– Bien, eso es todo.

Paolo Plattini sonreia satisfecho, consciente de que durante mas de dos horas tanto Francesca como yo le habiamos escuchado con tanto interes que ni siquiera habiamos despegado los labios.

– ?Que historia! -exclamo, asombrada, Francesca.

– Mi bisabuela es una caja de sorpresas; cuanto mas voy averiguando sobre ella, mas me asombra -dije.

– Tengo algo para usted. -Paolo me entrego unas cuantas carpetas.

– ?Que es?

– Son fotocopias de las portadas de los periodicos de la epoca en que se da la noticia del asesinato del coronel de las SS Ulrich Jurgens. Como podra ver, los primeros dias los periodicos informan de que el asesinato fue obra de una prostituta, pero posteriormente se achaca la accion a los partisanos. Mire aqui -dijo senalando una pagina fotocopiada de un periodico-. Observe que en varios barrios de Roma aparecieron pasquines en los que los partisanos reivindicaban el asesinato del coronel Jurgens como respuesta al ahorcamiento de varios de los suyos y de la diva del bel canto Carla Alessandrini.

No tuve mas remedio que agradecer a Paolo Plattini toda la informacion que me habia suministrado, por mas que me fastidio que me despidiera en la puerta agarrado de la cintura de Francesca. Seguro que iban a terminarse la botella de barolo y amanecerian los dos juntos contemplando los reflejos tornasolados de la vieja Roma.

A pesar de la hora, decidi caminar un rato por la ciudad. Necesitaba pensar en todo lo que habia escuchado aquella noche. Mi bisabuela estaba resultando ser una mujer fuerte e imprevisible. Nada de lo que hacia parecia tener que ver con su verdadera naturaleza. ?Era una romantica chica burguesa que se dejaba llevar por los acontecimientos, o realmente tenia una personalidad mas compleja? Me sorprendia que hubiera sido capaz de matar a un hombre con tanta sangre fria por mas que este fuera una nazi repugnante. Decidi regresar al hotel. Cuando estuve en la habitacion, abri la maleta y busque la copia de la fotografia de Amelia Garayoa que me habia dado la tia Marta. De vez en cuando la miraba intentando comprender como podia ser que aquella joven rubia, de aspecto etereo y aparentemente despreocupada, hubiera vivido con tanta intensidad y tan peligrosamente.

Aquella noche me costo dormir, no solo porque me fastidiaba saber que Paolo y Francesca estaban juntos, sino tambien porque me sentia conmocionado por el asesinato perpetrado por mi bisabuela.

Paolo me habia regalado el librito del partisano, asi que decidi echarle una ojeada, y acabe dormido con el en la mano.

Al dia siguiente llame a Francesca para darle las gracias por la cena y por las revelaciones de Paolo. Se mostro amable y carinosa, como si se hubiese quitado un peso de encima al haberme dejado claro que nunca mas amaneceriamos juntos en su atico.

– ?Que vas a hacer ahora?

– He reservado un vuelo para Londres.

– ?Vas a reunirte con el mayor William Hurley?

– Eso pretendo. Ya te conte que el mayor es muy britanico y hay que pedirle cita con mucho adelanto. Pero yo voy a intentarlo.

– Paolo me ha encargado que te diga que continuara buscando, puede que encuentre alguna otra pista sobre tu bisabuela; si es asi, te llamare.

– Dile que se lo agradezco, se mostro molto gentile, como decis los italianos.

– Si, si que lo es. Bueno, llamame si crees que te podemos ayudar en alguna otra cosa mas. Ciao, caro!

Despues telefonee al mayor William Hurley, y para mi sorpresa, no se mostro tan tenso y distante como en las ocasiones anteriores.

– ?Ah, Guillermo, es usted! Ya me extranaba que no me llamara. Lady Victoria me ha preguntado por usted.

– Queria saber si podria recibirme.

– ?Le ha ido bien en Roma? -Si, ya le contare lo que he averiguado. Me cito para dos dias despues, lo cual tratandose de el, era tanto como si me hubiera recibido aquella misma tarde.

