia, pero no vino en todo el dia.

Amelia estaba primero preocupada y luego furiosa, y pidio a su madre que llamara a casa de los padres de Santiago con la excusa de hablar con la madre de su novio sobre algun pormenor de la boda.

Dona Teresa se resistia, pero al final cedio en vista de que Amelia amenazaba con presentarse ella misma en casa de Santiago.

Aquella tarde Amelia conocio un aspecto de la personalidad de su futuro marido que no podia ni imaginar.

La madre de Santiago informo a la madre de Amelia que su hijo no estaba, que no habia acudido a almorzar ni habia telefoneado, y no sabia si apareceria a la hora de la cena. A dona Teresa le sorprendio que la madre de Santiago no se mostrara alarmada, pero esta le explico que su hijo tenia por costumbre desaparecer sin decir adonde iba.

– No es que vaya a ningun lugar que no deba, todo lo contrario, siempre es por trabajo; ya sabe que mi marido le ha encargado que se haga cargo de las compras para la empresa, y es Santiago quien viaja a Francia, Alemania, Barcelona… en fin, donde tenga que ir. Santiago siempre se va sin decirnos nada; al principio me asustaba, pero ahora se que no le pasa nada -explicaba dona Blanca.

– Pero usted se dara cuenta de que se va porque saldra de casa con maleta -respondio un tanto escandalizada dona Teresa.

– Es que mi hijo nunca lleva maleta.

– Pero ?como? Esos viajes tan largos… de tantos dias… -exclamo dona Teresa.

– Santiago dice que el lleva el equipaje en la cartera.

– ?Como dice?

– Si, que el se sube al tren y cuando llega a su destino compra lo que necesita; siempre lo ha hecho asi. Ya le digo que al principio me preocupaba, e incluso su padre le reconvenia, pero nos hemos acostumbrado. Tranquilice a Amelia, Santiago llegara a tiempo para la boda. ?Esta tan enamorado!

Dona Teresa, sin disimular su extraneza por el comportamiento de Santiago, dio cuenta a su hija de la conversacion con dona Blanca. Pero lejos de tranquilizarse, Amelia se puso mas nerviosa.

– ?Menuda excusa tan tonta! ?Como nos vamos a creer que se va de viaje sin maleta y sin decirselo a sus padres? ?Y a mi? ?Por que no me lo ha dicho a mi? ?Soy su novia! Mama, yo creo que Santiago se ha arrepentido… que ya no se quiere casar conmigo. ?Ay, Dios mio! ?Que vamos a hacer!

Amelia comenzo a llorar, y ni dona Teresa ni Antonietta parecian capaces de consolarla. Yo las observaba escondida tras la puerta de la sala, hasta que mi madre me encontro y me envio a la cocina.

Aquella noche Amelia no durmio, al menos tuvo la luz encendida hasta bien entrada la madrugada. Al dia siguiente me desperto a las siete; queria que me vistiera deprisa para que me llegara a casa de los Carranza a entregar una carta. Habia estado escribiendola durante la noche.

– Cuando Santiago regrese de su viaje, si es que de verdad se encuentra de viaje y no me estan enganando, sabra que a mi no se me hacen estas cosas. Y si es su intencion dejarme, prefiero ser yo la que de el primer paso, me daria mucha verguenza que nuestras amistades supieran que me ha dejado plantada. Vete enseguida antes de que se despierte mi madre. Se va a llevar un disgusto cuando le diga que he mandado una carta a Santiago anunciandole la ruptura de nuestro compromiso, pero no puedo permitir que me humillen.

Me levante con premura, y apenas me dio tiempo para asearme y salir ante la insistencia de Amelia. Cuando llegue a casa de los Carranza el portal estaba cerrado, y tuve que esperar a que el portero lo abriera a las ocho de la manana. Se extrano que quisiera subir a esas horas a casa de los Carranza, pero como iba con mi uniforme de doncella, me dejo subir.

Otra doncella tan somnolienta como lo estaba yo me abrio la puerta. Le di el sobre y le dije que se lo entregara a Santiago, pero me respondio que el senorito Santiago se habia marchado de viaje, que don Manuel estaba desayunando y dona Blanca aun se encontraba descansando.

Cuando regrese a casa, Amelia me esperaba con un nuevo encargo: debia regresar a casa de los Carranza a entregar un sobre con las cartas de Santiago, esas cartas que se intercambian los enamorados, ademas del anillo de compromiso. El anillo me ordeno que se lo entregara a dona Blanca en persona.

Yo empece a temblar pensando en que diria dona Teresa cuando se enterara, y antes de salir de casa fui en busca de mi madre para explicarle lo que estaba pasando. Mi madre, con buen criterio, me dijo que esperara hasta que ella hablara con dona Teresa y la propia Amelia. Como dona Teresa aun no habia salido de su habitacion mi madre fue en busca de Amelia.

– Se que no soy nadie para decirte nada, pero ?no crees que deberias pensar un poco mas lo que estas a punto de hacer? Imaginate que Santiago tiene una explicacion a lo sucedido y tu rompiendo el compromiso sin escucharlo… Creo que no debes precipitarte…

– Pero, Amaya, ?tu deberias estar de mi parte!

Вы читаете Dime quien soy
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату