– Al sotano -intervine yo-, alli no le encontraran.
En el sotano se acumulaban nuestros antiguos muebles y los trastos viejos de los vecinos. Nosotros teniamos la llave.
– Buena idea, Friedrich -dijo mi padre.
– Pero esta todo sucio y la bombilla apenas alumbra -se quejo Amelia.
– Pero alli es facil esconderle. Yo se de un lugar en el sotano donde no le encontraran -insisti.
– ?Que lugar? -pregunto Amelia con curiosidad.
– Cuando era pequeno me gustaba explorar el sotano. Iba con mi linterna, y bueno… un dia casi me cai en un agujero que no habia visto nunca porque estaba tapado con una madera muy fina. Descubri un hueco, creo que ahi debian guardar carbon porque las paredes, que son de ladrillo, estan muy sucias. Yo utilizaba para bajar una pequena escalera de hierro que encontre entre los trastos viejos.
– Nunca nos hablaste de tu descubrimiento -me reprocho mi padre.
– Todos tenemos secretos, y ese era el mio.
– Pero Walter no estara bien alli… -protesto Amelia.
– Podemos preparar un escondite por si acaso la policia viniera aqui -insisti.
Aceptaron mi plan, y sin hacer ruido, cada uno con una linterna, fuimos al sotano Amelia, 'Walter y yo. Walter puso cara de horror cuando vio el sotano oscuro y el hueco del que les habia hablado. Pero Amelia nos envio a casa a por los utensilios de limpieza.
– Lo prepararemos solo por si te tienes que ocultar.
Cuando salio del agujero estaba tiznada de negro hasta el ultimo cabello, pero parecia contenta.
– Bueno, ahora esta mucho mejor. Y con esas mantas que he puesto en el suelo y esa almohada estaras bien si tienes que esconderte. No se por donde, pero entra aire. Manana bajaremos para ver mejor, pero tengo la impresion de que ese hueco debe dar a alguna parte.
A la manana siguiente, Amelia se levanto temprano para ir a trabajar, deseaba llegar cuanto antes para ver a Garin. A mi me encargo que cuidara de Walter y que no le permitiera salir con ninguna excusa.
– Garin, anoche Walter vino a casa. Nos ha contado que Iris cree que la siguen.
– Anoche fueron a detenerla.
– ?Dios mio!
– Hace unos dias Iris me dijo que creia que su jefe sospechaba de ella y estaba segura de que la seguian. Una tarde en la que su jefe se despidio hasta el dia siguiente, Iris se quedo, como solia hacer, un rato mas con la excusa de ordenar papeles. Era el momento que aprovechaba para microfilmar documentos. Pero el regreso a por algo que se le habia olvidado, ella escucho sus pasos y le dio tiempo a guardar la camara, pero los papeles que estaba microfilmando no tuvo tiempo de esconderlos. Su jefe le pregunto que hacia, y ella respondio que estaba buscando un documento que creia que se le habia traspapelado. El no la creyo aunque se comporto como si aceptara la explicacion.
– ?Donde esta! ?Dime donde se la han llevado!
– A ninguna parte. Tenia una pastilla de cianuro como la tenemos todos nosotros por si nos detienen. Ya lo sabes, tu tenias una igual. No permitio que la detuvieran. Solia decir que ella no podria soportar que la torturasen. Cuando la policia fue a buscarla a su casa, tiro la puerta y la encontro muerta.
– ?Como sabes todo esto?
– Por un amigo que trabaja en el Ministerio de Exteriores, cerca del departamento de Iris. Lo que ha pasado es un secreto a voces. Ahora estan buscando a Walter.
– Esta en mi casa, pero le escondere.
– Hay que sacarle de Berlin. Es lo que Iris hubiera querido, siempre decia que algun dia se marcharia con Walter para emprender una nueva vida. Estaba ahorrando para poder hacerlo. Sonaba con vivir en el otro Berlin, ya ves, tan lejos y tan cerca de aqui.
– Pero ?como le sacaremos?
– No lo se, tengo que ponerme en contacto con Albert. No es facil salir de aqui, ya lo sabes.
– Pero debeis tener alguna ruta de escape…
– Todos los intentos de saltar el Muro ya sabes como terminan.
– Puede que nos estemos precipitando, contra Walter no tienen nada, es un nino.
– Un huerfano al que encerraran en una institucion del Estado y al que trataran como al hijo de una traidora. ?Te imaginas lo que eso significa? Eso no es lo que Iris hubiese querido y tu lo sabes. Si supone un problema para ti, tratare de sacarlo esta noche de tu casa, ya nos las arreglaremos. -El tono de voz de Garin era cortante.
– ?Sabes que quiero a Walter! Tambien queria a Iris, hare lo que sea.
– Entonces ocultale hasta que yo te diga. Cuando sepa como sacarle de Berlin, te lo dire. Al menos estamos de suerte, en la escuela no le echaran en falta porque son las vacaciones de invierno.
– Pero la policia le estara buscando y lo haran en las casas de los amigos de Iris.
– Si, es posible que alguno de nosotros recibamos alguna visita. Ya sabes que hemos procurado ser discretos y que no nos vieran juntos, pero es inevitable que alguien nos haya visto, de manera que debemos estar preparados para todo. Tu tambien.
– Hace mucho tiempo que no veia a Iris…
– Lo se, pero eso no te librara de que la policia registre tu casa. ?Donde vas a esconderlo?
– Puedo ocultarlo en el sotano. Friedrich encontro un agujero donde debian de guardar el carbon. Creo que alli no le encontraran.
– Procura actuar con naturalidad, hacer vuestra vida normal. Yo me pondre en contacto contigo cuando sepa como sacar a Walter.
– Quiza podria saltar el Muro, ya sabes que pasa por delante de mi casa.
– No se te ocurra hacer nada. Espera a que te avise.
Mi padre pidio que le colocaramos la silla de ruedas junto a la ventana para asi poder estar atentos a cualquier cosa que se saliera de lo habitual.
Walter apenas salia de mi habitacion. Yo procuraba estar con el todo el tiempo posible, pero Amelia me insistio en que debia salir y estar con mis amigos. No queria que me echaran en falta y alguno se presentara en casa. Ella misma acudia todos los dias a trabajar puntualmente aguardando impaciente a que Garin le dijera que hacer. Todos los dias le preguntaba, pero el aun no tenia la respuesta.
Ivan Vasiliev nos sorprendia a menudo presentandose en casa sin avisar. Solia excusar su presencia explicando que pasaba cerca y que habia decidido acercarse a saludarnos. Siempre era bienvenido por mi padre, que disfrutaba con el jugando al ajedrez y compartiendo una copa de conac de una botella que Ivan Vasiliev le habia regalado. Nunca venia con las manos vacias. Las tiendas especiales donde compraban los jerarcas estaban bien surtidas de productos de Occidente, de manera que no era raro verle llegar con mantequilla holandesa, vino espanol, aceite italiano o queso frances. Para nosotros eran lujos fuera de nuestro alcance y se lo agradeciamos sinceramente. Creo que para el eramos lo mas parecido a una familia.
Pero en aquellos dias, de quien menos queriamos recibir una visita era precisamente de Ivan Vasiliev.
El timbre de la puerta nos sobresalto. Amelia estaba haciendo la cena y Walter ponia la mesa. Empuje a Walter a mi habitacion, ya no habia tiempo de esconderle en el sotano.
Ivan Vasiliev me entrego sonriente un par de botellas que traia en la mano.
– ?Ah, querido Friedrich, no he podido resistir la tentacion de pasar a visitaros para traer este pequeno obsequio a Amelia!
Eran dos botellas de aceite de oliva espanol que Amelia le agradecio sinceramente.
– ?Te quedaras a cenar? Estoy preparando una tortilla, y ahora con este aceite… ya veras, el sabor sera mucho mejor.
– Tenia la esperanza de que te apiadaras de este pobre hombre solitario -respondio Ivan Vasiliev mientras buscaba acomodo junto a Max.
Amelia parecia tranquila, como si fuera una noche cualquiera, pero mi padre y yo estabamos nerviosos y nos costaba ocultarlo. Aun recuerdo como temia que Walter hiciera algun ruido que le delatara, y me preguntaba que si eso sucedia, que haria Ivan Vasiliev, ?nos haria detener?
– Max, amigo mio, te veo preocupado. Y a ti tambien, Friedrich ?Sucede algo?
– Nada de importancia, pero ya sabes como somos los padres respecto al futuro de los hijos. Friedrich quiere