10

Llovia cuando llegue a Londres. Menos mal que no hacia demasiado frio. Me instale en el pequeno hotel de siempre y telefonee a mi madre.

– ?Donde estas?

– En Londres.

– ?Pero me dijiste que te ibas a Roma!

– Y he estado en Roma, pero he tenido que volver a Londres.

– Guillermo, estoy harta de repetirte que estas haciendo una tonteria, que esta investigacion no lleva a ninguna parte. Si a mi, y eso que era mi abuela, no me importa lo que hizo o dejo de hacer, no se por que te tiene que importar a ti. ?Solo a mi querida hermana Marta se le podia ocurrir liar la que ha liado a cuenta de nuestra abuela!

– Y yo estoy harto de tus sermones. No es que me importe lo que hiciera tu abuela, o sea, mi bisabuela, no se trata de un interes familiar. Es un trabajo que me han encargado, me pagan para que investigue y es lo que estoy haciendo, y afortunadamente la tia Marta ya no es la que lleva la batuta.

– Te estas obsesionando con este asunto.

– Que no, mama, que solo es trabajo.

No me atrevi a decirle a mi madre que su abuela habia sido capaz de liquidar a un hombre sin pestanear. Le habria dado un disgusto, o quiza no; conociendo a mi madre, seria capaz de decirme que el coronel Ulrich Jurgens se lo tenia bien merecido.

Dos dias mas tarde, a la hora prevista, las ocho de la manana, el mayor Hurley me recibio en su despacho del Archivo Militar. Su humor era mejor que el mio, dada la hora. Aquel hombre se empezaba a marchitar a partir de las nueve de la noche, mientras que yo a las ocho de la manana apenas era capaz de hablar.

– Vera, he perdido la pista de mi bisabuela en Grecia.

– ?En Grecia? ?Ah, si claro! Despues de su estancia en Roma Amelia acompano al baron Von Schumann a Grecia, donde volvio a trabajar para nosotros. Como ya sabra, la perdida de una gran amiga suya, la gran diva del bel canto, Carla Alessandrini, la marco tan profundamente que su bisabuela ya nunca volvio a ser la misma.

Estuve a punto de enfadarme con el mayor: sabia de las andanzas de mi bisabuela en Roma y no habia querido ayudarme. Se lo reproche.

– En realidad, no se mucho de lo que sucedio en Roma. La muerte del coronel Jurgens no fue algo que planearamos nosotros. Lo supimos a traves de la Resistencia, ellos fueron quienes lo organizaron.

Me vengue dandole una leccion sobre lo sucedido en Roma, y le deje bien claro que aquella no habia sido una accion de la Resistencia, sino obra de mi bisabuela.

– En nuestros archivos consta que la agente libre Amelia Garayoa, a peticion de la Resistencia, ejecuto a uno de los oficiales mas sanguinarios de las SS, el coronel Ulrich Jurgens.

– Pues si quiere ser fiel a la historia, hagame caso, mi bisabuela mato a Jurgens por su cuenta y riesgo. La Resistencia lo unico que hizo fue conseguirle una pistola.

Estaba claro que, por mucho que se lo repitiera, el mayor Hurley no iba a modificar lo que estaba escrito en sus archivos.

– Amelia Garayoa dejo Roma a comienzos de 1944. Por aquellos dias se celebraba en Verona el proceso contra los que habian intentado derrocar a Mussolini. Los condenaron a todos a muerte, incluido su yerno, el conde Ciano. Solo se salvo a Tullio Cianetti. El 17 de enero tuvo lugar la batalla de Montecassino. ?Ha oido hablar alguna vez de esa batalla? El dia 22, los aliados desembarcaron en las playas de Anzio, al sur de Roma. A ver… a ver… si, aqui esta, su bisabuela llego a Atenas el 16 de enero, justo un dia antes de lo de Montecassino. Nosotros supimos, a

Вы читаете Dime quien soy
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату